Lic. Cecilia García Schinkel
Directora ejecutiva de ILSI de México

Establecer una definición para “estilo de vida” no es sencillo, pero muy probablemente las distintas concepciones al respecto coincidan en que se refiere al conjunto de decisiones que tomamos día a día y que impactan a largo plazo nuestro bienestar. Hoy sabemos que los estilos de vida, que repercuten en la calidad de la misma, están íntimamente relacionados con nuestra salud a mediano plazo. De hecho, estos hábitos se vinculan con muchas de las enfermedades crónicas no transmisibles que padecemos en la actualidad. Por lo tanto, es importante conocer, aprender y poner atención a sus diferentes componentes.

Los estilos de vida están determinados por la presencia de factores de riesgo o bien de protección para la salud, por lo cual deben ser vistos como parte de un proceso dinámico. Con esto en mente, podemos elaborar un listado de comportamientos saludables que implicarían una buena calidad de vida. Al asumirlos responsablemente ayudan a prevenir desajustes bio-psico-sociales, así como a mantener un estado de bienestar generalizado, la satisfacción de necesidades y el desarrollo de la persona. Con el fin de dar a conocer los puntos más relevantes respecto de lo que constituiría un estilo de vida saludable, hemos agrupado los diferentes ámbitos generales que lo componen en tres grandes pilares: la alimentación e hidratación, la actividad física y el bienestar emocional, o sea, la visión positiva con la que se contempla la vida.

Alimentación

La alimentación es determinante de la salud a mediano plazo. Cada vez con mayor frecuencia la evidencia científica la relaciona con algunas enfermedades, con la expectativa de vida y con la calidad con la que podremos disfrutar nuestros últimos años. La alimentación es un fenómeno complejo que se puede dividir en:

  • Dieta correcta: entendiéndose por dieta lo que cada uno de nosotros consume por día. Según la NOM 043, la dieta debe tener las siguientes características:
    • Inocua, adecuada, suficiente y variada.
    • Equilibrada y completa: es en estos dos últimos puntos donde el gráfico del “plato del bien comer” resulta útil. Un menú completo es aquel que contiene alimentos o ingredientes de los tres grandes grupos: verduras y frutas, cereales y tubérculos, y leguminosas y alimentos de origen animal (cárnicos, pescados y mariscos, huevo y productos lácteos, como la leche y sus derivados) en cada comida. Para que sea equilibrada la dieta debe de asegurar que los nutrimentos ingeridos guarden la proporción adecuada entre ellos.
  • Control de porciones: el segundo elemento de una alimentación correcta es el control de las porciones. Aprender a medir y racionar los alimentos es esencial. Para lograrlo se sugiere el uso de objetos cotidianos como referencia, por ejemplo, una porción adecuada de verdura se parece a una pelota de beisbol, mientras que la del aderezo que acompañará al platillo deberá de ser del tamaño de una pelotita de ping-pong.
  • Hábitos alimentarios: el tercer pilar de la correcta alimentación son los hábitos alimentarios, esto es, la forma en la que ingerimos los alimentos a lo largo del día. Algunos hábitos alimentarios importantes incluyen desayunar siempre, consumir tres comidas formales todos los días en porciones moderadas y en horarios establecidos, además de dos pequeños refrigerios intercalados entre comidas (uno a media mañana y otro a media tarde). No saltarse comidas, ni comer rápidamente o mientras se hace otra cosa, son también hábitos correctos.
  • La hidratación correcta es fundamental también.

Actividad Física

Cada vez se le reconoce más, en cualquiera de sus variantes, como clave para llevar un estilo de vida saludable. De hecho, las recomendaciones de realizar alguna actividad física son más frecuentes y se cree que el sobrepeso que aqueja a los latinoamericanos, como problema de salud pública, está muy relacionado con el sedentarismo que hemos asumido en los últimos treinta años. Mantener una actividad física constantemente, entonces, debería de ser una meta compartida por todos, sobre todo por los profesionales de la salud, e incluye también:

  • Descanso adecuado: el descanso es también esencial para la salud. De hecho se ha encontrado que en personas que viven con una sensación de cansancio es más frecuente el sobrepeso. Así, debemos promover:
    • Horas de sueño y sueño de calidad. Para los adultos se recomiendan 8 horas de sueño por noche y para los niños hasta los 12 años, 11 horas. Con el fin de obtener un sueño de calidad hay que evitar la exposición a la violencia justo antes de dormir y reducir el número de pendientes urgentes. La respiración profunda y las técnicas de relajación pueden ayudarnos a lograr un descanso adecuado.
    • Recreación en movimiento: ya sea de manera individual, como actividad familiar o de recreación social, es importante considerarla como estrategia de descanso en movimiento.

Bienestar Emocional

Finalmente, en el manejo adecuado de nuestras emociones, nuestras relaciones con los demás y en el control de la ansiedad está cimentada una buena parte de nuestra calidad de vida y la posibilidad de enfocarnos al bienestar. El trabajo en el crecimiento personal y en las relaciones sociales es fundamental. A continuación proponemos algunas sugerencias en este sentido:

  • Manejo del estrés y la ansiedad: aprender a identificar y controlar factores que desencadenan el estrés es vital para una mejor calidad de vida. Así, si por ejemplo, si a una persona la estresa la prisa, deberá aprender a salir con mucho tiempo de anticipación y llegar siempre antes al lugar determinado.
  • Relaciones afectivas saludables: el trabajo en las relaciones afectivas es importante. No se puede vivir con calidad si se guardan rencores o hay situaciones sin resolver. Aquí la recomendación es solucionar dichas situaciones de inmediato.

Comprender los factores que determinan un estilo de vida encaminado al bienestar y las diferentes maneras en las que todos ellos se relacionan entre sí y como nos afectan, es un primer paso para poderlos modificar y para tomar decisiones con mayor conciencia respecto de nuestra salud.

Referencias y Páginas de Interés:

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