El vino tinto se ha considerado como un aliado para la salud cardiovascular, si se toma con moderación. Pero, ¿pueden traer algún beneficio a personas con diabetes?

Una revisión, hecha por Paul Robertson para la revista Diabetes, analizó 523 estudios sobre los efectos del vino tinto en personas con diabetes tipo 2. Lo que buscaba el investigador era saber si el vino tinto podría traer beneficios a quienes padecen esta enfermedad.

El primer descubrimiento fue que el vino tinto no es perjudicial para personas con diabetes tipo 2. Además, encontró que esta bebida puede tener efectos preventivos en quienes tienen riesgo de desarrollar ese tipo de diabetes.

Vino tinto antioxidante

La piel de la uva tiene unos compuestos llamados polifenoles, que tienen una función antioxidante importante. El vino tinto contiene casi 12 veces más polifenoles que el blanco, por lo que sus beneficios son mayores.

El más famoso de los polifenoles es el resveratrol y es al que se le ha atribuido la mayor función antioxidante. Sin embargo, la uva tiene muchos compuestos que también contribuyen a los beneficios que ofrece el vino a la salud humana.

Las personas con diabetes tienen el doble de riesgo de presentar una enfermedad cardiaca. Por eso, voltear a ver al vino tinto, que tiene fama de mejorar la salud del corazón, resulta importante.

En un estudio con 224 personas, aleatorio y controlado, se analizó el efecto de consumir una copa de vino tinto, blanco o agua con la cena diario, durante 2 años. Los participantes eran hombres y mujeres de entre 40 y 75 años, con diabetes 2 estable (que no necesitaran más de dos inyecciones de insulina). Ninguno de ellos tenía antecedentes de enfermedad cardiaca.

Los resultados observados fueron que quienes bebieron vino tinto aumentaron los niveles de colesterol bueno, cosa que no pasó con el vino blanco, ni el agua. Pero, las personas que bebieron vino (tinto o blanco) mostraron una disminución en la insulina matutina y reportaron dormir mejor.

Esto sólo se observó en quienes tienen un gen específico que hace más lento el metabolismo del alcohol. En otros que tienen un metabolismo más acelerado, se notó una mejora en la presión arterial, con el consumo moderado de vino.

Dado que no se encontraron efectos negativos relacionados con el consumo de vino, se puede concluir que tomarlo de manera moderada (una copa al día), podría tener algún beneficio a la salud.

Los investigadores señalan que aún es necesario hacer más pruebas que combinen el tomar vino con padecer diabetes, antes de poder hacer recomendaciones clínicas. El consumo de una copa de vino al día es parte de la llamada “dieta mediterránea” Este tipo de alimentación ha demostrado traer diversos beneficios a la salud, por lo que muchos médicos sugieren seguirla. Pero, sus ventajas se deben a la combinación de alimentos que la componen y no a uno de ellos de manera aislada.

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