Dra. María del Rosario Ayala-Moreno

Dra. Paola Martínez-Serrano

Dra. Arely Vergara-Castañeda

Dirección de Investigación

Universidad La Salle

 

La pandemia por COVID-19, provocada por el virus SARS-Cov-2, ha cobrado millones de vidas en el mundo1. Las acciones para frenar la alta tasa de contagios en diferentes países han incluido el cierre de negocios, escuelas y la limitación de actividades recreativas tanto al aire libre como en lugares cerrados.

La disminución de movilidad que acompaña al confinamiento parece tener serias consecuencias en la salud, no solo en nuestro estado emocional por la falta de interacción social, si no también en la modificación de los estilos de vida que se han adoptado al desarrollar la mayor parte de las actividades en un espacio limitado e insuficiente para la mayoría de la población que carece de las mínimas condiciones adecuadas de vivienda.

En este sentido, la baja exposición a la luz natural favorece el desfase de horarios para el sueño y la alimentación; la falta de actividad física y el aumento del sedentarismo, promovido por un mayor tiempo destinado al uso de aparatos tecnológicos (computadora, celulares, TV), provoca la pérdida de proteína muscular y el aumento de grasa en el cuerpo, que favorecen el desarrollo de obesidad y de enfermedades crónico-degenerativas2,3,4,5.

Desde otro punto de vista, las consecuencias socio-económicas derivadas de la pandemia, como la pérdida de empleos, afecta la posibilidad de acceder a alimentos más nutritivos, que sin duda impactará en el estado nutricional de gente con menos recursos. Aquellos que no pueden elegir entre la prudencia de quedarse en casa y el salir a buscar el sustento diario, han tenido que exponerse al contagio y vivir la dificultad de acceder a los alimentos más indispensables6,7.

Por otra parte, las familias que, contando con lo indispensable para sobrellevar los gastos diarios han podido mantenerse confinados en su hogar, se han enfrentado también a afectaciones emocionales derivadas del aislamiento y la compleja convivencia familiar en el hogar en donde el aumento del estrés y ansiedad rompe la armonía familiar, exacerba los problemas de sueño, la selección y la cantidad de alimentos consumidos e incrementa el consumo de algunas sustancias como el alcohol y el tabaco, impactando incluso en el aumento de la violencia intrafamiliar3,4,5,7.

Las investigaciones al respecto muestran cambios en los estilos de vida dependientes de la región del mundo en donde se realizan. Por ejemplo, en países europeos como Italia se reportan cambios favorables en la población que, preocupada por mantenerse saludable y combatir el contagio, aumentaron su actividad física, tuvieron mayor adherencia a la dieta saludable, con aumento en el consumo de frutas y verduras, así como reducción en el hábito de fumar. Pese a ello el 48.6% presentó aumento de peso corporal4.

En comparación, China, reporta que hasta el 70% de la población mayor de 18 años, pasó más tiempo frente a las pantallas, disminuyeron la actividad física y tuvieron baja ingesta de frutas y verduras5. Otros países como India reportan efectos positivos y negativos de los estilos de vida, por ejemplo, la población disminuyó la ingesta de comida rápida, aumento en el tiempo de sueño y mejora en las relaciones familiares, aunque, por otra parte, disminución en la actividad física y la gente más pobre disminuyó la ingesta total de alimentos8.

En México el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) reportó, según datos del mes de mayo, que la población incrementó el consumo de tabaco, alcohol y el sedentarismo; mientras tanto el consumo de alimentos disminuyó, seguramente en la población de menos recursos9.

Para atender estos cambios en estilo de vida que pueden aumentar los riesgos para la salud se pueden considerar algunas recomendaciones para este periodo de emergencia sanitaria:

  • Cuida tu alimentación en cantidad y calidad suficiente, para evitar la ganancia de peso, pero también para mantener tu sistema inmune fortalecido10
  • Integra una rutina de actividad física de al menos media hora al día con ejercicio moderado; esto ayudará a mantener tu peso y masa muscular, y fortalecerá tu sistema inmune ante las complicaciones por COVID-1911
  • Intenta mantener un horario de sueño constante que asegure descansar al menos 8 horas diarias; esto mejorará tu estado emocional, tu salud cardiovascular y reforzará tu sistema inmune. Además, dormir bien disminuye el riesgo de obesidad y enfermedades crónicas12
  • Procura realizar alguna actividad que disminuya el estrés y ansiedad; puede ser a través de la práctica de ejercicio, yoga, meditación, desarrollo de actividades relajantes o de convivencia familiar. Esto ayuda a mantener el autocontrol de tus emociones, disminuye el conflicto intrafamiliar y la violencia derivada del aislamiento y el hacinamiento en el hogar. En caso de no lograrlo es adecuado buscar ayuda de un profesional, para lo cual existen diferentes formas de apoyo gratuito14,15.

Finalmente, es importante resaltar que los cambios en estilo de vida durante la contingencia, son “modificables”, lo que significa que mediante el cambio de hábitos somos capaces de mejorar nuestra calidad de vida, la de nuestra familia y nuestra comunidad.

 

Referencias:

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King AJ, Burke LM, Halson SL, Hawley JA (2020) The Challenge of Maintaining Metabolic Health During a Global Pandemic. Sports Med, 50(7):1233-1241. doi: 10.1007/s40279-020-01295-8.

Kumari A, Ranjan P, Vikram NK, Kaur D, Sahu A, Dwivedi SN, et al. A short questionnaire to assess changes in lifestyle-related behaviour during COVID 19 pandemic (2020). Diabetes Metab Syndr, 14(6):1697-1701.

Di Renzo L, Gualtieri P, Pivari F, Soldati L, Attinà A, Cinelli G, et al. Eating habits and lifestyle changes during COVID-19 lockdown: an Italian (2020). J Transl Med, 18:229. doi.org/10.1186/s12967-020-02399-5.

Hu Z, Lin X, Kaminga AC, Xu H. Impact of the COVID-19 epidemic on lifestyle behaviors and their association with subjective well-being among the general population in Mainland China: Cross-Sectional Study (2020). J Med Internet Res, 22(8):e21176). doi: 10.2196/21176

Coura Oliveira T, Abranches MV, Martins Lana R (2020). Food (in)security in Brazil in the context of the SARS-CoV-2 pandemic. Cad. Saú de Pública, 36(4):e00055220. doi: 10.1590/0102-311X00055220

Chaves-Zaldumbide P (2020). Otro mundo es possible si otra escuela es viabl. Ocho propuestas para replantearnos la escuela y la educación durante y después de la pandemia de COVID-19. Libro electrónico. Gestión Social Cultural y Educativa. Disponible en: https://www.gesip.org/ensayo

Basu S, Karmakar A, Bidhan V, Kumar H, Brar K, Pandit M, et al. Impact of lockdown due to COVID-19 outbreak: lifestyle changes and public health concerns in India (2020). Int J Ind Psy, 8(2):1385-1411.

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Gaceta INSP. La salud mental en tiempos de pandemia; 2020. Disponible en: https://www.insp.mx/resources/images/stories/Gaceta/vol12/gaceta_vol12.pdf. Consultado el 19 de septiembre de 2020.

Organización Mundial de la Salud. En tiempos de estrés haz lo que importa. Guía para el manejo del estrés en contingencia. Disponible en: https://www.who.int/docs/default-source/mental-health/sh-2020-spa-3-web.pdf?sfvrsn=34159a66_2. Consultado el 19 octubre 2020.

 

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