La soya es un alimento muy útil en nuestra dieta porque tiene propiedades nutricias importantes. Pero muchas personas son alérgicas y no la pueden consumir. Para ellas, vienen buenas noticias.

La soya es una de las leguminosas más importantes y de mayor consumo, porque tiene alta cantidad y calidad de proteínas. Así como es de nutritiva, es uno de los alimentos más alérgenos.

Parece paradójico que el principal valor nutritivo de la soya es ser una buena fuente de proteínas y que son sus proteínas las que causan la alergia. Lo que sucede es que esta leguminosa tiene diferentes tipos de proteínas y son 3 las que principalmente causan alergia (P34, inhibidor de tripsina Kunitz o TI, y la lectina).

Soya sin alergia

Investigadores de las universidades de Arizona e Illinois lograron obtener un tipo de soya en la que esas tres proteínas están inhibidas, es decir, no actúan y no causan alergia. Lo que hicieron fue estudiar el genoma (los genes) de la soya, identificar las proteínas alergénicas y “cortarlas”.

Esta clase de procedimiento forma parte de la modificación genética que no es lo mismo que la producción de transgénicos. En el primer caso, se modifican algunas características del código genético del organismo, sea vegetal o animal. Es como si le quitaras un ingrediente.

En cambio, lo organismos transgénicos son aquellos a los que se les añade un gen de otra especie. Por ejemplo, un arroz enriquecido con vitamina A o carotenoides, gracias a que se le introdujo un gen de zanahoria.

En el caso de la soya, imagina que le recortaron la parte que produce la alergia, dejando intacto el resto de sus propiedades nutritivas. Así, la soya puede aumentar su nivel de consumo y ser una fuente de proteínas mucho más aceptada y aprovechable por más gente.

Las riquezas de la soya

Además de aportar proteínas, la soya da vitaminas y minerales, es una buena fuente de fibra, contiene fitoestrógenos (que son útiles en algunos trastornos hormonales como la menopausia).

La soya es considerada como un alimento funcional porque, además de sus propiedades nutricias, es un auxiliar para reducir el riesgo de contraer ciertas enfermedades como las cardiovasculares, la hipertensión, algunos tipos de cáncer, reduce el riesgo de fracturas óseas, los síntomas de la menopausia y disminuye los niveles de colesterol y triglicéridos.

Para las personas que han decidido ser vegetarianas, veganas o reducir su consumo de carnes rojas, la soya es una buena alternativa como fuente de proteínas en la dieta.

Así que esperemos pronto tener soya sin alérgenos. Quienes sean alérgicos a ella, podrían comenzar con cantidades pequeñas para asegurarse de que les caiga bien al estómago.

Fuentes:

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