M en C. Diana Cristal Coutiño Hernández 

Dra. Nimbe Torres y Torres

Departamento Fisiología de la Nutrición

Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán

La miel es un producto que ha sido utilizado desde la Antigüedad con fines medicinales, ejemplo de ello es que hay datos que señalan que los antiguos egipcios, asirios, chinos, griegos y romanos empleaban miel como endulzante, para tratar las heridas, enfermedades del intestino y para uso cosmético. 

La miel está compuesta principalmente de glucosa y fructosa, que son azúcares sencillos y que en conjunto representan cerca del 80% de su composición total. Por otro lado, contiene muy bajas concentraciones de sacarosa (1%), un endulzante que se encuentra en el azúcar de mesa y cuyo consumo excesivo se ha asociado con el desarrollo de obesidad. La miel contiene maltosa, isomaltosa, maltotriosa, aminoácidos, vitaminas, minerales y enzimas, que le confieren características benéficas y que otros endulzantes no tienen. 

La miel es una sustancia viscosa producida a partir del néctar de flores que las abejas transportan en su estómago. Las glándulas salivales de la abeja contienen enzimas como la glucosa oxidasa que, junto con los azúcares presentes en el néctar, convierten la glucosa (azúcar) en peróxido de hidrógeno y gluconolactona. 

Los componentes mencionados le dan a la miel actividad antibacterial y la habilidad de mantener una herida húmeda; debido a su viscosidad, la miel proporciona una barrera protectora para prevenir infección. Además, tiene actividad antimicrobiana porque es una solución sobresaturada de azúcares, lo cual impide el crecimiento microbiano, además de contener compuestos fitoquímicos, como la apigenina, que refuerzan esta propiedad. Tiene un pH ácido (3-4) y contiene peróxido de hidrógeno, como se mencionó antes. 

Durante los últimos años, la miel ha sido sometida a investigaciones de laboratorio que han comprobado su actividad antimicrobiana sobre diversas bacterias patógenas como Salmonella spp., Shiguella spp. y algunas bacterias enteropatógenas como Escherechia coli, Vibrio cholerae entre otras. 

Además de la propiedad antimicrobiana de la miel, se le han atribuido propiedades antifúngicas, antiinflamatorias, antioxidantes, cicatrizantes, gastroprotectoras, antivirales y se ha usado para el tratamiento de problemas oftalmológicos.  

Como norma general la miel pura siempre cristaliza. Es importante hacer hincapié en que, aunque la miel tiene varios efectos benéficos sobre la salud, no quiere decir que tengamos que consumirla en grandes cantidades. Con 1 o 2 cucharadas por día es mas que suficiente para obtener los efectos benéficos sobre la salud.

Actualmente, México es una potencia en producción de miel, ya que es el tercer exportador de este alimento a nivel mundial teniendo como principales compradores Estados Unidos, Alemania e Inglaterra. En México existen 5 regiones productoras de miel las cuales varían por el tipo de clima y vegetación, entre otras características, por lo que la composición de la miel puede variar en cada región. 

Referencias: 

Al-Waili, N. S. (2004). Investigating the antimicrobial activity of natural honey and its effects on the pathogenic bacterial infections of surgical wounds and conjunctiva. Journal of Medicinal Food, 7(2), 210–222. https://doi.org/10.1089/1096620041224139

Da Silva, P. M., Gauche, C., Gonzaga, L. V., Costa, A. C. O., & Fett, R. (2016). Honey: Chemical composition, stability and authenticity. Food Chemistry, 196, 309–323. https://doi.org/10.1016/j.foodchem.2015.09.051

Wilkinson, J. M., & Cavanagh, H. M. A. (2005). Short Communication Antibacterial Activity of 13 Honeys Against. Journal Of Applied Bacteriology, 8(1), 100–103.

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