Dr. Daniel Boone  

Universidad Autónoma de Coahuila 

Miembro de la AMECA

Como ya se ha dicho en otras ocasiones, México, al igual que la mayor parte del mundo, enfrenta epidemias de sobrepeso y obesidad relacionadas a los hábitos alimenticios, las cuales pueden derivar en otras Enfermedades No Transmisibles (ENT) que reducen la calidad de vida de las personas 1,2. Todos estamos preocupados por esto, pero… ¿Tomamos las medidas adecuadas?

El político y filósofo inglés Francis Bacon (s. XVI) dijo que “el conocimiento es poder”, y realmente lo es. Mientras más enterado esté uno de la situación, mayores son las probabilidades de tomar las decisiones adecuadas. Si bien, garantizar el derecho a la salud para el pueblo es responsabilidad del gobierno, tener el conocimiento pertinente y analizar el universo de información que actualmente está disponible para saber cuáles datos son útiles y cuáles no son confiables, es responsabilidad de cada uno.

Toda la información que inunda el Internet viene de muchas partes: instituciones de salud, organizaciones no gubernamentales, profesionales de salud y de algunas otras menos confiables (con esas hay que tener cuidado). A esto hay que sumar que cada una de estas fuentes puede defender una postura distinta. Uno de estos casos, de gran impacto en la vida actual, es la forma en que vemos a los alimentos. La pregunta es: ¿esto es un problema? La respuesta es: sí. Y la razón es porque crea confusión y puede orillar a la gente a tomar malas decisiones o, al menos, decisiones que no son las más adecuadas. La explicación… Esa es un poco más larga, pero la comparto a continuación. 

A nivel internacional contamos con el Codex Alimentarius (o simplemente Codex) que es un conjunto de normas y directrices sobre alimentos construido por un comité de expertos mundiales (México también participa) convocados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este comité clasifica los alimentos por su composición y después, sólo en algunos casos, por su procesamiento. En dichas ocasiones se usan categorías como “frescos”, “fermentados”, “tratados térmicamente”, “embotellados”, entre otros 3

Por otro lado, la Organización Panamericana de la Salud (PAHO, por sus siglas en inglés) ha optado por adoptar la clasificación NOVA de los alimentos, que los agrupa en “No procesados o mínimamente procesados”, “Ingredientes culinarios procesados”, “Alimentos procesados” y “Productos ultraprocesados”, sin tomar en cuenta la composición de los alimentos 4, que es en lo que se basa una dieta balanceada. 

Hoy en día, prácticamente cualquier mexicano ha escuchado el término “ultraprocesado”, pero pocos conocen lo que es el Codex. Una de las razones es que los medios de comunicación masivos han apoyado la diseminación del término “ultraprocesado” en sus notas acerca de la epidemia de obesidad y sobrepeso que sufrimos, es un término que ha resultado seductor. 

Evidentemente, la mala alimentación es un factor que contribuye al sobrepeso y a la obesidad, pero no es el único y puede no ser el más importante, ya que estamos ante un padecimiento de origen multifactorial. 

Cualquiera podría pensar que es una cuestión de enfoque, que todo depende del cristal con que se mira, pero el impacto que puede tener una acción es grande, ya que confunde a la gente y puede influenciar las políticas de salud pública e incluso impactar la economía nacional al modificar la forma en que se perciben los alimentos y la manera de legislar la comida preenvasada en el país. Necesitamos conocer que la OMS y la FAO velan por la salud de la humanidad y a través del Códex, por la alimentación segura para el mundo.

Es por esto por lo que uno debe poner especial atención en la información que recibe, para poder hacer un análisis responsable de estos datos y poder tomar las decisiones más adecuadas para cuidar de su salud y la de su familia. Recuerden que “el conocimiento es poder” y que “con un gran poder, viene una gran responsabilidad”6.

 

Referencias:

  1. Brenes-Monge, A., Saavedra-Avendaño, B., Alcalde-Rabanal, J. & Darney, B. G. Are overweight and obesity associated with increased risk of cesarean delivery in Mexico? A cross-sectional study from the National Survey of Health and Nutrition. BMC Pregnancy Childbirth 19, 1–11 (2019).
  2. Rios, L. M. et al. Promoting fruit, vegetable and simple water consumption among mothers and teachers of preschool children: An Intervention Mapping initiative. Eval. Program Plann. 76, 101675 (2019).
  3. CODEX. Norma General Del Codex Para Los Aditivos Alimentarios. 1–297 (2011).
  4. PAHO. Ultra-processed food and drink products in Latin America: Sales,Sources, Nutrient Profiles and Policy Implicatioins. (2019).
  5. Marrón-ponce, J. A., Tolentino-Mayo, L., Hernández-F, M. & Batista, C. L. Trends in Ultra-Processed Food Purchases from 1984 to 2016 in Mexican Households. Nutrients 11, 1–15 (2019).
  6. Lee, S. & Ditko, S. Spiderman. Amazing Fantasy 1–15 (1962).

 

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