Dra. Ana Isabel Jolly Vallejo
Universidad Anáhuac del Norte

La edad infantil abarca de los 2 a los 18 años de edad, es importante reconocer las características de una dieta correcta, que cubra las necesidades de esta etapa del desarrollo.

En las primeras etapas de la vida, edad preescolar y escolar, el crecimiento es más lento que en la adolescencia o que en el primer año de vida. Por lo tanto, lo primero que se requiere es mantener el crecimiento y, como consecuencia, la salud.

De acuerdo a las recomendaciones energéticas para la población mexicana, los niños requieren energía, y una de sus fuentes son los azúcares. En este momento de la sociedad, cada vez con mayor frecuencia los pequeños reciben recomendaciones dietéticas que no corresponden a la realidad, ya que los adultos que los rodean reciben información poco confiable en el tema de la dieta de los niños.

El cerebro requiere el 30% de la energía diaria, es importante saber que los alimentos que contienen azúcares son las principales fuentes para el buen funcionamiento del cerebro. La glucosa es indispensable para realizar las funciones cognitivas, especialmente en el aprendizaje de los niños.

Los alimentos que son considerados fuente de hidratos de carbono, son los que en el metabolismo se convierten en glucosa para ser utilizados por el cerebro. Por otro lado, es un nutrimento que promueve el crecimiento en los niños.

Es necesario entender que los niños requieren cereales como el arroz, trigo y sus derivados, maíz y avena, para cubrir la energía necesaria, ya que estos contienen hidratos de carbono, también conocidos como azúcares. Por lo tanto, son alimentos que, en cantidades correctas y de acuerdo a la edad, deben estar presentes en la dieta. Sin embargo, hoy muchas familias basan sus conocimientos de nutrición en los medios de comunicación, que no ofrecen información científica, y consideran que los niños no deben ingerir estos alimentos.

Incluso, dentro del refrigerio escolar, los niños deben consumir alimentos cuya fuente principal sean los hidratos de carbono o azúcares, y de esta manera mantener los niveles de glucosa, tanto en la sangre como en el cerebro, lo que mejorará el desempeño escolar. (5) Esto no significa que los niños tengan que comer grandes cantidades de golosinas o productos dulces; los azúcares (o hidratos de carbono) pueden provenir de cereales o de frutas, como mencionamos más arriba.

Una distribución correcta del consumo de energía en la dieta, se da cuando esta se reparte entre todos los macronutrimentos (hidratos de carbono, proteínas y lípidos) en las proporciones adecuadas. En el caso de los niños, el requerimiento de azúcares, provenientes de diferentes fuentes, puede llegar a ser de entre 4 a 8 raciones al día. Esta cantidad depende de la edad, ya que la necesidad de energía no es la misma en un niño de 4 años que en uno de 12, por ejemplo (6).

Los requerimientos de hidratos de carbono o azúcares, pueden cumplirse de muchas maneras. Por ejemplo, con agua de frutas endulzada con 2 cucharaditas de azúcar de mesa, con ½ taza de gelatina, con 1 cucharada de mermelada, con 4 caramelos chicos o 100ml de refresco. Cualquiera de estos alimentos, se pueden utilizar en las recomendaciones dietéticas de los niños, no todos a la vez. Es importante procurar que las fuentes de hidratos de carbono sean variadas y darles a los niños una diversidad de opciones en los alimentos. Cabe señalar que la Organización Mundial de la Salud ha realizado como recomendación firme en cuanto al consumo de azúcares libres, que estos no sean más del 10% de la energía de la dieta. Si consideramos una dieta de 2000kilocalorías, no se debe consumir más de 50g de azúcares libres, como lo sería la sacarosa o azúcar de mesa que se añade a la comida.

Los niños, desde la edad preescolar hasta la adolescencia, necesitan consumir productos que aporten azúcares, para mantener los procesos de aprendizaje, así como los niveles de glucosa en la sangre y el cerebro.

Por otro lado, es recomendable relacionar el consumo de energía, en especial el aporte de azúcar en la dieta con la realización de actividad física. Actualmente, la reforma educativa promueve la realización de actividad física dentro de las instalaciones escolares, pero hace algunos años se les prohibía a los niños los movimientos dentro de las instalaciones escolares, por miedo a los accidentes.

Otro punto que se debe resaltar, es la importancia del desayuno antes de asistir a la escuela, ya que la reserva de glucosa se ha agotado durante las horas de sueño, y se debe recuperar para atender con prontitud a las exigencias de la escuela. El desayuno tiene un aporte de azúcar de importancia, especialmente cuando se basa en cereales diseñados para el desayuno.

En conclusión, lo importante es no caer en excesos y mantener el tamaño de las raciones, pero siempre estando atentos a las necesidades de los niños. Evitar los extremos relacionados con la ingestión de alimentos, para no tener un consumo desmedido, pero tampoco deficiencias. Es necesario que los padres de familia comprendan la importancia de los azúcares en la dieta de los niños, tomando en consideración la directriz de la Organización Mundial de la Salud.

Bibliografía

  1. Cervera, P. Clapés, J. Rigolfas, R. Alimentación y Dietoterapia. España: McGraw – Hill Interamericana.
  2. Bourges, H., Casanueva, E., Rosado, J. L. Recomendaciones de Ingestión de Nutrimentos para la Población Mexicana. Bases Fisiológicas. Tomo 2. México: Instituto Danone – Editorial Médica Panamericana.
  3. Lorenzo, J., et al (2007) Nutrición del niño sano. Rosario, Argentina: Corpus Editorial y Distribuidora.
  4. Brown, J. E, (2010) “Nutrición en las diferentes etapas de la vida” México: Mc Graw Hill, 3ª edición
  5. Gil, Á. director. Tratado de nutrición”. Madrid: Editorial Médica Panamericana. Tomo 3.
  6. Pale M, L E. Buen Abad E, L. L editoras (2012a) “Cálculo dietético en salud y enfermedad”. México: Intersistemas.
  7. Frade, L. Aprender desde el cerebro. México.

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