Ya sabemos que los probióticos ayudan a la salud del intestino, pero ahora resulta que también apoyan la salud pulmonar. ¿Cómo lo hacen?

Los probióticos son los microorganismos que habitan en nuestro intestino y tienen efectos positivos sobre nuestra salud. En principio, se pensaba que sólo beneficiaban al sistema digestivo, pero ahora se han descubierto que tienen otras funciones.

Estudios recientes parecen indicar que los microorganismos intestinales pueden modular la eficiencia del sistema inmune en los pulmones. Estos datos fueron descubiertos en análisis en ratones; este tipo de estudios tiene un nivel bajo de evidencia, pero son una pista para guiar otras investigaciones.

Probióticos para los pulmones

De acuerdo a lo reportado en diferentes revistas científicas, los probióticos tienen interacciones más allá del intestino, a través de la mucosa, llegando hasta los pulmones.

Nuestro sistema inmune tiene un tipo de células que su función principal es “comerse” a los patógenos (células dendríticas). Es su proceso de defensa del organismo, estas células mandan información a otras.

Las células dendríticas intestinales mandan un mensaje a las células pulmonares y las activan. Los ratones en los que se hicieron pruebas mostraron una resistencia mayor a la neumonía, cuando se les suministraban probióticos que estimulan el buen funcionamiento de las células dendríticas.

Protección para recién nacidos

Uno de los datos más importantes en este hallazgo es que los ratones eran recién nacidos. Así que la suplementación con probióticos en esa etapa específica del crecimiento, puede salvar la vida de estos ratones.

Actualmente, más de 3.2 millones de personas mueren por enfermedades respiratorias, según la Organización Mundial de la Salud. Estas enfermedades, infecciosas y no infecciones, ocupan los lugares 3, 4 y 5 de mortalidad a nivel mundial.

Uno de los factores que dificulta el tratamiento de enfermedades respiratorias es la resistencia a los antibióticos y que las posibilidades de tratarlas de manera adecuada y a tiempo, son reducidas.

En el caso de los recién nacidos, si reciben algún tratamiento de antibióticos, esto aumenta el riesgo de que contraigan neumonía que a esa edad puede ser mortal. Las enfermedades respiratorias en una etapa del desarrollo tan delicada, pueden ser una disrupción fuerte en el sistema inmune.

Por ejemplo, si un bebé tiene una infección estomacal y se le trata con antibióticos, eso disminuirá el funcionamiento del sistema inmune y lo pone en riesgo de desarrollar otras enfermedades. Incluso si la infección que tiene es respiratoria, los antibióticos podrían hacer que se desarrolle un cuadro de neumonía, por el efecto que tienen sobre el sistema inmune.

Por ello, es importante contar con mejores mecanismos enfocados a la prevención de enfermedades respiratorias, que aproveche la ventana de crecimiento en la primera etapa de vida.

Aunque aún es necesario tener más datos y análisis mucho más especializados que aporten evidencia más contundente, con estos primeros estudios se abre una línea de investigación que podría traer muchos beneficios a los recién nacidos.

Además, con esto, vamos conociendo más sobre cómo interactúan los microorganismos que viven en nosotros con nuestro organismo.

Fuentes:

 

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