Cargando

Escriba aquí

Cuando las emociones se sientan a la mesa

Dana Alfaro-Valencia

Universidad Humanitas, Querétaro

Jesús Andrés Torres-Vélez

Instituto Politécnico Nacional, CICATA-IPN Unidad Querétaro

La comida, además de ser el medio mediante el cual las personas obtienen la energía necesaria para realizar sus actividades diarias, también es un espejo de las emociones con las que estamos conviviendo. Se ha reportado que lo que sentimos influye en lo que deseamos comer (antojos) y, a su vez, lo que comemos puede cambiar nuestro estado de ánimo. Tres estudios recientes muestran este vínculo desde diferentes ángulos: la influencia de las emociones momentáneas en los antojos; la relación entre traumas de la infancia y la adicción a la comida; y el papel de ciertos alimentos que ayudan a mejorar el ánimo. A continuación, exploraremos un poco al respecto.

¿Cuál es la relación entre emociones y comida?

El primer trabajo abarca el efecto de las emociones consideradas “negativas”, como la ira y la tristeza, pueden generar el deseo de ciertos sabores y texturas en particular. Se trabajó con 114 adultos, a los cuales se les indujeron distintas emociones a través de estímulos visuales y auditivos mediante videos. Los resultados fueron claros, pues en la mayoría de las personas analizadas la ira generó el deseo de alimentos con sabores y texturas intensos, por ejemplo, picantes o crujientes, mientras que la tristeza se relacionó con la búsqueda de sabores dulces y texturas suaves y cremosas. Esta investigación muestra que nuestros antojos no son aleatorios, sino que responden a cómo nos sentimos en ese momento (Jin-Hong Lee et al., 2025).

¿Cómo se relaciona el trauma con la conducta alimentaria?

En otro estudio se evaluó el efecto de algunas experiencias adversas durante la infancia de 602 estudiantes universitarios sobre su relación actual con la comida; encontrando que el 15.3% de los encuestados sufrían algún tipo de trastorno alimenticio, principalmente de adicción a la comida, y dificultades para la adecuada regulación de sus emociones, lo cual los lleva a buscar un escape de su realidad mediante el consumo excesivo de comida. En este caso, los alimentos dejan de ser una elección consciente y se convierten en una estrategia de supervivencia emocional, lo que resalta la importancia de la prevención en jóvenes con historias de trauma (Guney et al., 2025).

¿Puedo comer algo que mejore mi ánimo?

El tercer estudio, de Yushen Liang et al., (2025) se enfocó en los llamados “mood foods”, es decir, alimentos que ayudan a mejorar el estado anímico en las personas. Surge la duda: ¿Cómo lo hacen? Esto ocurre gracias a ciertos nutrimentos que favorecen la producción de las hormonas de la felicidad y la calma en nuestro cerebro, serotonina y dopamina. La serotonina es conocida como la “hormona de la calma” porque ayuda a sentir paz y equilibrio, mientras que la dopamina se relaciona con el “placer y la motivación”. Algunos de los nutrimentos que pueden contribuir a mejorar los niveles de estas hormonas son: omega-3 (pescados y frutos secos), las vitaminas del complejo B (cereales integrales, huevo y hojas verdes) y el magnesio(semillas y legumbres) pueden favorecer la producción de estas sustancias. Además, la investigación mostró que la microbiota intestinal (los “microbios buenos” que viven en nuestro intestino) también influye en cómo nos sentimos.

De acuerdo con lo visto, lo que sentimos en el presente puede dirigir nuestros antojos inmediatos; así como nuestras experiencias pasadas, sobre todo las dolorosas, pueden llevarnos a desarrollar una relación caótica con la comida. Pero, al utilizarse adecuadamente, puede ayudarnos a equilibrar nuestras emociones y contribuir al cuidado de nuestra salud mental, ya que la comida no solo nutre nuestro cuerpo, sino también nuestras emociones. Reconocer este vínculo nos permite comer con más conciencia y atender tanto a nuestro cuerpo como a nuestra mente. Tal vez la próxima vez que nos preguntemos “¿qué quiero comer?”, también deberíamos preguntarnos: “¿qué estoy sintiendo?”.

Bibliografía:

Guney, N., Snaychuk, L. A., & Kim, H. S. (2025). An investigation into the relationship between adverse childhood experiences and food addiction: The role of urgency and emotion dysregulation. Psychiatry Research Communications5(1), 100206. https://doi.org/10.1016/j.psycom.2025.100206

Lee, J.-H., & Hong, J.-H. (2025). Changes in desire for food sensory attributes according to the arousal levels of negative emotions: Focusing on anger and sadness. Food Quality and Preference133(105634), 105634. https://doi.org/10.1016/j.foodqual.2025.105634

Liang, Y., Zhao, Q., Ye, Z., Chen, J., Chen, S., Ye, X., & Cheng, H. (2025). Bridging food and mood: What foods are defined as ‘mood foods’, and how do they modulate our emotions? Trends in Food Science & Technology161(105059), 105059. https://doi.org/10.1016/j.tifs.2025.105059

Etiquetas

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *