Dra. Janeth Margarita Ventura Sobrevilla

Escuela de Ciencias de la Salud

Universidad Autónoma de Coahuila

Sin duda, las mujeres tenemos grandes desafíos en esta vida moderna, cuidar nuestra salud y mantener un estilo de vida adecuado son parte de nuestros retos. Al llegar a cierta edad nos enfrentamos a problemas de salud que complican nuestra vida diaria. Un ejemplo de estos padecimientos es la incontinencia urinaria.

¿Qué es la incontinencia urinaria?

La incontinencia urinaria (IU) se manifiesta cuando una persona pierde el control del proceso de micción, es decir, el paciente libera orina involuntariamente cuando hace actividad física (caminar, correr, saltar) o presión con el abdomen (toser, estornudar), además de sentir un deseo incontrolable de orinar. 

El proceso normal de continencia urinaria se lleva mediante una compleja coordinación de la vejiga, la uretra, los músculos pélvicos y el tejido conectivo entre ellos. El almacenamiento y liberación de la orina es controlado de manera voluntaria por el Centro Pontino Miccional que comunica al cerebro con la vejiga y la uretra. La IU es causada por una alteración en el proceso de almacenamiento y/o el vaciamiento en el tracto urinario bajo; puede existir una disfunción de la vejiga o en el esfínter uretral.

La IU se puede clasificar en tres tipos: 

  1. Por esfuerzo (IUE): se presenta, por lo general, a temprana edad y responde al esfuerzo físico. También puede aparecer durante el embarazo.
  2. De urgencia (IUU): se asocia con la menopausia y con actividades de la vida cotidiana como sentir frío, tomar bebidas frías, tocar el agua, entre otras.
  3. Mixta (IUM): es una combinación de las anteriores.

¿Qué relación tiene la IU con las mujeres?

Los factores de riesgo para la IU son diversos, pero algunos de ellos son: la edad, el género, el índice de masa corporal, la etnia, los antecedentes familiares, el tipo y número de partos, enfermedades no trasmisibles (como diabetes), traumatismo pélvico, cirugías pélvicas y ginecológicas. 

La IU es un padecimiento que se presenta más comúnmente en mujeres. No existe una edad límite para el desarrollo de IU, pero en México la mayor prevalencia se encuentra en mujeres de entre 30 y 60 años.

La población que reportó el INEGI en el último censo fue de 119, 938, 473 y se definió que el 51.4% de esta son mujeres. Por su parte, la CONAPO estima que para este 2020, nuestro país tendrá 65.2 millones de mujeres; de ellas, 2 de cada 10 tendrán entre 30 y 60 años, por lo cual la IU podría convertirse en un problema de salud pública.

Aunque la IU no es mortal ni incapacitante, resulta muy incómodo pues las mujeres que viven con este problema se ven afectadas en su vida en los aspectos social, económico, laboral, físico y, sobre todo, psicológico. Las pacientes cambian sus estilos de vida por necesidad, pues desarrollan rutinas de ir al baño cada 2 o 3 horas, interrumpen el sueño por las noches, evitan tomar líquidos o bebidas diuréticas, limitan la actividad física y las salidas o compromisos sociales, invierten en ropa interior desechable, además, frecuentemente sufren de sentimientos negativos como vergüenza, ansiedad, irritabilidad o preocupación.

¿El colágeno es un tratamiento positivo contra la IU?

Existen varios métodos quirúrgicos que se usan como tratamiento, uno de ellos son las inyecciones periuretrales o transuretrales con agentes de carga o de relleno que ayudan a reconstruir o dar apoyo a la uretra, acomodando las partes involucradas en el proceso de contención de la orina. La función de liberación y control de orina por parte de la uretra se conoce como coaptación.

A través de la coaptación de la mucosa uretral se puede abrir la uretra. La coaptación de mucosa uretral está inducida por la acción de la mucosa, los cojines vasculares de la submucosa y el músculo liso. Cuando falla el proceso de coaptación, se pierde presión vesical y abdominal, contribuyendo al desarrollo de IUE. Los materiales de relleno que se administran con inyección tienen la función de crear cojines uretrales, mejorando la coaptación uretral, restableciendo la continencia urinaria. El tejido conectivo es esencial para esta parte del cuerpo; en particular, los fibroblastos juegan un papel importante en este proceso pues producen colágeno (tipo 1 y 3) y elastina, dos proteínas que son parte de la matriz extracelular. 

El colágeno es un material de relleno usado en las inyecciones periuretrales y transuretrales que ha mostrado efectividad en el tratamiento de IU. Se han diseñado materiales de relleno de colágeno, para restaurar el tejido muscular liso, que llevan combinaciones de colágeno con fibrina.

Un ensayo clínico controlado aleatorizado en el que participaron 28 centros de Estado Unidos y 5 centros de Canadá, contempló a 116 mujeres con IUE que se sometieron al tratamiento de inyección de colágeno en gel, el cual dio como resultado que el 70% presentaron mejoría y el 55% no presentó episodios de IUE 12 meses después de la inyección.

El colágeno es una proteína de origen animal, se ingiere de manera cotidiana en la dieta y su consumo está asociado con la regeneración de la piel y la reparación de esta causada por el envejecimiento; es decir, esta ingesta es enteral y no tiene relación con el tratamiento de la IU. En este último caso, las administraciones son parenterales a través de inyecciones en zonas definidas.

Cuando comemos alimentos o suplementos con colágeno, estos pasarán por el tracto digestivo y por el proceso de digestión y metabolismo en el hígado para, posteriormente, ser absorbido en la sangre y distribuirse por el cuerpo. No debemos confundir esta forma de ingestión del colágeno con la forma como se emplea para tratar la IU, donde la vía de administración es fundamental para que tenga el efecto deseado. Para tener un tratamiento para la IU con colágeno, es necesario acudir con un médico capacitado para llevar un control adecuado. 

 

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