¿Se te antoja una carne asada o un pollito al horno? Estos animales llegan a nuestra mesa gracias a los criaderos. Los productores a cargo de estos animales deben seguir una serie de normas para garantizar que sean seguros para nuestro consumo.

Una de las reglas estándar que se practica es poner antibióticos a estos animales, por un lado, para prevenir enfermedades y, por otro, para fomentar su crecimiento.

No demasiados antibióticos

Pero, actualmente, hay un problema con el uso de antibióticos: los hemos utilizado tanto que las bacterias que queríamos combatir se han vuelto resistentes a estos medicamentos. Esto ha provocado tener enfermedades más agudas y que los antibióticos ya no funcionen.

Una opción es aumentar la dosis de antibiótico que se da, pero eso sólo agravaría el problema, ya que las bacterias se harían más resistentes. Ante esta situación, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una serie de recomendaciones para los criaderos de animales destinados a consumo.

La OMS dice que es esencial disminuir el uso de antibióticos en animales y que sólo deben utilizarse en caso de que se presente una enfermedad en algún animal. En este caso, se pueden administrar al resto de los animales que estén en contacto con el enfermo como medida preventiva. Lo que no se debe hacer es ponerles antibióticos antes de que se presenten síntomas.

Mejores prácticas

Para evitar las enfermedades y, con ello la necesidad de usar antibióticos se deben mejorar las condiciones en las que crecen los animales. Por ejemplo: tener mejores prácticas de higiene, hacer un uso más efectivo de las vacunas, implementar cambios en la estabulación (vida en el establo) y en la cría de estos animales.

En el caso de necesitar dar antibióticos, será necesario hacer pruebas para determinar qué medicamento es más efectivo. Es decir, no recurrir a antibióticos de amplio espectro, sino averiguar primero qué tipo de patógeno está afectando al animal.

Los antibióticos, y las medicinas en general, son muy útiles si las ocupamos adecuadamente. Esto aplica en los animales que comemos y también en nosotros. La resistencia a los antibióticos puede desatar un problema de salud pública grave; por ello, es importante mejorar la manera en que los usamos.

En el caso de los animales destinados a consumo, un uso más eficiente de los antibióticos y una mejoría en las prácticas crianza, pueden hacer que la producción de estos animales sea mejor. Además de que aumentaría la seguridad de comerlos.

 

Fuentes:

http://who.int/mediacentre/news/releases/2017/antibiotics-animals-effectiveness/es/

https://www.fda.gov/animalveterinary/guidancecomplianceenforcement/guidanceforindustry/ucm216939.htm

 

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