¿Has probado la chirimoya? ¿Sabías que sus hojas podrían tener efectos benéficos para personas con diabetes?

La chirimoya es una fruta tropical de invierno, cuya mejor época de cosecha va de diciembre a febrero. Más del 80% de su composición es agua y se recomienda consumirla con moderación debido a su alto valor calórico, que se deriva de la gran cantidad de azúcares que contiene: por cada 100 gramos de fruto hay casi 13 gramos de azúcar (más del 10%). 

Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) llevaron a cabo un estudio científico de las hojas del árbol de chirimoya (Annona cherimola) y encontraron propiedades tales como ser regulador de los niveles de glucosa en sangre.

Comprobando el uso tradicional

Tras dos años de experimentación en ratones y ratas, los científicos involucrados en el proyecto validaron el uso tradicional de las hojas de chirimoya y consideran la posibilidad de obtener, a mediano plazo, un fitofármaco sin efectos secundarios que complemente los tratamientos orales.

Los investigadores señalaron que 5 de las 6 especies de anonas tienen efectos toxicológicos, pero el tipo cherimola es inocuo, que es con el que desarrollaron el estudio. Como parte del mismo, suministraron el extracto de las hojas a roedores diabéticos durante 28 días y observaron que una semana después de suspender el tratamiento, el efecto antidiabético continuaba. El mismo experimento lo realizaron con un grupo de animales sanos y comprobaron que no registraron niveles por debajo del índice normal.

Igualmente comprobaron que, aun cuando administraron altas dosis del extracto a los modelos animales, no les afectó los órganos internos. Antes de realizar estudios clínicos en humanos, los investigadores corroborarán dichos efectos en cerdos, porque es la especie que más se asemeja al hombre en la producción de insulina.

La dosis justa

Esos experimentos les permitieron estandarizar la dosis adecuada para que el compuesto activo tenga efecto antidiabético las cuatro primeras horas después de su administración.

Los expertos del IPN y el IMSS señalan que, tomando en cuenta los efectos del extracto de hojas de chirimoya, el compuesto activo podría ser un buen complemento de fármacos como metformina, glibenclamida y acarbosa, pues los estudios de combinación confirmaron que la especie vegetal no interactúa con estos.

Añadieron que otra razón para elaborar un fitofármaco es que, a diferencia del fruto (chirimoya), las hojas no tienen uso comercial, por lo que este recurso es abundante.

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