Dra. María del Rosario Ayala Moreno

Facultad de Ciencias Químicas, Universidad La Salle-CDMX

 

La obesidad es uno de los problemas de salud pública más importantes en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 1.9 billones de adultos mayores de 18 años tienen sobrepeso y más de 600 millones padecen obesidad a nivel mundial1.

Actualmente, México ocupa los primeros lugares en prevalencia de sobrepeso y obesidad tanto en población pediátrica como en adultos2, lo cual ha impactado en la alta tasa de mortalidad derivada de las enfermedades crónico-degenerativas asociadas a la obesidad3,4,5, como son la dislipidemia (aumento de la concentración de lípidos, como el colesterol, en la sangre), hipertensión arterial, resistencia a la insulina. Todas estas son características del denominado síndrome metabólico cuya presencia se ha reportado cercana al 40% en adultos con obesidad6,7.

Pero, ¿qué es lo que desencadena estos padecimientos en nuestra población? En la actualidad, sabemos que la obesidad es más frecuente en hijos de padre o madre con obesidad, lo que destaca la importancia de la herencia en el desarrollo del padecimiento8. Sin embargo, este factor, al que denominamos genético, influye relativamente poco en la presencia de obesidad, en comparación con otros factores como el consumo de una dieta hipercalórica y la falta de actividad física, ante los cuales el sujeto gasta menos energía que la consumida, almacenando el resto en forma de grasa corporal.

Pero además existen otras casusas importantes que se presentan en etapas muy tempranas en la vida de un individuo, es decir, en “etapas críticas del desarrollo” como son el periodo de la gestación y la lactancia. En estas se establece la diferenciación y maduración de los órganos y sistemas que nos constituyen, y es durante estas etapas en las que un individuo es especialmente vulnerable a algunos estímulos de su ambiente.

En la gestación, el ambiente intrauterino puede ser promotor de un adecuado o inadecuado estado de salud. Se ha observado que algunos factores estresantes del ambiente materno pueden provocar alteraciones bioquímicas irreversibles, que predisponen al nuevo individuo al desarrollo de obesidad y las enfermedades que a ella se asocian. Este fenómeno ha sido descrito desde los años 90, y se le ha denominado “programación temprana de las enfermedades metabólicas” o “hipótesis de origen fetal” de la obesidad y enfermedades metabólicas9,10.

Los factores que pueden contribuir a que se presente la programación de obesidad son: la desnutrición intrauterina11 o la sobrealimentación; el pobre aporte de oxígeno a la unidad feto-placenta12; los cambios hormonales que ponen en riesgo el buen funcionamiento de la placenta13; las alteraciones del sueño durante el embarazo, que afectan la sincronización de los ciclos circadianos del feto, la estabilidad de la placenta y arteria uterina que alimenta al feto13,14; la presencia de preclampsia15 y diabetes gestacional16.

Estas situaciones estresantes para el feto en desarrollo, generan una respuesta adaptativa a través de cambios bioquímicos, moleculares y metabólicos, que le permiten al nuevo individuo sobrevivir. Por ejemplo, en el caso del bajo aporte de nutrimentos que sufre el feto por desnutrición, bajo aporte de oxígeno y fallas en el funcionamiento de la placenta, se presenta un mecanismo ahorrador de energía bajo el cual el feto puede sobrevivir a expensas de un bajo peso al nacimiento, presencia de parto prematuro y una serie de cambios fisiológicos irreversibles que, posteriormente en un ambiente de abundancia calórica, favorecerán el desarrollo de obesidad y enfermedades crónico-degenerativas11.

Otros mecanismos más específicos, estudiados por la epigenética (mecanismos que regulan la activación y desactivación de los genes) de la obesidad, involucran el efecto de algunos nutrimentos sobre los cambios en la expresión de genes relacionados con el origen de algunas enfermedades, como la diabetes mellitus16. Además, es importante mencionar que el impacto de estos efectos negativos sobre la salud del nuevo individuo es “transgeneracional”, ya que algunos de ellos se han descrito estar presentes hasta en la segunda y tercera generación17,18.

El conocimiento de los factores estresantes antes descritos en las etapas tempranas del desarrollo, ofrece la oportunidad de prevenir desde la vida intrauterina y la lactancia, la aparición de obesidad y enfermedades crónico-degenerativas. Es importante considerar que el desarrollo de un embarazo y lactancia exitosos, deben estar orientados no solo a disminuir las tasas de morbilidad y mortalidad materno-infantil; sino a asegurar el desarrollo exitoso del feto y el lactante hasta la edad adulta.

 

Referencias:

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  2. Global burden of disease 2015 obesity collaborators (2017) Health effects of overweight and obesity in 195 countries over 25 years. N ENgl J Med, 377(1):13-27.
  3. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2015). Defunciones generales totales por principales causas de mortalidad, 2015. Recuperado de http://www3.inegi.org.mx/sistemas/sisept/Default.aspx?t=mdemo107&s=est&c=23587
  4. World Health Organization. (2015). Country statistics and global health estimates by WHO and UN partner. Data Mexico: WHO statistical Profile. Recuperado de http://www.who.int/gho/countries/mex.pdf?ua=1
  5. World Health Organization. (2017). Obesity and overweight, 10 facts on obesity. Recuperado de http://www.who.int/features/factfiles/obesity/en/
  6. Barquera S Campos I, Hernández M, Rosas M, Aguilar-Salinas CA, Barriguete A, Lara A, Durazno R, Cooper R (2007) Análisis de conglomerados de factores de riesgo para enfermedades crónicas en adultos mexicanos. En: Simón Barquera, El síndrome metabólico en México: aspectos de Salud Pública. Reunión General de la Academia Mexicana de Ciencias: Ciencia y Humanismo, enero 2012.
  7. Rhamphal L, Zhang J, Susuki S (2014) Ethnic disparities in the prevalence of the metabolic sundrome in American adults: data from the Examination of National Health and Nutrition Examination Survey 1999-2010. Proc (Bayl Univ Med Cent), 27(2):92-95.
  8. Jiang MH, Yang Y, Guo XF, Sun YX (2013) Association between child and adolescent obesity and parental weight status: a cross-sectional study from rural North China. J Int Med Res, 41(4):1326-1332.
  9. Barker DJ (1992) Fetal and infant origins of adult disease, BJOG, 92:275-282.
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  12. Jingwei Liu, Karine Dias, Elisabeth Plagnes-Juan, Vincent Veron, Stéphane Panserat, Lucie Marandel (2017) Long-term programming effect of embryonic hypoxia exposure and high-carbohydrate diet at first feeding on glucose metabolism in juvenile rainbow trout. J Exp Biol, 220:3686-3694.
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  15. Cnattingius S, Wikström AK, Stephansson O, Johansson K (2016) The Impact of Small for Gestational Age Births in Early and Late Preeclamptic Pregnancies for Preeclampsia Recurrence: a Cohort Study of Successive Pregnancies in Sweden. Paediatr Perinat Epidemiol, 30(6):563-570.
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