¿Alguna vez has pensado qué es lo que hace atractiva a la comida? El sabor, claro. Pero, ¿qué es lo que hace que la pizza o un cheesecake sepan tan deliciosos?

Si algo tenemos claro es que hay comida que, casi por definición, nos parece más rica que otra. Los ingredientes son los que le dan sabor a lo que comemos. Eso es bastante obvio. Lo que no lo es tanto, es que hay algunos ingredientes que resaltan esos sabores.

¿Salado o dulce?

La sal y el azúcar hacen que la intensidad de los sabores se perciba más. Por lo general, vamos a elegir los alimentos que nos sepan mejor. Muchas veces, esos alimentos tienen un contenido alto de grasa. Así que, elegimos los más ricos, pero también los que pueden ser más engordadores.

Pensando en esto, un grupo de investigadores está analizando la relación entre la sal, el azúcar y la grasa, para tratar de establecer patrones de consumo, posibilidades de mejorar las dietas de las personas y, sobre todo, identificar cuáles son los factores de riesgo para la obesidad.

Grasosos pero sabrosos

En el estudio, publicado en Food Quality and Preference, participaron 47 personas quienes probaron una sopa de tomate y una natilla. La idea era darles un alimento salado y uno dulce en los que se pudiera variar la cantidad de grasa.

Lo que observaron los científicos fue que, en los dos casos, la gente elegía con base en lo dulce y en lo salado, y que no tenía una relación con la grasa. O sea, la sal y el azúcar influyen en la percepción de qué tan rico es un alimento, pero la grasa no.

Esto fue más notable en el caso del postre; los participantes señalaron la versión con más azúcar como la más rica, sin percibir que era la que más grasa tenía. Esto muestra que la cantidad de grasa no es tan perceptible como el dulzor o lo salado. También significa que nuestras elecciones de comida, basadas en el sabor, no nos guían en cuanto a qué tan grasosa es; podríamos estar eligiendo una dieta alta en grasas sin darnos cuenta.

Debemos decir que un estudio con 47 participantes no nos ofrece resultados definitivos, porque son muy pocas personas; además, las preferencias de sabor son completamente subjetivas. Sin embrago, es útil saber que la grasa no se percibe con tanta facilidad como otros ingredientes para que los desarrolladores de productos alimenticios lo tomen en cuenta.

Los alimentos ricos en grasas y azúcar aportan muchas calorías a la dieta, y una alimentación así puede derivar en obesidad o problemas cardiovasculares. Por otro lado, el exceso de sal y grasa, pueden ocasionar hipertensión. Si contamos con alimentos que cuiden las proporciones de grasa, sal y azúcar que contienen, tendremos mejores opciones para comer.

 

Fuentes:

https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0950329317302276

http://www.ift.org/Food-Technology/Daily-News/2018/January/18/sugar-salt-influence-food-liking-more-than-fat.aspx

 

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