L. en N. Griselda López Córdova
Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición

“Salvador Zubirán”
Twitter: @GrissLo / Correo: gris_lopezc4@hotmail.com

En los últimos años se ha especulado sobre los efectos que tiene el consumo de jugo de fruta en niños y jóvenes. Algunos pediatras sugieren que la ingesta de esta bebida puede ser de utilidad en algunos casos, ya sea para aumentar el consumo de líquidos, para tratar enfermedades como la constipación, o bien, como una buena fuente de vitamina C, calcio y vitamina D. Una de las razones por las que lo sugieren, es debido a que los jugos son muy bien aceptados por los menores, principalmente por el sabor, pero también debido a la practicidad que sus envases confieren (botellas, tazas que no se derraman, entre otros), lo que permite transportarlo y consumirlo a lo largo del día.

Ante esto, la Academia Americana de Pediatría (AAP) ha documentado algunos eventos del consumo de jugo en estas etapas de vida, mismos que se expondrán a continuación.
En el mercado, el jugo es considerado como un producto saludable, como una fuente natural de vitaminas y nutrimentos inorgánicos. Es  ampliamente consumido por los menores del hogar, quienes siguen siendo los mayores consumidores de esta bebida, a pesar de que en los últimos años (entre 2008 y 2013), su consumo en la población general ha disminuido.

Para comprender mejor, es necesario aclarar que, por regulación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (USFDA, por sus siglas en inglés), el jugo de fruta debe contener el 100% de fruta. Aquellas bebidas reconstituidas por concentrados, y cualquier otro producto con menos del 100% de fruta, deberá ser etiquetado como “bebida” o “coctel”.

Además, el jugo de fruta se compone principalmente de agua, una pequeña cantidad de proteínas, vitaminas y nutrimentos inorgánicos (potasio, vitamina A, vitamina C, y en ocasiones fortificados con vitamina D y calcio). Contienen también hidratos de carbono (sacarosa, glucosa, fructosa y sorbitol), y, dependiendo del tipo de fruta, algunos tienen flavonoides. Los jugos no contienen grasa ni colesterol, tampoco fibra, a menos que sea una presentación que contiene la pulpa de fruta.

Pero, si contiene nutrimentos presenten en otros alimentos, ¿por qué no es recomendable su consumo?

Son diversas las razones por las que, en la actualidad, se recomienda que los menores limiten o eviten, el consumo de esta bebida. La composición del jugo tiene efectos potencialmente perjudiciales en la salud de los niños, los cuales pueden aumentar el riesgo de presentar algunas enfermedades. Entre los elementos principalmente identificados como dañinos se encuentran:

Azúcar

El jugo tiene un alto contenido de azúcar, razón que genera un desequilibrio en la ingesta de energía y que puede contribuir a que el menor desarrolle sobrepeso u obesidad. A su vez, un elevado consumo de azúcar expone al niño a presentar caries dental. El consumo de azúcar debe estar balanceado, considerando todos los alimentos y bebidas que se consumen en el día.

Hidratos de carbono

En algunos jugos, la distribución de hidratos de carbono puede no ser igual. Es decir, en algunas ocasiones, hay una mayor cantidad de fructosa que de glucosa, situación que lleva a que la fructosa no pueda ser absorbida en su totalidad. Los hidratos de carbono que no son absorbidos, se fermentan en el intestino delgado por las bacterias del colon. Esta fermentación produce gases, de los cuales una porción es reabsorbida. Sin embargo, el resto generan una mayor carga osmótica en el tracto gastrointestinal, lo que conduce a la presencia de diarrea. Este tipo de diarrea generalmente puede remitir al eliminar el jugo de la dieta, pero, si el consumo de jugo es excesivo, se corre el riesgo de que haya presencia de diarrea crónica, flatulencia, distención abdominal e inflamación.

Fibra

A pesar de que las Guías Alimentarias para Población Americana (2015) sugieren que los menores pueden consumir hasta la mitad de las porciones de fruta en forma de jugo, una gran desventaja de este es la falta de fibra, de manera que el consumo de jugo no favorece la promoción de hábitos de alimentación saludables en los cuales se orienta hacia el consumo de fibra proveniente de la fruta fresca.

Asimismo, la AAP generó una serie de recomendaciones en relación al consumo de jugo en menores:

  1. Evitar que los bebés menores de 1 año consuman jugo de fruta. Específicamente se debe evitar que los menores de 6 meses sustituyan la lactancia materna por jugo, pues este no contiene todos los nutrimentos presentes en la leche materna, con lo cual existe el riesgo de que el menor tenga malnutrición y baja talla.

    Los mayores de 1 año podrán consumir el jugo como una colación, sin embargo, primero se deberá alentar al niño a consumir la fruta fresca, que puede ser en su versión hecha puré.

  2. Ante casos de gastroenteritis aguda, no se deberá brindar jugo de fruta a los menores, pues debido a su composición (elevada en hidratos de carbono), puede aumentar la severidad de la diarrea, además de exponer al menor a desarrollar hiponatremia (bajo nivel de sodio en el organismo).

    Se recomienda que, en estas situaciones, el menor reciba atención médica, y sea tratado con soluciones orales de electrolitos.

  3. Existe preocupación creciente sobre la exposición de los menores al jugo de naranja, pues se ha visto que ha elevado la posibilidad de que presenten alergia a dicha bebida.
  4. Es importante asegurarse de que los jugos que consuman los menores hayan pasado por un proceso de pasteurización, asegurando con ello que el producto no contenga microorganismos patógenos que pudieran causar diversas enfermedades.
  5. Se sugiere que los adolescentes no consuman más de 240ml de jugo al día, sin embargo, esto no representa un problema mayor, pues se ha visto que la ingesta de jugo es baja en esta población.

En conclusión, la AAP sugiere a los pediatras que evalúen las recomendaciones de consumo de jugo de fruta, con base en la presencia de malestares gastrointestinales, malnutrición, caries dental y ganancia excesiva de peso. A su vez, deben orientar, en conjunto con los profesionales de la nutrición, a los padres de familia y, cuando la edad lo permita, a los menores sobre el balance adecuado de los alimentos a cosnumir.

Referencia:

  • Heyman M. y Abrams S. Fruit juice in infants, children and adolescents: current recommendations. Pediatrics 2017; 139 (6): e20170967.

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