Mtro. Fernand Vedrenne

Universidad Iberoamericana

 

El sodio es un nutrimento muy necesario para que las células del cuerpo funcionen de manera adecuada. El sodio no contiene calorías y, por lo tanto, se clasifica dentro del grupo de los micronutrimentos.

El sodio juega un papel muy importante para mantener un equilibrio de agua entre el interior y el exterior de la célula y es el electrolito que se encuentra en mayor cantidad en los fluidos exteriores a las células.

La recomendación del consumo de sodio por la Organización Mundial de la Salud es de 1500mg/día en personas adultas. Esta recomendación está hecha para compensar pérdidas de sodio en personas expuestas a altas temperaturas que no logran aclimatarse y que tienen una actividad física moderada.

El sodio y el agua están muy ligados al funcionamiento del cuerpo de los animales y en los seres humanos. Para que el sodio pueda estar en el cuerpo, tiene que estar en un medio acuoso. La recomendación de ingesta de agua es de 3.7 litros en hombres y 2.7 en mujeres (contando todas las posibles fuentes de agua como sopa, leche, caldos, frutas, etcétera).

Esta recomendación está basada en la cantidad de agua que se consume, sin que aparezcan los efectos inmediatos de la deshidratación. La recomendación debería de estar basada en la cantidad de agua requerida para mantener la concentración de sales y otras sustancias en los fluidos corporales; sin embargo, el requerimiento de agua es muy individual y puede variar según el nivel de actividad física (mayores pérdidas por sudor), la región donde se vive (diferentes temperaturas), e incluso por el tipo de dieta que lleva la persona. Por lo general, todos los seres humanos sanos cubren con su requerimiento de agua y su consumo es algo relacionado más con los hábitos que con la presencia o ausencia de sed.

La falta de consumo de agua trae como consecuencia la deshidratación. Cuando esto ocurre, el cuerpo pierde habilidad para disipar el calor, poniendo así estrés en los sistemas del cuerpo. La deshidratación es de especial preocupación en poblaciones como los niños y adultos mayores que, en algunos casos, no tienen la capacidad de reconocer la sed. También en personas que toman algunos medicamentos en los que la disipación del calor se ve comprometida, es importante poner atención al consumo de agua.

El cuerpo utiliza el sodio para llevar a cabo funciones importantes como la de transportar sustancias hacia el interior de las células (un ejemplo es el del azúcar hacia el interior del intestino), la conducción de señales nerviosas, la regulación de la tensión arterial y la regulación del volumen de agua en el cuerpo.

Cuando el sodio se concentra en los líquidos corporales, el cerebro envía una señal de sed al cuerpo y se elimina sodio por la orina. Cuando el sodio de la sangre se encuentra diluido, el cuerpo busca resguardarlo y lleva a cabo una serie de mecanismos para eliminar el exceso de agua y aumentar la tensión arterial. Este mecanismo es mucho más complejo de lo que se describe aquí, pero damos una idea general de su funcionamiento.

El consumo excesivo de sodio se ha ligado a la presión arterial alta. En la actualidad existen muchos profesionales de la salud que se apresuran a recomendar dietas bajas en sodio, con el fin de evitar el progreso de esta enfermedad. En realidad, no es necesario restringir a los pacientes tanto, cuando se ha visto que un patrón dietético con un contenido moderado de sodio. Este es el caso de la dieta DASH (Intervenciones Dietéticas para Parar la Hipertensión, por sus siglas en inglés) que tiene un efecto importante en la disminución de la tensión arterial. La dieta DASH recomienda aumentar el consumo de verduras y frutas, cereales integrales y lácteos descremados, y preferir carnes magras. Esta dieta además enfatiza que el consumo de fuentes de potasio, como las verduras y frutas, está asociado con una disminución en la tensión arterial.

Al hablar de nutrimentos y su relación con la enfermedad, es importante tener en cuenta que todos cumplen con una función en el cuerpo. Al tener que restringir algún nutrimento por cuestiones de salud, es imprescindible que esto se haga con la ayuda de un profesional de la nutrición para evitar problemas de salud. En individuos sanos, la recomendación es la misma de siempre: evitar el exceso de cualquier sustancia.

A diferencia de muchos nutrimentos, la recomendación de sodio no está basada en un indicador fisiológico, sino que se establece una ingesta adecuada a la cual no se observan efectos adversos. El límite superior de consumo de sodio está puesto alrededor de los 2300mg/día. Cabe mencionar que el consumo de sodio en occidente es por encima de dicho límite y que existe evidencia emergente que sugiere que, quizás, sea necesario aumentar un poco la recomendación de sodio.

Si bien el sodio está presente en muchos alimentos, la mayor parte del consumo proviene del sodio adicionado. El sodio se adiciona en los alimentos principalmente en la forma de cloruro de sodio (sal). La adición de sodio es un proceso necesario para la conservación de algunos alimentos procesados, como lo son los embutidos y los enlatados. Resulta interesante mencionar que, para disminuir la ingesta de sodio a niveles sensatos, basta con bajar el consumo de productos enlatados, salmueras y embutidos. El consumo de sal de mesa en la cocina de casa es sólo una pequeña parte del sodio consumido en el día a día.

 

Fuentes:

Modern Nutrition in Health and Disease. 11th edition. (Ross, A.C., Caballero, B., and Cousins, R.J.,Tucker, K.L., Zeigler, T.R. eds.) Williams and Wilkins Co., Baltimore, 2014

http://dashdiet.org/default.asp

Mueller CM, ed. The ASPEN Adult Nutrition Support Core Curriculum. 3rd ed. Silver Spring, MD: American Society for Parenteral and Enteral Nutrition; 2017

 

 

 

 

 

 

 

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