Dr. Elier Ekberg Neri Torres

Ingeniería de Alimentos

Universidad Iberoamericana

 

El impacto ambiental asociado a la producción y consumo de alimentos es un tema importante que ha sido incluido en la agenda para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ONU). Actualmente, se han desarrollado diversos métodos para la cuantificación de las pérdidas y desperdicios de alimentos (PDA) ampliamente aceptados (FAO, 2016). Cabe mencionar que varios países europeos y Estados Unidos de América se han propuesto como objetivo reducir las PDA en un 50% para el año 2030 (Chan et al., 2018; CCA 2017).

Por otro lado, la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales en México menciona que el 53% de los residuos son materia orgánica, que puede ser aprovechada para diversos fines. Mediante la caracterización química y estructural se han encontrado usos que van desde el composteo, la producción de biocombustibles, nanomateriales y el desarrollo de microorganismos capaces de biodegradar moléculas como el tricloroetileno (TCE).

En México se han puesto en marcha programas y compromisos en conjunto (América del Norte) y al interior del país. Se estima que, si las PDA se reducen a la mitad, se podría alimentar a mil millones de personas adicionales y así combatir el hambre y la desnutrición que padecen 815 millones de personas a nivel mundial (Wurderlich et al., 2018).

Para lograr este objetivo, las agencias gubernamentales, los partidos políticos, la industria alimentaria, los vendedores minoristas y la sociedad deben trabajar en conjunto para implementar estrategias de reducción (Chan et al., 2018). Las PDA requieren atención en tres niveles:

1) Nivel individual: un enfoque en el comportamiento de los consumidores en respuesta a incentivos regulatorios y acciones enfocadas en la prevención de desechos

2) Nivel local: un enfoque en los reglamentos y normativas que pueden minimizar el desperdicio de alimentos por parte de los actores residenciales, comerciales e institucionales

3) Nivel gobierno: inversiones en aplicaciones tecnológicas a gran escala para la eliminación de desechos y obtención de nuevas formas de energía y materiales. (Kibler et al., 2018)

Grandes esfuerzos se están realizando en todo el mundo para poder disminuir las PDA como un compromiso con el planeta; en México, existe la RED 12.3 para la reducción de pérdidas y desperdicios de alimentos (consulta https://redpda.vir.mx/#/), donde se ha desarrollado investigación al respecto. Si tienes curiosidad sobre cómo se han llevado a cabo los protocolos de cuantificación, consulta el website o escríbeme al correo elier.neri@ibero.mx.

 

Bibliografía:

Chan, E., Wall, D., O’Shea, R., Méndez, R., Moreno, M. y Murphy, J. (2018). An economic and carbon analysis of biomethane production from food waste to be used as a transport fuel in Mexico. Journal of Cleaner Production 196, 852-862.

Comisión para la Cooperación Ambiental CCA. (2017a). Caracterización y gestión de los

residuos orgánicos en América del Norte.

Wunderlich, S. y Martinez, N. (2018). Conserving natural resources through food loss

reduction: Production and consumption stages of the food supply chain. International Soil

and Water Conservation Research

Kibler, K., Reinhart, D., Hawkins, C., Mohaghegh, A. y Wright, J. (2018). Food waste and the

food-energy-water nexus: A review of food waste management alternatives. Waste

Management 74, 52-62.

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