LN. Griselda López Córdova

Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición

“Salvador Zubirán”

 

Los nutrimentos críticos son nutrimentos e ingredientes, tales como los azúcares añadidos, el sodio, las grasas totales, las grasas saturadas, las grasas trans y el total de kilocalorías por cada porción contenida en un producto alimenticio, cuyo exceso en la dieta puede ser perjudicial para la salud. Si el exceso es continuo, puede llevar al organismo a desarrollar, principalmente, enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), como diabetes, hipertensión, dislipidemias, enfermedades cardiovasculares, entre otras.

Entonces, si son denominados “críticos”, ¿son malos? Mas allá de “satanizar” o “glorificar” un alimento o un componente alimentario, debe de comprenderse que no existen alimentos prohibidos, pero sí existen cantidades y frecuencias adecuadas para cada persona.

Dicho lo anterior, es importante conocer la cantidad adecuada, o en este caso, el límite que es posible consumir de estos nutrimentos para que dicha ingestión no represente daños a la salud. Esa es la razón por la cual, más allá de “advertir”o “prohibir”, los sellos en forma de octágonos propuestos para el nuevo sistema de etiquetado de los productos alimenticios debe de entenderse como una herramienta que guíe el proceso de la toma de decisiones, para mantener una alimentación correcta, así como un estilo de vida saludable.

Si bien, la recomendación es consumir estos nutrimentos dentro del límite adecuado para nuestros requerimientos, ¿cómo sé que mi consumo es adecuado? Es importante recordar qua cada persona tiene necesidades y límites de nutrimentos particulares que dependen de factores individuales como el peso, la edad, el género, etc. Lo ideal será que cada porción contenida en un producto alimenticio contenga:

Nutrimento Cantidad recomendada por porción
Fibra Mayor a 5 gramos
Azúcar añadido Menor a 5 gramos
Grasas totales Menor a 3 gramos
Grasas saturadas La menor cantidad posible
Sodio Menor a 140 miligramos

(Fuente: Modelo de perfiles de nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), 2016.)

Sin embargo, para poder identificar con más precisión lo anterior, es conveniente acercarse a un profesional de la nutrición quien, tras un proceso de atención nutricia, podrá evaluar las necesidades de cada persona y brindará orientación alimentaria. Este proceso será el que podrá definir los límites de consumo de cada nutrimento crítico para cada persona, así como educar sobre la lectura e interpretación de las etiquetas de información nutrimental en las que se desglosa la información relativa a estos nutrimentos.

Además, mantener un estilo de vida saludable (que se compone de la higiene del sueño, realizar ejercicio de forma constante, manejar el estrés emocional), así como llevar una alimentación saludable, son elementos que podrán favorecer el contrarrestar los posibles perjuicios derivados del consumo excesivo de este tipo de nutrimentos. Si en una ocasión el consumo es excedido a lo recomendable, debemos de llevar a cabo algunas estrategias que permitan retomar los hábitos de alimentación, generando, al mismo tiempo, conciencia para no caer de forma cotidiana, en el consumo excesivo de estos productos. Recuerda que los profesionales de la nutrición podrán orientarte para adoptar hábitos de alimentación que generen efectos positivos en tu salud.

La realidad es que, en vez de tener miedo a este tipo de componentes alimentarios, se debe de conocer cuáles son las cantidades que es posible consumir y, partiendo de ello, tomar decisiones para evitar que su consumo genere un efecto perjudicial en el organismo. Además, si ya se vive con una condición de salud, ya sea una ECNT u otra enfermedad, se deberá de valorar, en conjunto con un profesional de la salud, como esta afecta las cantidades que es posible consumir.

Es fundamental considerar que la alimentación aporta en nuestra vida más que sólo nutrimentos, pues es un medio para compartir y expresar emociones con el medio que nos rodea. Junto con esto, se debe de tener un equilibrio entre lo que consumimos y el ejercicio realizado, y tener conciencia en que, como se mencionó previamente, no existen alimentos prohibidos, pero sí existen cantidades y frecuencias adecuadas para cada individuo.

Bibliografía:

  • Kaufer-Horwitz M, Tolentino-Mayo L, Jáuregui A, et al. Sistema de etiquetado frontal de alimentos y bebidas para México: una estrategia para la toma de decisiones saludables. Salud Pública Méx 2018; 60(4): 479-486.
  • Secretaría de Economía. Modificación a la Norma Oficial Mexicana NOM-051-SCFI/SSA1-2010, Especificaciones generales de etiquetado para alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasadas-Información comercial y sanitaria, publicada en 5 de abril de 2010. 2020. Diario Oficial de la Federación (DOF).

 

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