Dr. Jorge Alejandro Aguirre Joya 

Escuela de Ciencias de la Salud, Universidad Autónoma de Coahuila

 

De acuerdo con el Codex Alimetarius de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el término “orgánico” se utiliza en el etiquetado de alimentos para indicar que estos han sido producidos bajo las normas de producción orgánica y que se encuentra certificado por alguna autoridad competente. El esquema de producción agrícola orgánica se basa en el uso mínimo de insumos externos, evitando el empleo de abonos y/o fertilizantes sintéticos (FAO, 2013). 

El objetivo de la agricultura orgánica, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (2013), es tener un sistema de producción de alimentos óptimo con una notable mejoría en la salud general del agroecosistema, incluidos la biodiversidad, actividad biológica del suelo y los ciclos biológicos.   

La producción ecológica u orgánica de alimentos tuvo su inicio en la década de los 40 como una opción al sistema tradicional de producción de alimentos, el cual ha sido criticado por generar grandes cantidades de gases de efecto invernadero, presentar bajas prácticas de bienestar de los animales y amenazar en general al ecosistema, mientras que la producción orgánica de los alimentos representaba una producción ambientalmente amigable.       

Recientemente, las ganancias de la venta de productos orgánicos han incrementado considerablemente, por ejemplo, según cifras de la Organic Trade Association (Asociación de Comercio Orgánico) en el año 2015 en los Estados Unidos de Norte América representaron un total de ventas por 43.3 billones de dólares y se reportan tendencias similares en Asia y Europa.

Gran parte de la estrategia de venta de los productos orgánicos se centra en la percepción que los consumidores tienen de estos, la cual, por lo general, se refiere a que los alimentos orgánicos son mejores para el medio ambiente y para la salud del consumidor, así como tener un mejor sabor que los producidos por medios convencionales, por lo que se ha constituido una moda actual su consumo (Asioli y col., 2017).

Actualmente, en los países desarrollados y en algunos en vías de desarrollo, los consumidores se encuentran mucho más interesados en conocer los procesos de elaboración de los alimentos que están comprando o consumiendo. Además, muchos de ellos tienen la idea que algunos procesos de producción, por ejemplo, la agricultura convencional (con el uso de pesticidas, plaguicidas y fertilizantes sintéticos) es menos natural que la producción orgánica. De igual manera, se ve a algunos componentes alimentarios como inseguros o no aptos para consumo familiar (como los aditivos artificiales) (Gustavsen y col., 2019).   

En el año 2014, el comité científico para la seguridad alimentaria de Noruega realizó un estudio en el cual concluyeron que la pérdida de cultivo debida a plagas, enfermedades y hierbas es mayor en la agricultura orgánica que en la convencional. Pero, en referencia al contenido de nutrimentos, las diferencias fueron mínimas al comparar la producción orgánica con la convencional, con excepción en frutas y bayas en las cuales se encontró mayor contenido de antioxidantes, ácido ascórbico y materia seca. Sin embargo, no se encontró diferencia en la salud del consumidor debido a una dieta orgánica o una dieta tradicional (Norwegian Scientific Committee for Food safety, 2014).   

Por otra parte, en el artículo Individuals’ Personality and Consumption of Organic Food (Personalidad del individuo y consumo de alimentos orgánicos), publicado en el año 2019 por Gustavsen y colaboradores, se concluye que la personalidad del consumidor presenta un papel muy importante en el consumo de alimentos orgánicos. Entre los principales resultados demuestran que los individuos en la categoría “abiertos a la experiencia” (basado en los 5 grandes rasgos de la personalidad de Goldberg) es el principal predictor para predisponer a los individuos a comprar, consumir o preferir a los alimentos orgánicos sobre los producidos de manera convencional (Gustavsen y col., 2019). 

También se observó que los individuos con mayor puntaje dentro de la categoría abiertos a la experiencia tienden a comprar alimentos orgánicos con mayor frecuencia que los que presentaron un puntaje bajo, lo cual también se relacionó con la creencia que manifestaron estos mismos individuos al asegurar que los alimentos orgánicos son mejores que los alimentos producidos convencionalmente (Gustavsen y col., 2019).

Debido a que los alimentos orgánicos son generalmente vistos como de mayor calidad o mayor beneficio a la salud del consumidor, estos también se venden en un mayor precio que sus contrapartes producidas por vías convencionales, a pesar de que la evidencia que sustenta las aseveraciones de salud sigue siendo escasas (Islam y Colonescu, 2019). Sin embargo, los alimentos orgánicos representan una opción más a la que el consumidor puede acceder.    

El consumidor es quien tiene la libertad de elección sobre el tipo de alimentos que incluye en su dieta. Como hemos visto, el término “natural” está separado de la definición de “orgánico”; es importante tener claros los conceptos, pues de manera arbitraria y en uso inadecuado del lenguaje se puede generar confusión en los consumidores, así hablemos claro para brindar información que genere una libre elección bajo un criterio fundamentado. 

        

Referencias: 

Daniele Asioli, Jessica Aschemann-Witzel, Vincenzina Caputo, Riccardo Vecchio, Azzurra Annunziata, Tormod Næs, Paula Varela, Making sense of the “clean label” trends: A review of consumer food choice behavior and discussion of industry implications, Food Research International (2017), doi: 10.1016/j.foodres.2017.07.022

Geir Wæhler Gustavsen, Atle Wehn Hegnes, Individuals’ Personality and Consumption of Organic Food, Journal of Cleaner Production (2019), https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2019.118772 

Norwegian Scientific Committee for Food safety (2014). Comparison of organic and conventional food and food production. https://vkm.no/download/18.13735ab315cffecbb5138642/1501774854136/Comparison%20of%20organic%20and%20conventional%20food%20and%20food%20production.pdf  (consultado el 10 de octubre, 2019).

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Codex Alimentarius (2013).  http://www.fao.org/3/a1385s/a1385s00.pdf  (consultado el 10 de octubre, 2019).

  1. Islam, C. Colonescu, Data on Retail Price Differential between Organic and Conventional Foods, Data in Brief,(2019).  https://doi.org/10.1016/j.dib.2019.104641

Organic Trade Association (2015). https://www.prnewswire.com/news-releases/us-organic-sales-post-new-record-of-433-billion-in-2015-300271135.html (consultado el 10 de octubre, 2019).

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