Los fructanos más estudiados y comercializados en el mundo son del tipo de la inulina, fructano obtenido principalmente de la raíz de la achicoria. El potencial de los fructanos como ingredientes en alimentos y bebidas con beneficio en la salud humana es ampliamente conocido, las fuentes tradicionales son, además de  la achioria, la alcachofa, la dalia y la cebolla, entre otros. Es por esto que la presencia de fructanos en el agave llevo al cuestionamiento de si estos poseen la misma función y beneficio que las inulinas.

Los resultados de los estudios realizados por la Dra. López Pérez han catalogado a los fructanos del agave como prebióticos, ya que al no ser digeridos llegan intactos al intestino grueso donde las bacterias benéficas (probióticas) los degradan en ácidos grasos de cadena corta. Esta degradación hace que el pH del intestino baje, se acidifique, evitando el crecimiento y reproducción de ciertas bacterias patógenas. Se produce, además, ácido butírico el cual protege a los colonocitos (células del colon) de la adhesión de bacterias patógenas, evitando su mutagenicidad que eventualmente podría provocar cáncer.

Estudios realizados en ratones arrojaron que aquellos que ingirieron agavinas en su dieta presentaron los niveles más bajos de glucosa y colesterol, además de consumir menor cantidad de alimento, por lo cual obtuvieron un peso menor al compararlos con los ratones de la dieta control sin agavinas. Fisiológicamente la ingesta de agavinas favorece la producción de  hormonas como la GLP1 (péptido similar al glucagón que es una hormona que interviene en el metabolismo de la glucosa), que promueven la liberación de insulina, ayudando a controlar los niveles de azúcar en sangre y dando una sensación de saciedad.

En cuanto a la osteoporosis, en experimentos en ratas hembras, a las cuales se les retiraron los ovarios para acelerar la aparición de dicho padecimiento, se observó que las ratas alimentadas con una dieta adicionada de agavinas presentaron regeneración de los huesos, mientras que las ratas control no. El decremento del pH en el intestino grueso favorece una mejor absorción de minerales como el calcio y el magnesio para poder fijarlos a los huesos.

Lamentablemente los estudios sobre las agavinas se han visto estancados al no poder tener estudios clínicos, ya que son costosos y requieren de mayor planeación, sin embargo en países como Francia, España, Bélica e Inglaterra existen varios grupos de investigadores trabajando con fructanos del agave.

Hoy en día se conoce la estructura de las agavinas, publicada por primera vez por la Dra. López y sus colaboradores y del mismo modo que las inulinas de achicoria, las agavinas podrían ser utilizadas como prebióticos, edulcorantes, sustitutos de grasa, espesantes por mencionar algunas aplicaciones, pero se necesita investigar de manera más específica y profunda cada uno de estas posibilidades, al igual que su posible rol en la salud humana, ya que una de las perspectivas en el área de las agavinas es explorar su potencial nutracéutico.

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