Uno de los regalos que nos ha dado la ciencia es que ahora vivimos más. La expectativa de vida ha aumentado gracias a avances como las vacunas, los antibióticos, etc. Ahora, el reto es llegar a la vejez con la mejor salud posible.

Una de las formas para lograr un buen estado de salud es tener un intestino saludable. ¿Cómo? Cuidando a los microorganismos benéficos que viven en él. Estos “bichitos” nos ayudan a tener un sistema inmune más eficiente, a absorber nutrimentos e incluso a tener mejor estado de ánimo.

Envejecer con la microbiota

El conjunto de microorganismos benéficos que viven en nuestro intestino y en otras partes de nuestro cuerpo, se llama microbiota. Este grupo de microorganismos, como están vivos, se alimentan de lo que nosotros comemos. En ese proceso, sacan “metabolitos”, es decir, su metabolismo libera sustancias que nos traen beneficios a la salud.

Como la expectativa de vida ahora es más amplia que antes y llegamos a vivir más de 90 años, algunos investigadores (por ejemplo, de la Universidad de Emory, EE.UU.) están buscando las maneras para llegar saludables a esa etapa de vida.

En ese sentido, están analizando los efectos de la microbiota sobre la salud. Lo que han encontrado es que, en algunos animales, como moscas y roedores, la microbiota influye positivamente en tener una mejor salud en la vejez.

Vitalidad y movimiento

Uno de los efectos que notaron en los animales es que se mantuvo la vitalidad y la movilidad por más tiempo. Además, específicamente en ratones, se dio una prolongación de la etapa fértil. Lo que no se observó fue un aumento en la longevidad, sino en la calidad de salud con la llegaban los animales a cierta edad avanzada.

Una de las cosas que notaron los investigadores es que, con la edad, la diversidad de microorganismos en la microbiota, disminuye. Esto podría estar ligado con un deterioro de la salud en general. Por ello, es importante mantener a la microbiota diversa y saludable.

Para que la microbiota esté en buenas condiciones, es necesario que tengamos una dieta balanceada, rica en fibra y con un consumo reducido de azúcares y grasas. Lo que nosotros comemos, es lo que esos microorganismos comerán.

 

Fuentes:

http://www.pnas.org/content/early/2017/08/15/1706464114

https://www.sciencedaily.com/releases/2017/08/170821151052.htm

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