A muchos de nosotros nos sucede que comemos hasta hartarnos. Nos cuesta trabajo identificar cuando ya estamos satisfechos, y seguimos comiendo. O, de plano, nos saltamos una comida y a la siguiente comemos como si no hubiera mañana.

Más allá de que después de darte un atracón de comida, te puede dar sueño, comer en exceso no es bueno para la salud porque puede traerte problemas de sobrepeso y, muy probablemente, estés teniendo una dieta desbalanceada.

El cuerpo sabe

De bebés, tenemos un mecanismo natural que hace que, una vez que estamos satisfechos, dejemos de comer. Conforme vamos creciendo, esta auto regulación de la forma de comer se va perdiendo.

¿Por qué? En parte porque nos vamos acostumbrando a comer porciones muy grandes y a no desperdiciar la comida. Esto hace que comamos mucho más de lo que necesitamos y el estómago se va a adaptando a esa forma de alimentarse.

Poco a poco, perdemos el sentido de saciedad y la forma como comemos está guiada por la cantidad de comida y no por el hambre que sentimos.

Recuperando la saciedad

Algunas cosas que podemos hacer para recuperar la sensación de saciedad y hacer caso a nuestro organismo, son:

  • Comer despacio: si comes rápido, es probable que comas más y que rebases el límite que tu propio cuerpo te marca. No se trata de que comas como una tortuga, pero sí de que mastiques bien cada bocado, de que le des tiempo suficiente a comer
  • Haz tiempo para que tu cerebro sepa que estás comiendo. La señal entre tu estómago y tu cerebro necesita unos 12 minutos para saber que está satisfecho, si comes lento, le das oportunidad a tu cuerpo de que asimile el proceso de comer. Está demostrado que en una persona con obesidad, esa señal tarda hasta 20 minutos en llegar.
  • Toma agua: esto ayuda a que la sensación de saciedad sea más clara porque sientes la “panza llena”, además, sirve para hidratarte
  • Sirve tu comida en platos más chicos. Cuando el cerebro ve una porción de comida, la compara con el tamaño del plato en el que está servida. Si comes en platos chicos porciones adecuadas, tu cerebro pensará que estás comiendo mucho e identificará con más claridad la sensación de saciedad
  • Come alimentos ricos en fibra o que aporten menos calorías para poder comer porciones más grandes. Eso ayuda a la saciedad

Comer en exceso puede estar relacionado con la obesidad, aunque no se puede establecer como una regla. Pero, si esta forma de comer se convierte en un hábito, puede desencadenar obesidad y algunos problemas relacionados con ella. Esto es especialmente riesgoso si, además, llevas una vida sedentaria o con muy poca actividad física.

Las porciones de los alimentos son muy importantes porque ayudan a comer de manera saludable. Además, pueden darte la oportunidad de probar más cosas. Por ejemplo: si pides un corte de carne de 250g y quieres una empanada o un postre después, forzarás a tu estómago a que coma más. En cambio, si ese corte lo compartes con alguien o pides uno más pequeño, puedes comer otras cosas sin llegar al atracón.

Cuidar lo que comemos no es solamente elegir qué comer, también se trata de tener las cantidades adecuadas. Comer mucho no es sinónimo de comer bien. Identificar cuando estás satisfecho es muy importante; si, después de comer, te da hambre a las pocas horas, es mejor comer varias veces al día.

 

Fuentes:

https://www.webmd.com/diet/obesity/features/overcoming-overeating#1

https://foodinsight.org/eating-out-valentines-day-portion-control-mindful-eating
http://spanish.foodinsight.org/dieta-y-salud/como-comer-fuera-sin-darse-un-atracon/

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