Dr. Daniel Boone 

Universidad Autónoma de Coahuila 

En México somos propensos a festejar por cualquier razón, hacemos fiesta tanto por la vida como por la muerte, por los que llegan para ser felices juntos y por los que se van para que tengan recuerdos felices y ganas de regresar. De la mano de la fiesta viene la comida que, entre más grande sea la celebración, más grande debe ser el festín. Por otro lado, el mexicano sabe que “las penas con pan son menos” y que “barriga llena, corazón contento”. Todo esto no necesariamente es malo, pero hay que reconocer que, en cuanto a la comida, los mexicanos acostumbramos a poner en el plato más salsa picante que prudencia. Pero, ¿cuál es el problema? A fin de cuentas, siempre hemos comido hasta donde el cuerpo aguante o por lo menos hasta dejar el plato limpio, y por eso (entre otras cosas) estamos como estamos. 

Es conocido por todos que México enfrenta un problema de sobrepeso y obesidad tanto en niños como en adultos1,2, y esto tiene una relación con los hábitos que tenemos a la hora de la comida. Este problema hace necesario un cambio urgente en la forma en que comemos los mexicanos. Actualmente, existen muchos esfuerzos para contrarrestar estos padecimientos: instituciones de educación superior, investigación, dependencias de gobierno, organizaciones no gubernamentales y algunos particulares se han dado a la tarea de publicar información respecto a la prevención y tratamiento de estos padecimientos (es bueno aprender a diferenciar entre la información útil y la que no lo es, cosa que aún nos falta todavía). 

De entre toda esta oleada de soluciones, algunas razonables y otras que parecen más bien mágicas, es preferible apoyarse de la información respaldada por una institución o un profesional de la salud certificado en vez de fiarse de los sitios que no ofrecen apoyo científico para la información que dan, sitios sensacionalistas (los que ponen cosas como “al fin se ha revelado”) o en la información del tipo “me lo dijo mi amigo”. Además de acudir con los profesionales de la salud, una de las cosas por las cuales podemos empezar es por cuidar nuestra alimentación. Dentro de esto, se puede comenzar por consumir porciones adecuadas de los alimentos. Sin embargo, por cuenta propia preparar dichas porciones y apegarse a ellas es algo complicado, ya que se corre el riesgo de no hacerlo de forma correcta y afectar la cantidad y tipo de nutrimentos que se ingieren. 

Empecemos por el principio: ¿Qué es una porción? Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), una porción es “la cantidad media del alimento que debería ser consumida por personas sanas, mayores de 36 meses de edad, en cada ocasión de consumo, con la finalidad de promover una alimentación saludable”3 y, según la Academia Nacional de Medicina de México (ANMM), es “la cantidad de alimentos expresada en diferentes medidas de uso común, para cada grupo de alimentos, que se utiliza para la prescripción dietética”4. Honestamente, ninguna de estas definiciones es lo suficientemente clara como para que la población en general sirva sus alimentos diariamente en las cantidades adecuadas.

Existe mucha información disponible, tanto de medios oficiales como de otro tipo de fuentes, acerca de las medidas que se deben tomar para lograr un buen manejo de las porciones de los alimentos. Podemos contar con páginas de internet confiables y de acceso público que dan un conocimiento básico para la medición de las porciones alimentarias, como lo son el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)5, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD)6, la Comisión Nacional del Deporte (CONADE)7, el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de los Estados Unidos de América (NIDDK, por sus siglas en inglés)8, entre otras. Estas páginas, además educar en porciones, contienen material didáctico de uso libre que se puede consultar en la web (es recomendable analizar con detenimiento este último recurso y, de ser posible, validarlo con la ayuda de un profesional de la salud). 

También debemos tener presente que cada persona tiene distintos requerimientos nutricionales dependiendo de su edad, complexión, estado de salud, entre otros factores. Acostumbrarnos a medir los alimentos en tazas y cucharadas hará que podamos servirlos en porciones más adecuadas. Algo que nos puede ayudar en casa es contar con tazas y cucharas medidoras (que se pueden encontrar en diferentes comercios por precios desde $ 40.009) para administrar mejor la cantidad de alimentos que se sirven en un plato. Algunos expertos han recomendado homologar las medidas con las que se determinan las porciones respecto al Sistema Internacional de Pesos y Medidas (usar gramos, mililitros o centímetros cúbicos)10, pero esto traería complicaciones para la población general ya que la mayoría no tiene instrumentos prácticos para medir las porciones de los alimentos con estas escalas. 

Otro aspecto sobre el cual debemos tomar conciencia es del tamaño de los platillos servidos cuando comemos fuera de casa. Si bien es lógico que se busque la mejor relación costo-beneficio cuando se realiza un gasto, existen pruebas de que las personas comen más si los platillos presentan mayores cantidades de comida que cuando se encuentran porciones estándar de alimentos11, y que los establecimientos de venta de comida suelen ofrecer platillos más abundantes que las porciones adecuadas12

Por otro lado, se necesita la participación de las autoridades con una estrategia multidisciplinaria que se base en el reforzamiento de la educación en nutrición tanto de niños pequeños como de sus familiares y todas aquellas personas relacionadas a la preparación de alimentos, con el fin de hacer conciencia de la responsabilidad que tiene cada uno respecto a su alimentación, así como de la confianza que debemos tener hacia los profesionales de la salud.

Bibliografía:

1. Brenes-Monge, A., Saavedra-Avendaño, B., Alcalde-Rabanal, J. & Darney, B. G. Are overweight and obesity associated with increased risk of cesarean delivery in Mexico? A cross-sectional study from the National Survey of Health and Nutrition. BMC Pregnancy Childbirth 19, 1–11 (2019).

2. Rios, L. M. et al. Promoting fruit, vegetable and simple water consumption among mothers and teachers of preschool children: An Intervention Mapping initiative. Eval. Program Plann. 76, 101675 (2019).

3. FAO. Educación alimentaria y nutricional. (2009).

4. Bonvecchio Arenas Ana Cecilia Fernández-Gaxiola Maite Plazas Belausteguigoitia Martha Kaufer-Horwitz Ana Bertha Pérez Lizaur Juan Ángel Rivera Dommarco, A. Guías Alimentarias Y De Actividad Física. (2013).

5. IMSS. Porciones y Raciones. Available at: https://articulo.mercadolibre.com.mx/MLM-594673879-tazas-y-cucharas-medidoras-6-pz-_JM?quantity=1&variation=43452214318#position=2&type=item&tracking_id=a06d763c-0149-4acc-b8d1-dd5553dc22f2. 

6. Oficina de prensa CIAD. CONOZCA EL PLATO DEL BUEN COMER. Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo  Available at: https://www.ciad.mx/notas/item/1409-conozca-el-plato-del-buen-comer. (Accessed: 14th November 2019)

7. CONADE. Platos nutricionales, herramienta para revitalizar la alimentación en México. Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (2017). Available at: https://www.gob.mx/conade/articulos/platos-nutricionales-herramienta-para-revitalizar-la-alimentacion-en-mexico-115198?idiom=es. (Accessed: 14th November 2019)

8. NIDDK. ¿Cuánto debo comer? Lo que debe saber sobre la cantidad y el tamaño de las porciones | NIDDK. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases Available at: https://www.niddk.nih.gov/health-information/informacion-de-la-salud/control-de-peso/cuanto-debo-comer. (Accessed: 14th November 2019)

9. Mercado Libre. Tazas Y Cucharas Medidoras 6 Pz. www.mercadolibre.com.mx Available at: https://articulo.mercadolibre.com.mx/MLM-594673879-tazas-y-cucharas-medidoras-6-pz-_JM?quantity=1&variation=43452214318#position=2&type=item&tracking_id=a06d763c-0149-4acc-b8d1-dd5553dc22f2. (Accessed: 14th November 2019)

10. Bucher, T. et al. Position paper on the need for portion-size education and a standardised unit of measurement. Heal. Promot. J. Aust. 28, 260–263 (2017).

11. Hollands, G. et al. Portion , package or tableware size for changing selection and consumption of food , alcohol and tobacco ( Review ) SUMMARY OF FINDINGS FOR THE MAIN COMPARISON. Cochrane Database Syst. Rev. 9, 1–387 (2017).

12. Liang, S., Gemming, L., Wellard‐Cole, L. & Rangan, A. Comparison between serving sizes of cakes and muffins sold in Australian supermarkets and coffee shop chains. Nutr. Diet. 76, 284–289 (2019).

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