Los investigadores del estudio EPIC (Investigación Prospectiva Europea sobre Cáncer y Nutrición) encontraron que un aumento de la actividad física (AF), reduce el riesgo de mortalidad, sobre todo cuando se comparan personas inactivas con quienes son moderadamente inactivas.

Los investigadores involucrados en el estudio EPIC (Investigación Prospectiva Europea sobre Cáncer y Nutrición) concluyeron que los resultados proporcionan evidencia de que debe ser alentado un pequeño aumento en la cantidad de AF (Actividad Física) en los miembros más inactivos de la sociedad. Esto tiene el potencial de contribuir a reducir en gran medida problemas relacionados en la salud pública.

Estudios anteriores han demostrado que el alto riesgo de muerte asociado con la obesidad puede aminorarse con el aumento de AF. Sin embargo, solo unos cuantos estudios han examinado la AF, en conjunción con el índice de masa corporal (IMC) y la circunferencia de la cintura (CC), en relación con la reducción de la mortalidad. Esto ha llevado a incertidumbre sobre los beneficios directos de la AF por sí sola.

El estudio, realizado por investigadores de varios países europeos, fue diseñado como un estudio observacional (cohorte) que incluye a 334,161 europeos de 23 centros en 10 países diferentes. De los participantes, 116,980 eran hombres (edad media de 52.6 años) y 217,181 mujeres (edad media de 51.2 años). En promedio, ambos grupos fueron seguidos durante 12.4 años después de la evaluación inicial. Se midió el IMC y la CC de los participantes en un entorno clínico y se evaluó la AF por medio de un sistema de auto-informe validado.

LA AF incluyó la parte ocupacional, recreativa y en el hogar, y se dividió en cuatro niveles de intensidad: activas, moderadamente activas, moderadamente inactivas e inactivas. Se ajustaron las asociaciones entre la AF, el IMC y la CC con la mortalidad, por sexo, educación, tabaquismo y consumo de alcohol.

Los resultados del estudio mostraron que la AF reduce el riesgo de mortalidad en todos los individuos, desde los delgados hasta los afectados por obesidad. Se encontraron interacciones significativas entre la AF e IMC y entre la AF y CC, lo que significa, que tanto el IMC y la CC, tienen un efecto sobre la relación entre la AF y el riesgo de mortalidad. Por otra parte, el riesgo de mortalidad por cualquier causa (por todas las causas de mortalidad) disminuyó en todos los niveles de IMC y CC, encontrando una mayor reducción de riesgo (20-30%) entre la gente ‘inactiva’ y ‘moderadamente inactiva.

Al aumentar aún más los niveles de actividad en los grupos “moderadamente activos” y “activos”, se observaron mayores reducciones en el riesgo de mortalidad por cualquier causa, en las personas delgadas y con sobrepeso, pero no para el grupo con obesidad. En este último caso, no hubo ninguna mejora evidente más allá de ser “moderadamente inactivos”. En los participantes que estaban asociados con la inactividad, los niveles de IMC fueron mayores de 30* y la CC mayor o igual a 102 cm** para los hombres, y 88 cm para las mujeres.

Para que una persona pasara de una categoría de AF a la siguiente (por ejemplo, del grupo ‘inactivo’ al grupo ‘moderadamente inactivo’) requería un incremento de alrededor de 90 a 110 kilocalorías (kcal) de Gasto de Actividad Física de Energía (GAFE). Esto es el equivalente a aproximadamente 20 minutos caminando a paso ligero al día, lo que significa que los beneficios de salud se pueden lograr con aumentos bastante pequeños en la actividad. Esta cantidad de actividad se alinea estrechamente con las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) actuales, respecto a la actividad física, que recomiendan unos 150 minutos por semana (cerca de 22 minutos por día).

Estos resultados reiteran la importancia de la AF en nuestras vidas. La AF ha demostrado brindar una amplia gama de beneficios que incluye la mejora de la salud cardiovascular, mejora el bienestar psicológico, menor riesgo de diabetes tipo 2 y más.

*Un IMC de menos de 18.5 se considera bajo peso; entre 18.5 a 24.9 se considera como peso normal; entre 25 a 29.9 se considera sobrepeso; y un IMC de más de 30 se considera como obesidad.

** De acuerdo con la OMS una CC de más de 94 cm para los hombres y más de 80 cm para las mujeres aumenta el riesgo de complicaciones metabólicas; una CC de más de 102 cm para los hombres y más de 88 cm para las mujeres aumenta considerablemente el riesgo de enfermedades metabólicas (por ejemplo, enfermedad cardiovascular).

Fuente: An increase in physical activity may reduce mortality risk in inactive people – www.eufic.org

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