Dra. Ana Isabel Jolly Vallejo
Universidad Anáhuac del Norte

La edad infantil abarca de los 2 a los 18 años de edad, es importante reconocer las características de una dieta correcta, que cubra las necesidades de esta etapa del desarrollo. (1)

En las primeras etapas de la vida, edad preescolar y escolar, el crecimiento es más lento que en la adolescencia o que en el primer año de vida. Por lo tanto, lo primero que se requiere es mantener el crecimiento y, como consecuencia, la salud.

De acuerdo a las recomendaciones energéticas para la población mexicana (2), los niños requieren energía, y una de sus fuentes es el azúcar. En este momento de la sociedad, cada vez con mayor frecuencia los pequeños reciben recomendaciones dietéticas que no corresponden a la realidad, ya que los adultos que los rodean reciben información poco confiable en el tema de la dieta de los niños.

El cerebro requiere el 30% de la energía diaria, es importante saber que los alimentos que contienen azúcar son las principales fuentes para el buen funcionamiento del cerebro. La glucosa es indispensable para realizar las funciones cognitivas, especialmente en el aprendizaje de los niños. (3)

Los alimentos que son considerados fuente de hidratos de carbono, son los que en el metabolismo se convierten en glucosa para ser utilizados por el cerebro. Por otro lado, es un nutrimento que promueve el crecimiento en los niños.

Es necesario entender que los niños requieren cereales como el arroz, trigo y sus derivados, maíz y avena, para cubrir la energía necesaria. Por lo tanto, son alimentos que, en cantidades correctas y de acuerdo a la edad, deben estar presentes en la dieta. Sin embargo, hoy muchas familias basan sus conocimientos de nutrición en los medios de comunicación, que no ofrecen información científica, y consideran que los niños no deben ingerir estos alimentos. (4)

Incluso, dentro del refrigerio escolar, los niños deben consumir alimentos cuya fuente principal sea el azúcar, y de esta manera mantener los niveles de glucosa, tanto en la sangre como en el cerebro, lo que mejorará el desempeño escolar.

Cuando se hace una distribución correcta de energía en nutrimentos, como los hidratos de carbono, proteínas y lípidos, la dieta adecuada para los escolares requiere cierta cantidad de azúcar, que, de acuerdo a la edad, puede ser de 4 a 8 raciones al día. (6)

Si se considera que una ración de azúcar es igual a 100ml de refresco, 2 cucharaditas de azúcar en algún postre o agua de sabor, ½ taza de gelatina, 1 cucharada de mermelada o 4 caramelos, se pueden utilizar cualquiera de estos alimentos en las recomendaciones dietéticas de los niños.

Entonces, los niños, desde la edad preescolar hasta la adolescencia, deben consumir productos que aporten azúcar en su forma más simple, para mantener los procesos de aprendizaje, así como los niveles de glucosa en la sangre y el cerebro. (8)

Por otro lado, es recomendable relacionar el consumo de energía, en especial el aporte de azúcar en la dieta con la realización de actividad física. Actualmente, la reforma educativa promueve la realización de actividad física dentro de las instalaciones escolares, pero hace algunos años se les prohibía a los niños los movimientos dentro de las instalaciones escolares, por miedo a los accidentes.

Otro punto que se debe resaltar, es la importancia del desayuno antes de asistir a la escuela, ya que la reserva de glucosa se ha agotado durante las horas de sueño, y se debe recuperar para atender con prontitud a las exigencias de la escuela. El desayuno tiene un aporte de azúcar de importancia, especialmente cuando se basa en cereales diseñados para el desayuno.

En conclusión, lo importante es no caer en excesos y mantener el tamaño de las raciones, pero siempre estando atentos a las necesidades de los niños. Evitar los extremos relacionados con la ingestión de alimentos, para no tener un consumo desmedido, pero tampoco deficiencias. Es necesario que los padres de familia comprendan la importancia del azúcar en la dieta de los niños.

Bibliografía

  1. Cervera, P. Clapés, J. Rigolfas, R. Alimentación y Dietoterapia. España: McGraw – Hill Interamericana.
  2. Bourges, H., Casanueva, E., Rosado, J. L. Recomendaciones de Ingestión de Nutrimentos para la Población Mexicana. Bases Fisiológicas. Tomo 2. México: Instituto Danone – Editorial Médica Panamericana.
  3. Lorenzo, J., et al (2007) Nutrición del niño sano. Rosario, Argentina: Corpus Editorial y Distribuidora.
  4. Brown, J. E, (2010) “Nutrición en las diferentes etapas de la vida” México: Mc Graw Hill, 3ª edición
  5. Gil, Á. director. Tratado de nutrición”. Madrid: Editorial Médica Panamericana. Tomo 3.
  6. Pale M, L E. Buen Abad E, L. L editoras (2012a) “Cálculo dietético en salud y enfermedad”. México: Intersistemas.
  7. Frade, L. Aprender desde el cerebro. México.

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