El azúcar añadido en la dieta ha sido señalado como uno de los factores relacionados con la obesidad, el sobrepeso y enfermedades derivadas de ellos. Pero, ¿qué es el azúcar añadido?

Los azúcares añadidos son, como su nombre lo indica, azúcares que se le agregan a los productos alimenticios para mantener o aumentar su dulzor, entre otras funciones. Estos, pueden ser la sacarosa (azúcar de mesa), la fructosa, la glucosa e hidrolizados de almidón, como jarabe de alta fructosa y jarabe de glucosa.

Ante el problema de obesidad, sobrepeso y enfermedades derivadas que afectan al metabolismo, como la diabetes y el síndrome metabólico, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reducir el consumo de azúcar.

Solo un poco de azúcar

La OMS sugiere que los azúcares añadidos aporten solamente el 10% de la ingesta de energía total en la dieta diaria. Asimismo, señala que, para ver efectos positivos en la salud, se debe disminuir un 5% de la cantidad de energía total en la dieta.

Uno de los problemas con los azúcares añadidos es la dificultad de identificarlos en los productos. En el etiquetado nutrimental, en el que se enlistan los ingredientes que contiene el alimento, no es obligatorio poner los azúcares añadidos.

Con el etiquetado frontal, se incluye el total de azúcares del alimento, sin distinguir si son naturales o añadidos. Aunque esto es un avance para saber cuánta azúcar estamos comiendo en ese alimento.

¿Es lo mismo natural que añadido?

La importancia de diferenciar los azúcares naturales y los añadidos dentro de un alimento es que, estudios de meta-análisis (con un alto grado de calidad de evidencia científica) muestran que los azúcares añadidos podrían llevar a un desbalance energético que puede derivar en sobrepeso. Se ha señalado que este efecto es más marcado en las bebidas que en los alimentos.

Con el objetivo de contribuir a que la gente pueda controlar mejor su consumo de azúcares añadidos, la FDA (Federal Drug Administration de los Estados Unidos), está analizando las condiciones necesarias para que el etiquetado incluya la cantidad de azúcares añadidos que contiene el producto.

En Europa, también se está trabajando para incluir la cantidad de azúcares añadidos en el etiquetado de los alimentos.

Uno de los principales retos para las instituciones que regulan la cantidad de un ingrediente permitida en un alimento, es que tienen que establecer un consumo aceptable (o ingesta diaria admisible) del mismo.

En el caso de los azúcares añadidos, la dificultad está en que no se ha encontrado qué cantidad en específico provoca daños a la salud. Pero, sí se sabe que las dietas con un alto contenido de azúcares, ocasiona problemas al metabolismo.

La EFSA (Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos) se ha dado a la tarea de investigar más a fondo la relación entre los azúcares añadidos y cómo afectan a nuestro organismo. En esa línea, ha hecho el compromiso de entregar lineamientos y sugerencias de consumo para el año 2020.

El problema de los azúcares añadidos es complejo porque involucra el desarrollo y formulación de los productos. Recordemos que cuando es necesario tener un alimento con características peculiares, por ejemplo, bajo en sodio o reducido en grasas, la industria de alimentos debe buscar la mejor manera de logarlo y que siga siendo aceptado por el consumidor, lo cual es un gran reto ya que los azúcares cumplen muy diversas funciones en el alimento por ejemplo en la textura, el color, en las propiedades de conservación, etc.

Por otro lado, el metabolismo no es igual en todas las personas y esto es algo a considerar en las intervenciones dietéticas individuales. En cualquier caso, la reducción del consumo de azúcares añadidos es una recomendación general de la OMS.

Una dieta que tenga un balance de energía adecuado y que no rebase las 2000 Calorías por día, es un punto muy importante para tener buena salud. Si tienes dudas sobre cómo lograr ese tipo de alimentación, consulta a un nutriólogo profesional.

Fuentes:

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