La espirulina se ha puesto de moda por sus propiedades nutrimentales. ¿Cuáles están comprobadas y cuáles no? ¡Descúbrelo!

La espirulina proviene de un alga marina. Se ha puesto de moda en los últimos años porque se le confieren propiedades benéficas para la salud. Pero, como sucede muchas veces, no todo lo que se dice es cierto desde la perspectiva de la evidencia científica.

La espirulina es utilizada como un colorante y como complemento alimenticio porque es rica en hierro, lo cual la hace buena en casos de anemia. Además, una cucharada del alga, contiene hasta 40g de proteína y sólo 20 calorías.

¿Cómo decido si me conviene?

Sin embargo, su capacidad para mejorar la salud de personas con SIDA, curar alergias, tratar la depresión y la diabetes, no están comprobadas por la evidencia científica.

Cuando consumimos un complemento alimenticio, es importante: 1) consultar al médico y 2) asegurarnos de adquirirlo de un proveedor confiable, con las certificaciones adecuadas.

La espirulina puede provocar alguna reacción en la interacción con ciertos medicamentos. Así que no hay que tomarla simplemente por moda, ya que puede tener efectos contrarios a los que buscamos; esto pasa con muchos complementos con propiedades nutracéuticas. Por ello, es importante consultar al médico.

Por otro lado, los científicos continúan estudiando las posibilidades nutritivas de la espirulina. Una de las características que más les llama la atención es si la espirulina puede funcionar como antioxidante.

Además, parece que esta alga verde-azul tiene propiedades potencialmente antiinflamatorias e inmunomoduladoras, es decir, que ayudan a mejorar la respuesta del sistema inmune. Por ahora, estas características están siendo analizadas.

Si la espirulina ofrece más que un hermoso color verde a los alimentos y una buena fuente de hierro, está por descubrirse.

Fuentes:

 

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