Cargando

Escriba aquí

Alimentación consciente, bienestar físico y mental

MCS Griselda López Córdova, ED

“La alimentación consciente reemplaza 

la autocrítica con el autocuidado. 

Reemplaza la vergüenza con respeto 

por tu propia sabiduría interior.” 

Jan Chozen Bays

El término “alimentación consciente” hace referencia al proceso a través del cual una persona nota todo lo que la rodea antes, durante y después de una comida. Implica dar atención plena al tiempo de la alimentación, experimentando las emociones y los sentimientos que se presentan al comer, así como las sensaciones físicas y las conductas que existen en todo este proceso.

A lo largo de nuestra historia de vida, aprendemos, desaprendemos y reaprendemos diversas formas de alimentarnos, así como diversos significados para los alimentos. Esos aprendizajes, cuando son inadecuados, pueden generar patrones disfuncionales en la relación que establecemos con los alimentos. En muchas ocasiones, esos patrones permiten que intentemos cubrir necesidades (no relacionadas con el proceso de hambre y saciedad) con los alimentos.

Actualmente, estamos acostumbrados a escuchar las palabras “dieta”, “alimentos prohibidos”, “restricción alimentaria”, entre otras frases, como parte del día a día, como algo que, sin cuestionar, debemos hacer. O que, al realizarlo, puede “mejorar” nuestra salud, y “aumentar” nuestra valía. Lo cierto es que esta forma de pensar no puede estar más alejada de la realidad, pues esos esquemas de pensamiento refuerzan los patrones disfuncionales, haciendo mayor la desconexión entre la alimentación y las señales que nos brinda nuestro organismo.

Existen recomendaciones generales promovidas por diversas instituciones de salud, tales como consumir determinado número de porciones de verduras y frutas, preferir el consumo de algunos alimentos por sobre otros (de acuerdo con su perfil nutrimental), realizar actividad física y ejercicio para hacer contrapeso a los alimentos que consumismos, entre otras, y si bien, estas recomendaciones cuentan con evidencia científica que les proporciona soporte, no todas las personas logran una adherencia en el tiempo que resulte una buena salud. Pero, ¿a qué puede deberse esto? Puede ser por muchas razones, como una falta en el acompañamiento de la orientación alimentaria, analfabetización en salud, u otras. Sin embargo, una de estas posibles razones es que dichas recomendaciones no generan conciencia sobre las elecciones que hacemos en los alimentos y la relación que estas elecciones tienen con nuestras emociones

Entonces, ¿cómo podemos acercarnos, de forma amable, al cuidado de nuestra salud física y mental, sin generar relaciones inadecuadas con los alimentos?

El proceso, aunque varía para cada persona, puede iniciar eliminando de nuestro vocabulario habitual algunas palabras como “dieta” y “alimentos prohibidos”. Cuando nos damos cuenta que los alimentos no tienen un valor moral, es decir, que no son “buenos” o “malos”, sino que solo son alimentos, dejamos de lado el remordimiento innecesario y despertamos a la conciencia, dejando de vivir “en modo automático”. 

El proceso puede continuar simulando que somos una máquina de escáner. La máquina de escáner tiene una barra que, lentamente, se desliza por un espacio en blanco y revela una imagen (del documento escaneado). En este caso, nosotros podemos implementar diferentes estrategias que nos permitan “escanear” nuestro cuerpo, y, en lugar de revelar una imagen, nos permite revelar y reconocer nuestras emociones y sensaciones físicas relacionadas con los alimentos. 

¿Qué estrategias podemos usar para “escanearnos”?

Deja de lado los horarios en el reloj. Si bien, es importante tener una estructura en la alimentación, también es importante escuchar a nuestro cuerpo y sus señales de hambre y saciedad. Entender esas señales nos permitirá no comer si no tenemos hambre, aun cuando la gente que se encuentre con nosotros esté comiendo. Podrá permitirnos identificar si estamos sedientos y, entonces, disfrutar de una bebida. Y, si estamos en una reunión social y no tenemos sed ni hambre, simplemente ser conscientes del buen momento que significa tener a nuestros familiares, amigos y/o conocidos con nosotros, y vivir ese momento con ellos, con una buena plática. Escuchar y entender a nuestro cuerpo nos podrá ayudar a entender que no todo está relacionado a los alimentos.

Amablemente, detente y respira. Come tranquilamente y sin prisas. Es comprensible que en ocasiones debamos apresurarnos al consumir los alimentos, pero ser conscientes de la importancia de disfrutarlos nos permitirá organizar las actividades para dar tiempo suficiente a la preparación y consumo de estos, ya sea que estés en casa o fuera de ella.

Brinda atención plena a los alimentos. No con la intención de contabilizarlos ni “controlarlos”, sino para recordar que debemos consumir diferentes alimentos por gusto, por accesibilidad a ellos y por salud. Observar, oler y saborear los alimentos nos permite entender cómo nos sentimos cuando consumimos cada uno de ellos y disfrutarlos. Conecta con las emociones, sensaciones físicas y los alimentos. Es posible que identifiques alimentos que no considerabas que podrían gustarte tanto o que, en el proceso, puedas crear nuevas formas de consumirlos.

Para de comer cuando ha sido suficiente. Para ello, deberás “escuchar” las sensaciones físicas de tu cuerpo. Tal vez un alimento es exquisito, pero si te detienes y sientes tu cuerpo, puedas darte cuenta de que ya ha sido suficiente en ese momento. Recuerda que siempre podrás guardar los alimentos, y disfrutarlos totalmente en otro momento, cuando vuelvas a sentir hambre.

Elige alimentos que disfrutes, que sean agradables para ti y se te antojen. Es cierto que debemos variar los alimentos, pero una belleza de la gastronomía mexicana es que tenemos una gran gama de ellos para elegir. Elige los alimentos que te permiten sentirte cómodo y disfrútalos. No sientas culpa o remordimiento, recuerda que los alimentos no tienen un valor moral.

No tengas miedo de tener comida “prohibida” en la alacena. Recuerda que, en caso de querer consumirla, podrás hacerlo. Lo más importante es siempre escuchar a tu cuerpo; esto te permitirá entender hasta qué punto el consumo de ese alimento ha sido suficiente.

Elige los alimentos integrando, paulatinamente, la conciencia ambiental. Si tu ideología de vida está encaminada al cuidado ambiental, elegir los alimentos considerando este elemento también te permitirá reconocer el esfuerzo detrás de cada uno de ellos y los alcances ambientales de su consumo. Además, el alinear la alimentación con tu forma de vida te permitirá tener satisfacción en su consumo, adicional al hecho de disfrutarlos plenamente.

Entiende tu propia escala de hambre y saciedad, y síguela. No tienes que comer lo mismo que otras personas consumen para sentirte satisfecho, así como tampoco debes de comer hasta tener molestias estomacales o “estar lleno”.

Ten en cuenta que la estructura en la alimentación no es vivir en restricción, por lo que también es muy aconsejable que, para que puedas transitar este proceso de forma adecuada, te apoyes con los profesionales de la nutriología que tienen un enfoque en la relación de las emociones y los alimentos, de manera que en los momentos de alimentación exista un balance de forma natural e intuitivo, sin que ello ocupe un espacio en nuestra mente.

Bibliografía:

Nelson, J. B. (2017). Mindful Eating: The Art of Presence While You Eat. Diabetes Spectrum, 30(3), 171-174. DOI 10.2337/ds17-0015.

Mantzios, M., & Wilson, J. C. (2015). Mindfulness, eating behaviours, and obesity: a review and reflection on current findings. Current Obesity Reports, 4(1), 141-146. DOI 10.1007/s40519-015-0210-3.

Herman, C. P. & Polivy, J. (1975). Anxiety, restraint and eating behavior. Journal of Abnormal Psychology, 84, 666-672.

Gibson, E. (2006). Emotional influences on food choice: Sensory, physiological and psychological pathways. Physiology & Behavior, 89, 53-61.

Peña, F.E. & Reidi, M. L. M. (2015). Las Emociones y la Conducta Alimentaria. Acta de investigación Psicológica. 5(3): 2182-2193.

Schlüter, K., Vamos, S., Wacker, C. & Welter, V. (2020). A Conceptual Model Map on Health and Nutrition behavior (CMMHB/NB). Int. J. Environ. Res. Public Health; 17:7829.

Etiquetas

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *