La obesidad es un problema que cada vez afecta a más personas. Hay mucha información sobre las enfermedades que pueden derivarse de la obesidad, como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares. También se sabe mucho sobre las consecuencias emocionales de tener obesidad.

Pero, estudios recientes, muestran que la obesidad afecta también a la respuesta del sistema inmune. Quienes padecen obesidad, tienen una respuesta menos eficiente ante infecciones.

Inflamación por dentro y por fuera

¿Has oído ese dicho de “como te ves por fuera, es como estás por dentro”? Muchas personas creen que la obesidad es engordar en exceso. Pero, lo que sucede por dentro del cuerpo con la obesidad, es igual que lo que se ve por fuera: hay un nivel bajo de inflamación pero que, como se vuelve constante, desgasta al organismo.

Además de la inflamación, la obesidad altera la cantidad de nutrimentos que circulan por el organismo y desequilibra el funcionamiento hormonal. Todo esto trae problemas en cómo funciona el cuerpo.

Es más probable que una persona con obesidad tenga un mayor riesgo de contraer infecciones porque el proceso inflamatorio que tienen, afecta la respuesta del sistema inmune.

Por otro lado, las personas con obesidad tienen una mayor energía acumulada en el cuerpo y eso podría hacer que los virus o bacterias se reproduzcan más rápido. Por ahora, en ensayos con animales, se ha encontrado que los ratones obesos contraen más fácilmente enfermedades como la influenza.

Hay que recordar que los estudios con animales son un primer paso en la investigación y debe haber más análisis antes de sacar conclusiones.

Sistema inmune y alimentación

El problema con estas alteraciones en el organismo que sufre obesidad es que, si se es más susceptible a las infecciones, no se sabe con certeza cuáles son las reacciones que estas personas pueden tener a las vacunas (que están hechas de virus, precisamente para estimular al sistema inmune y darle elementos para que se defienda de las infecciones).

El sistema inmune está hecho de dos partes, una es con la que nacemos y otra la que vamos adquiriendo por el contacto con el mundo (los microorganismos en la comida, en el medio ambiente, los animales, etc.).

La alimentación tiene un papel importante en la fuerza del sistema inmune porque los nutrimentos ayudan a que ese sistema funcione bien y tenga la energía para hacerlo. Además, las defensas del cuerpo gastan mucha energía.

Cuando hay un nivel muy bajo de nutrición, el sistema inmune no puede funcionar bien por falta de nutrimentos. Pero, cuando hay una sobre nutrición, como en la obesidad, tampoco puede funcionar bien porque hay demasiada energía que desequilibra al organismo.

Considerando la cantidad de personas que sufren obesidad en el mundo, tener claridad sobre los efectos que esa enfermedad ocasiona, es fundamental para poder planear estrategias de intervención eficientes. Además, con esta información se podrían hacer pronósticos de los problemas que presentarán esas personas y lo que los sistemas de salud deben hacer.

 

Fuentes:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22414338

https://www.omicsonline.org/the-impact-of-obesity-on-immune-response-to-infection-and-vaccine-an-insight-into-plausible-mechanisms-2161-1017.1000113.php?aid=18763

 

 

 

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