El Año Nuevo y el verano son dos épocas del año en las que el peso corporal y cómo nos vemos son temas en la mente de muchísima gente. Bajar de peso puede ser una cosa sumamente difícil para algunos.

No podemos negar que verse bien es importante en nuestra sociedad y que, la mayoría de las veces, este es el motivo para bajar de peso. Pero, en el fondo, no debería tratarse de eso. Es más, no deberíamos enfocarnos en bajar de peso.

Otra meta en mente

Lo más importante no es bajar kilos, sino tener un peso adecuado a nuestro cuerpo. De hecho, algunos estudios científicos muestran que enfocarse en bajar de peso y tenerlo como meta, hace que muchas personas engorden más.

En realidad, el peso corporal no nos dice nada sobre nosotros mismos. Porque no nos dice nada sobre nuestra salud. O sea, el simple número de kilos no nos dice si nuestro corazón está saludable, si nuestro intestino funciona bien, si nuestra calidad de salud es buena o no. Para saber todas esas cosas, se necesitan más elementos que un número marcado por la báscula.

Cambio de perspectiva

La preocupación por bajar de peso hace que nos concentremos en los números que marca una báscula. Este aparato se convierte en un enemigo y para vencerlo, recurrimos a dietas que prometen bajar kilos en un par de semanas, tomamos licuados o pastillas que podrían estar poniendo nuestra salud en riesgo.

Muchas veces, esta forma de bajar de peso funciona por un tiempo corto, provocando un “rebote” después, o de plano no sirve. Otro tipo de estrategia es cambiar la dieta y comer menos o adoptar una alimentación en la que tenemos que dejar de comer algunas cosas.

Prohibirnos comer lo que nos gusta no siempre funciona y si no vemos los resultados esperados pronto, nos causa mucha frustración. Esto hace que comamos más o que, después de morirnos de hambre siguiendo una dieta, un día mandemos todo al diablo y comamos, en exceso, todo lo que estaba prohibido.

Si cambiamos nuestra perspectiva y en vez de estar pensando en los números de la báscula y en los de las calorías, nos enfocamos en hacer cambios en nuestra alimentación, los resultados serán más lentos, pero también serán mejores. Por ejemplo:

  • En vez de pensar en comer menos pan o postres, enfócate en comer más verduras. Las puedes comer como colación. Esto te dará más fibra que aumenta la saciedad, además de vitaminas y minerales buenas para tu cuerpo
  • Haz ejercicio. Un poco de actividad física todos los días tendrá buenos resultados, no sólo sobre tu peso, sino en tu bienestar en general. ¿No tienes tiempo? Aparta media hora del día para moverte. ¿No quieres ir a un gimnasio? Busca rutinas en YouTube… yoga, zumba, ¡Todo sirve!
  • Reconoce lo que comes. Ve la comida que eliges, come hasta que te sientas satisfecho sin excederte y trata de ir incluyendo alimentos con menos grasas y azúcar poco a poco

Estas son prácticas que puedes incluir poco a poco en tu rutina diaria, sin hacer grandes sacrificios. El peso corporal bajo no es sinónimo de buena salud. En cambio, hábitos como cuidar el tamaño de las porciones, comer frutas y verduras, tomar agua, descansar, hacer unos 45 minutos diarios de ejercicio sí pueden llevarte a un estado de salud mucho mejor.

La preocupación por el peso corporal es legítima, pero ¿qué pasaría si cambiamos de perspectiva y nos miramos pensando en nuestra salud y en cómo nos sentimos en vez de en cómo nos vemos?

 

Fuentes:

https://www.foodinsight.org/new-years-resolution-diet-health-weight-loss

https://blogs.webmd.com/food-and-nutrition/2012/04/is-your-weight-obsession-making-you-pack-on-pounds.html

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