El aceite de oliva es considerado muy saludable porque aporta nutrimentos específicos y contribuye a la salud del corazón. Estos son los hallazgos más recientes.

El aceite de oliva es el integrante más famoso de la dieta Mediterránea, y su consumo se ha hecho popular porque trae beneficios a la salud. En específico, el aceite de oliva ayuda a reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Es importante saber que no todos los aceites de oliva son iguales. Existen distintos tipos y su clasificación depende del cultivo de aceituna del que se obtenga, el clima, la madurez de las aceitunas en el momento de la cosecha y la forma de obtención del aceite.

Aceite de oliva virgen

Los diferentes tipos de aceites tienen distintas cantidades de compuestos fenólicos. Estos son los responsables de los beneficios que el aceite de oliva trae a la salud cardiaca. Y el aceite de oliva virgen es el que mayor contenido tiene de estos compuestos.

Desde hace 6 años, la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), publicó los beneficios del aceite de oliva y la FDA (Federal Drug Administration), aprobó que al aceite de oliva se le pusiera una declaración que señala que es benéfico para la salud cardiaca.

Esa declaración se logró aprobar gracias a la evidencia obtenida de estudios en seres humanos. Esta evidencia es nivel 1, de la medicina basada en evidencia, que es el requerido para hacer recomendaciones nutricionales a nivel poblacional.

Cerebro y corazón

La dosis recomendada de consumo de aceite de oliva es de 23g (aprox. 2 cucharadas) al día. Actualmente, se considera que el aceite de oliva ayuda también a disminuir el riesgo de accidente cerebrovascular en mujeres.

El aceite de oliva aumenta la cantidad de antioxidantes en la dieta, regula la presión arterial sistólica, reduce los procesos inflamatorios, la acumulación y oxidación de lípidos. Todos estos son factores de riesgo para presentar enfermedades cardiovasculares.

El consumo de aceite de oliva está recomendado por los efectos positivos que trae a la salud. Sin embargo, no funciona por arte de magia, ningún alimento lo hace. La clave para mantener la salud es un estilo de vida que combine una dieta variada y actividad física constante. Hay que recordar que no hay alimentos buenos o malos, sino dietas correctas o incorrectas.

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