L. en N. Francis Rojas Torres

Centro de Atención Integral para el Paciente con Diabetes (CAIPaDi)

Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición

“Salvador Zubirán”

El embarazo, para la mayoría de las mujeres, es un periodo de gran felicidad por la espera de un nuevo miembro en la familia. Sin embargo, concebir a este nuevo ser conlleva diversos cambios fisiológicos y hormonales en la mujer, para lograr proveer al feto de los nutrimentos necesarios para su crecimiento y desarrollo. Este proceso complejo, que se lleva a cabo durante el embarazo, puede llevar a riesgos en la salud de la mujer y del feto, por lo cual es de suma importancia una preparación previa a la concepción con una alimentación y estilo de vida más saludable, y no sólo durante el embarazo.

Cada vez hay más evidencia científica que muestra que la atención previa a la concepción (antes del embarazo) puede aumentar la salud y el bienestar de las mujeres y las parejas, y mejorar los resultados subsiguientes del embarazo y la salud infantil. (4)

Diversos estudios muestran que el índice de masa corporal (IMC) antes del embarazo y el aumento de peso durante éste, son factores importantes que influyen en el peso al nacer de los recién nacidos. La educación de salud para las mujeres embarazadas debe fortalecerse y el aumento de peso razonable durante el embarazo debe controlarse.

Actualmente, en México, uno de los principales problemas de nutrición, es el sobrepeso y la obesidad. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición MC 2016, más del 70% de las mujeres en edad reproductiva presentan sobrepeso u obesidad. Iniciar el embarazo con sobrepeso y obesidad aumenta el riesgo de complicaciones durante el embarazo, como pre-eclamsia y diabetes gestacional, muerte fetal, prematurez, bajo peso al nacer o macrosomía (más de 4kg al nacer), anomalías congénitas, muerte materna y dificultad para la lactancia materna. En un estudio se encontró que reducir el 10% del IMC previo al embarazo puede disminuir el riesgo de las complicaciones mencionadas. Por lo cual, mejorar el peso previo a la concepción es uno de los objetivos de suma importancia de la nutrición preconcepcional.

Otro de los objetivos de la nutrición preconcepcional, es que la mujer no tenga ninguna deficiencia nutricional de vitaminas y minerales, ya que desde el día uno del embarazo se requiere nutrimentos que son determinantes para el desarrollo adecuado del feto. Uno de los principales nutrimentos determinantes es el ácido fólico, ya que éste participa en el desarrollo del tubo neural del feto, el cual se da durante las primeras semanas del embarazo. Se ha visto que dar ácido fólico 3 meses antes del embarazo, reduce el 70% del riesgo de defectos del tubo neural, riesgo de pre-eclamsia, abortos, bajo peso al nacer, muerte neonatal y autismo.

Otros nutrimentos cuyos requerimientos se tienen que vigilar son el hierro, zinc y yodo, ya que su deficiencia puede tener un impacto negativo en el desarrollo del feto.

El patrón dietético preconcepcional en el cual se reduce el consumo de embutidos y carnes, y se aumenta el consumo y variabilidad de vegetales, frutas, pescado, leguminosas y semillas como nueces y almendras, se ha relacionado con menos complicaciones en el embarazo.

Durante el embarazo, la alimentación también va a jugar un papel importante en la salud de la madre y del feto. El crecimiento y desarrollo del feto se ve afectado por diversos factores, como el estado nutricional y el estilo de vida materno. Los estudios han demostrado que el aumento de peso excesivo durante el embarazo es un factor de riesgo importante, lo que no es propicio para el desarrollo de la salud materna e infantil.

La recomendación de aumento de peso total durante el embarazo y la velocidad de aumento de peso semanal en el 2do y 3er trimestres, va depender del IMC con el que la mujer inició el embarazo. El Instituto de Medicina (IOM) 2009 determinó las siguientes pautas de aumento de peso gestacional:

Las necesidades de energía para lograr este aumento de peso sugerido varían por distintos factores como edad, peso, estatura, actividad física y el trimestre que esté cursando. En el 2do y 3er trimestre se aumentan, aproximadamente, 340 y 450kcal, respectivamente. También se aumenta de forma importante el requerimiento de proteína durante todo el embarazo; se recomienda consumir al menos 71 gramos al día.

La alimentación de la mujer embarazada debe estar basada en alimentos de alta calidad nutrimental, debe buscar incluir 4 grupos de alimentos distintos en cada tiempo de comida e incluir alimentos que sean fuente de folato, hierro, colina, omega 3 y yodo. Todo esto cuidando el riesgo de ingestión de alimentos potencialmente contaminados por microorganismos, cuidar el consumo de pescados contaminados con metilmercurio (tiburón, pez espada, caballa), evitar el consumo hierbas, alcohol y tabaco, y restringir el consumo de cafeína (menos de 300mg al día) para disminuir el riesgo de aborto y bajo peso al nacer (1 taza de café contiene 60mg y las bebidas carbonatadas 50mg).

Debido a que en nuestro país es alta la prevalencia de deficiencia de ácido fólico y hierro, se recomienda la suplementación rutinaria a todas las mujeres desde el inicio del embarazo. En el caso de pacientes que no cumplen con la ingesta de calcio recomendada, este es suplementado para reducir el riesgo de pre-eclamsia, pero es de suma importancia que no se tome al mismo tiempo que el hierro, ya que este no se absorbe adecuadamente y aumenta el riesgo de anemia.

La nutrición previa y durante el embarazo juega un papel importante para la prevención de diversas enfermedades y complicaciones en la madre y el hijo. Esto no sólo en edad temprana, ya que se ha encontrado en diversos estudios que una inadecuada nutrición antes y durante el embarazo puede programar metabólicamente al individuo, aumentando el riesgo de obesidad, diabetes y otras enfermedades crónicas en el futuro.

 

Bibliografía:

  • Meeting to Develop a Global Consensus on Preconception Care to Reduce Maternal and Childhood Mortality and Morbidity
  • Stephenson J, Heslehurst N, Hall J, et al. Before the beginning: nutrition and lifestyle in the preconception period and its importance for future health. Lancet. 2018; 391: 1830–41
  • Obstet Gynecol. 2015; 125: 133–43
  • Fleming TP, Watkins AJ, Velazquez MA, et al. Origins of lifetime health around the time of conception: causes and consequences. Lancet. 2018; 391: 1842-52
  • Lancet Diabetes Endocrinol. 2017; 5: 53–64
  • Relations between pregestational body mass index, gestational weight gain and birth weight of neonates among women in the Southwest areas of China: A prospective cohort study].
  • Weight gain in pregnancy and application of the 2009 IOM guidelines: toward a uniform approach
  • WHO recommendations on antenatal care for a positive pregnancy experience, 2016

 

Dejar un comentario