En los últimos años ha surgido una ola de desconfianza ante las vacunas. Algunas personas creen que no es necesario vacunarse o vacunar a sus hijos. Pero esto, lejos de traer un beneficio, pone en riesgo la salud propia y la de los demás.

La ola de desconfianza ante las vacunas ha provocado que reaparezcan enfermedades que ya estaban erradicadas e incluso ha causado la muerte de niños no vacunados. Veamos un caso en específico: la influenza.

Más que una gripita

La influenza es una enfermedad que, no tratada adecuadamente, puede ser mortal. Una vacuna puede hacer mucho para prevenir contraer influenza o que, en caso de tenerla, no sea tan grave.

Por lo general, los niños menores de 5 años necesitan atención pediátrica debido a gripa o a casos de influenza. Los niños que tienen asma, una nutrición no adecuada o alguna otra condición médica, tienen un riesgo más alto de que una enfermedad respiratoria se complique.

La vacuna contra la influenza protege contra 3 virus: el de la influenza H1N1 –que es la más grave, la H3N2 o influenza A, y la influenza B. En algunos casos, los niños entre 6 meses y 8 años de edad, necesitan dos dosis de la vacuna. La segunda sirve como refuerzo de la primera; pero esto deberá ser indicado por el pediatra basándose en el expediente médico del niño.

Los niños menores de 6 meses de edad son muy pequeños para ser vacunados; en ese caso, lo que se debe hacer es asegurarse de que las personas con las que convivan estén vacunadas.

No necesitan una complicación

Si tu hijo tiene alguna enfermedad que comprometa su sistema inmune (alguna cardiopatía, VIH/SIDA, cáncer, trastornos metabólicos, asma, etc.) o alguna condición médica severa (enfermedades neurológicas o de desarrollo), tiene un riesgo mayor de enfermarse de influenza. Por lo que es importante que cuenten con la vacuna.

Cada año, los niños deben ser vacunados contra la influenza, sobre todo, porque hay una temporada del año en la que la gripa e influenza son mucho más comunes; por lo general, aumentan los casos de influenza entre octubre y febrero. Esto no significa que el resto del año no haya posibilidades de que el virus nos afecte.

Existen al menos 17 enfermedades que se pueden prevenir gracias a las vacunas, entre ellas, la hepatitis viral, la tuberculosis y la influenza. Estas 3 todavía representan una de las principales causas de muerte infantil.

¡Vacunémonos!

Las vacunas salvan entre 2 y 3 millones de vidas por año. Es una de las estrategias más efectivas y baratas de prevención de enfermedades y complicaciones derivadas de estas. Además, es accesible para las comunidades de escasos recursos y poblaciones vulnerables.

Las vacunas nos dan oportunidad de tener una mejor salud y, por lo tanto, aumentar nuestro bienestar y calidad de vida. La decisión de vacunar o no a los hijos depende de cada familia; pero, no hacerlo pone en riesgo la vida de los hijos de las personas a su alrededor. Antes de tomar la decisión de no vacunar, consulta a diferentes médicos e infórmate en fuentes que tengan bases científicas fuertes (es decir, estudios de caso, meta análisis, investigaciones con pruebas clínicas con un número grande de participantes). Recuerda, siempre es mejor prevenir que lamentar.

 

Fuentes:

https://www.cdc.gov/flu/protect/children.htm

http://www.who.int/topics/immunization/en/

https://www.healthypeople.gov/2020/topics-objectives/topic/immunization-and-infectious-diseases

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