Las proteínas son uno de los macronutrimentos más importantes en nuestra dieta. Entre sus funciones está la de mantener la salud de los músculos y de los huesos, y ayudan a controlar el azúcar en la sangre.

Los alimentos altos en proteínas, además, contienen vitaminas y minerales que ayudan a que nuestro organismo desempeñe diversas funciones vitales.

Proteínas sobre azúcares

En los últimos años, las dietas altas en proteínas han ganado popularidad, en especial para contrarrestar a una alimentación alta en azúcares o carbohidratos. En principio, como pasa con la mayoría de las dietas, la intención es encontrar un tipo de alimentación que ayude a bajar de peso. Pero, las dietas con mayor contenido de proteína y menos carbohidratos parecen tener otros beneficios.

Entre las ventajas de consumir más proteínas es que estas podrían tener un efecto protector en la salud cardiovascular. Sin embargo, algunas personas creen que una dieta alta en proteínas puede causar daños en la salud.

Algunos estudios sugieren que aumentar la cantidad de proteínas en la dieta, no es tan recomendable como parece. Pero, al ser analizados por otros científicos, han encontrado que esos estudios tienen algunas deficiencias como la cantidad de personas que se consideraron para los análisis, la antigüedad de esos estudios e incluso el método que usaron.

Es común que los estudios sobre los efectos de una dieta en particular, sobre un grupo de personas se base, principalmente, en encuestas de consumo. Es decir, en preguntarle a la gente qué come y en qué cantidad. O bien, en pedirles que lleven un diario en el que apunten las comidas que hacen.

Elegir mejor

Este sistema tiene dos desventajas principales: que las personas podrían olvidar apuntar algún alimento, y que, por lo general, no se les pregunta cómo cocinan. La preparación de los alimentos puede modificar el valor nutritivo de la comida (para “bien” o para “mal”), o, en combinación con otros factores, puede considerarse un riesgo para la salud. Por ejemplo, si una persona tiene ya un riesgo de enfermedad cardiaca y la mayoría de lo que come es frito, ese modo de preparación será un factor de riesgo adicional.

Regresando a las proteínas, es importante considerar el tipo de vida que llevamos, así como el estado de salud que tenemos, al elegir una dieta en específico. Las dietas altas en proteínas han mostrado ventajas, en especial porque si comes más de este nutrimento, probablemente estarás comiendo menos de otros, como los carbohidratos.

La variedad de alimentos ricos en proteínas es amplia. No solamente están presentes en las carnes o en los cereales, también las leguminosas tienen proteínas que son de buena calidad. Si estás considerando modificar tu dieta aumentando la cantidad de proteínas, procura que sean de una buena calidad y que sean variadas. Es decir, combina las de origen animal con las de vegetal.

Sobre los estudios que descartan las ventajas de un alimento, es necesario que revisemos las condiciones en las que se llevó a cabo el análisis para saber si realmente aporta algo valioso a nuestras decisiones de salud. Lo mismo debemos hacer con los que exaltan un alimento o dieta.

Buena parte de nuestra salud depende de la dieta que llevemos. Las necesidades nutritivas de cada persona son diferentes y es importante conocerlas para tomar mejores decisiones sobre nuestra alimentación.

 

Fuentes:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29569544

https://foodinsight.org/high-protein-diet-and-heart-health-study-fast-take

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