Si entras a una farmacia, puedes encontrar una gran cantidad de productos derivados de plantas que aseguran ayudar contra diferentes males. Estos productos no son medicamentos, pero tienen en sus empaques declaraciones sobre cómo pueden ayudarte a mejorar tu salud.

Dado que no son medicinas, estos productos no requieren receta médica para adquirirlos. Entre los más comunes están los que aseguran quitar el insomnio, la ansiedad, el estrés, el estreñimiento e incluso los que dicen ser favorables para la salud cardiovascular.

¿Es verdad lo que dice la caja?

Muchos de estos suplementos alimenticios y productos herbolarios son populares gracias a las declaraciones de salud que vienen en sus empaques. Para que una de estas declaraciones esté impresa en estos productos, es necesario que estos sean sometidos a pruebas y controles de calidad.

Lo más importante es comprobar, de manera científica, los efectos de estos productos sobre la salud. Es decir, saber si de verdad tienen los beneficios que declaran y qué dosis se requieren para lograrlos. Aunque sean productos naturistas, las sustancias que contienen tienen efectos sobre nuestra salud y podría ser que no siempre sean positivos.

Algunos de estos productos, por desgracia, no cumplen con la reglamentación vigente que garantice que es seguro y benéfico usarlos. Poner en el empaque que con la pastilla de x o y planta, dejarás de tener insomnio, o que el concentrado de la mora más rara que hayas oído puede reducir el riesgo de que te dé un infarto, es una publicidad demasiado atractiva como para dejarla pasar.

Que no sea sólo publicidad

Pero, es muy importante que revisemos si estos productos están aprobados por las autoridades competentes (como la COFEPRIS en México) para su consumo y si tienen los efectos prometidos.

Con el fin de que haya cada vez más suplementos que tengan beneficios hacia nuestra salud, organizaciones como la EFSA (la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) está desarrollando una guía de lo que los productores de los suplementos deben cubrir. Entre los puntos clave están:

  • Comprobación de los efectos fisiológicos declarados
  • Descripción de las pruebas de eficacia en humanos
  • Justificación de la realización de dichas pruebas

Quienes hemos recurrido a estos suplementos, lo hacemos buscando mejorar nuestra salud y estar más tranquilos. Esta tranquilidad será más grande si hay una autoridad revisando que se cumplan los reglamentos que controlan la eficacia de estos productos.

Lo que menos queremos es tomar una alternativa natural para aliviar un mal y terminar igual o peor que como estábamos. Así que, nuestra tranquilidad es lo más valioso y, para cuidarla, existen protocolos que los productores deben seguir para poder poner en sus productos las declaraciones sobre lo buenos que son y para qué sirven.

 

Fuentes:

http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.2903/j.efsa.2018.5136/full

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=health%20claims%20related%20to%20antioxidants,%20oxidative%20damage%20and%20cardiovascular%20health

 

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