Mtra. Lorena Patricia Mora

Universidad Iberoamericana

 

Los cereales infantiles forman parte la alimentación complementaria y pueden empezar a darse entre los 4 y 6 meses de edad, de preferencia cuando el bebé todavía está recibiendo leche materna (EFSA, 2009), a menos que el pediatra recomiende otra cosa. Estos alimentos también se conocen como papillas a base de cereales, papillas instantáneas para bebé, cereales infantiles o cereales para bebé.

Como su nombre lo indica, son alimentos a base de cereales especialmente formulados para bebés y que están diseñados pensando en las necesidades nutrimentales del bebé, dependiendo de la etapa de desarrollo en que se encuentre (Gallagher, 2008).

Alrededor de la alimentación complementaria existen diversos puntos de vista. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que esta transición alimentaria, que pasa de la alimentación exclusiva con leche materna a la introducción de otro tipo de alimentos, inicie a los 6 meses de edad y finalice alrededor de los 12 o 18 meses (OMS, 2013). Los alimentos que se deben incluir al inicio, varían según las recomendaciones de los médicos; puede tratarse de productos de origen animal, cereales, frutas o verduras (Pimentel y colaboradores, 2015).

El esquema de alimentación complementaria sugerido por un grupo de expertos para México, incluye los cereales a partir de los 6 meses de edad e incluso se sugiere su consumo para prevenir deficiencias en vitaminas y minerales, siempre y cuando estén fortificados (Romero-Velarde y colaboradores, 2016).

Algunos puntos importantes que se toman en cuenta en los cereales para bebé, son:

  • Los ingredientes: Dependiendo de la edad del bebé se eligen los ingredientes adecuados (Mcbride et al., 2012).
  • La edad del bebé: Hay cereales específicos para cada edad o etapa de desarrollo del bebé. En la etiqueta del producto se indica para qué edad es adecuado. No es recomendable, por ejemplo, dar a un bebé de 6 meses un producto para bebés de un año.
  • La seguridad o inocuidad: Estos productos pasan por fuertes controles de calidad, por lo que el riesgo de transmitir alguna enfermedad a los pequeños es muy bajo. Sin embargo, es muy importante seguir las instrucciones de preparación para evitar otros riesgos que no tienen que ver con el contenido de estos productos. El ejemplo más común es que cuando se requiere el uso de agua, esta debe ser potable y si hay que adicionar leche, debe estar en buenas condiciones de consumo. (FAO, 2009; OMS, 2013).

El proceso de fabricación de estos alimentos consiste, a grandes rasgos y con evidentes variaciones entre marcas, en las siguientes operaciones:

Primero se limpia el cereal y se “cocina” a temperaturas determinadas, en algunos casos se utilizan enzimas para hacerlo más fácil de digerir. Posteriormente, se muele para obtener una papilla a la que se pueden añadir aceite o emulsionantes que ayudarán en la preparación en casa. Luego, se deshidrata para obtener un polvo o harina que se fortifica adicionando nutrimentos como vitaminas, minerales y prebióticos (fibra). Finalmente, se empaca.

Es muy importante revisar la etiqueta nutrimental de este tipo de alimento para saber si contiene azúcares añadidos. Y es recomendable elegir el producto que no tenga este tipo de azúcares.

Ingredientes básicos Función
Harina de cereal (avena, arroz, cebada o trigo) Es la base del producto, no podríamos tener un alimento a base de cereales sin que uno de estos ingredientes sea el principal.
Aditivos Función
Aceite Permite una correcta preparación del producto y aporta palatabilidad. Puede ser de soya, canola o maíz.
Emulsionantes Permiten obtener un producto “homogéneo”, mejorando la textura. También puede utilizarse lecitina de soya.
Saborizantes Dar un sabor más atractivo al producto.
Minerales Buscan disminuir la incidencia de deficiencias nutricionales de minerales en los bebés*. Los más comunes son: hierro, zinc, magnesio, sales de calcio y potasio, entre otros.
Vitaminas Buscan disminuir la incidencia de deficiencias nutricionales de vitaminas en los bebés*. Las más comunes son:

–               Vitamina C (ácido ascórbico)

–               Vitamina D (colecalciferol)

–               Vitamina B6 (piridoxina)

–               Vitamina B1 (tiamina)

–               Vitamina A (palmitato de retinol)

–               Vitamina B12 (cianocobalamina)

–               Vitamina E (acetato de alfa tocoferol)

–               Ácido fólico

Prebióticos Se ha demostrado que mejoran la salud de la microbiota intestinal. Son el “alimento” de los microorganismos benéficos. Se reportan también como fibra. Son betaglucanos (BL) y fructo-oligosacaridos (FOS).

* Tomando en cuenta los valores nutrimentales de referencia para la población mexicana de 0 a 6 meses (Oficial et al., n.d.) y la NOM 086 –SSA1-1994 de Ingesta Diaria Recomendada par a la población mexicana de 6 a 11 meses.

 

 

Referencias:

06-26-96 NORMA Oficial Mexicana NOM-086-SSA1-1994, Bienes y servicios. (n.d.). Retrieved June 7, 2018, from http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/nom/086ssa14.html

EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA), Scientific Opinion on the appropriate age for introduction of complementary feeding of infants. EFSA Journal 2009; 7(12): 1423 [38 pp.]. doi:10.2903/j.efsa.2009.1423. Disponible en línea: www.efsa.europa.eu

Fao. (2009). Higiene De Los Alimentos. Codex Alimentarius (Vol. 104). Retrieved from ftp://ftp.fao.org/codex/Publications/Booklets/Hygiene/FoodHygiene_2009s.pdf

Gallagher, E. (2008). Gluten-Free Cereal Products and Beverages. Gluten-Free Cereal Products and Beverages. http://doi.org/10.1016/B978-012373739-7.50016-2

Ingrepedia – Hablemos Claro. (n.d.). Retrieved May 30, 2018, from http://hablemosclaro.org/ingrepedia/

Mcbride, D., Keil, T., Grabenhenrich, L., Dubakiene, R., Drasutiene, G., Fiocchi, A., … Beyer, K. (2012). The EuroPrevall birth cohort study on food allergy: Baseline characteristics of 12,000 newborns and their families from nine European countries. Pediatric Allergy and Immunology, 23(3), 230–239. http://doi.org/10.1111/j.1399-3038.2011.01254.x

Oficial, D., Sección, C., Tercero, V., Asociados, S. C., Asociación, P., & Lactancia, M. (n.d.). NOM-131-SSA1-2012. Retrieved from http://www.salud.gob.mx/cdi/nom/compi/NO-131-SSA1-2012_100912.pdf

OMS | Alimentación complementaria. (2013). WHO. Retrieved from http://www.who.int/nutrition/topics/complementary_feeding/es/

Pimentel J.L., Waseem, M., Dave-Sharma, S. (2015). Association of childhood obesity with time of ablactation and early feeding practices. Endocrine Society’s 97th Annual Meeting and Expo, March 5–8, 2015 – San Diego http://press.endocrine.org/doi/abs/10.1210/endo-meetings.2015.OABA.3.LBF-095

Romero-Velarde, E., y colaboradores. (2016). Consenso para las prácticas de alimentación complementaria en lactantes sanos. Boletín Médico del Hospital Infantil de México, 73 (5): 338-356.

 

 

Dejar un comentario