L. en N. Héctor Infanzón
Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición

“Salvador Zubirán”
Twitter: @hectorinfanzon / Correo: ng.hectorinfanzon@gmail.com

¿Sabías que la diabetes tipo 2 es una condición que está afectando cada vez más a niños y niñas en México?

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino (ENSANUT MC) 2016, en México la prevalencia actual de sobrepeso y obesidad en la edad escolar (de 5 a 11 años) es del 33.2%. Es decir, 3 de cada 10 niños presentan alguno de estos padecimientos. Esto representa un riesgo inminente para el desarrollo de diabetes tipo 2 (DT2), ya que actualmente la tendencia a nivel mundial es que esta aparezca a edades más tempranas. Sin embargo, no se cuenta con una estadística nacional que permita conocer cuántos niños viven con DT2 actualmente.

Sin duda, esto implica un gran reto para los profesionales de salud, pero principalmente para los padres de familia, quienes al recibir la noticia de que su hijo ha sido diagnosticado con DT2, reaccionan con miedo, estrés e incluso negación ante tal situación. Esto es totalmente comprensible, sin embargo, es el momento preciso para iniciar un proceso educativo, de empoderamiento y de modificaciones en el estilo de vida. La familia completa debe estar involucrada en la adopción de hábitos de alimentación saludables, en alcanzar y mantener un peso saludable, y en realizar actividad física y ejercicio, siempre considerando que las recomendaciones sean culturalmente adecuadas.

Por lo anterior, una de las preguntas más comunes suele ser: ¿ahora qué puede comer mi hijo? Los padres que se preocupan en exceso por la comida pueden generar en sus hijos conductas no saludables. La orientación alimentaria permitirá dar a los padres de familia recomendaciones específicas, con el objetivo de ayudar a mejorar las prácticas alimentarias, mismas que se comentan a continuación:

Alimentarse y alimentar a la familia de forma correcta y saludable

Esto implica conocer los diferentes grupos de alimentos (frutas, verduras, cereales, leguminosas, carnes, lácteos, grasas saludables y azúcares simples) e identificar cuáles son los que impactan directamente sobre los niveles de glucosa de tu hijo.
También es importante conocer las porciones permitidas de cada grupo de alimentos y cómo distribuirlas a lo largo del día, por ejemplo: en 3 comidas principales (desayuno, comida y cena) y de 2 a 3 colaciones al día. Aunado a lo anterior, será necesario brindar a los niños utensilios de cocina acorde a su edad. Una de las recomendaciones actuales es que su plato sea de 20 centímetros de diámetro, ya que se ha evidenciado que mientras más grande sea el plato, mayor será la ingesta energética.

Preparar alimentos y platillos saludables que sean aceptados culturalmente

La combinación de alimentos será en función del “método del plato”. Este sistema consiste en dividir el plato en tres partes: una, más grande que las otras dos. La parte más grande debe llenarse con vegetales (50%), una de las pequeñas con algún cereal o leguminosa (25%), y la otra con proteína de origen animal (25%). Se sugiere complementar con un trozo chico de algún lácteo o una fruta. Con esto, calculas las porciones de alimento que debes consumir. Esta forma de balancear la cantidad de comida, ha demostrado ser efectiva para el control de la diabetes.

Reconocer alimentos no convenientes

Este quizá sea el punto más difícil, sin embargo, es necesario aclarar que no existen alimentos prohibidos para una persona con diabetes. Más bien, se sugiere que no se consuman más de una o dos veces al mes alimentos como: jugos, refrescos, galletas, pan dulce, embutidos, comida rápida, entre otros, por los efectos que tienen en los niveles de azúcar en la sangre. Por otra parte, se podrán buscar alternativas o sustitutos de estos alimentos y al mismo tiempo orientar tanto a padres e hijos sobre las decisiones saludables que deberán tomar día con día.

La orientación alimentaria es algo compleja, sin embargo, si se brinda adecuadamente a los padres de niños que viven con diabetes, ayudará a que se empoderen y mejoren sus conocimientos y habilidades relacionadas con la alimentación, para dar a sus hijos una vida saludable. Con una dieta correcta, se cubrirán los requerimientos energéticos necesarios para garantizar un crecimiento y desarrollo óptimo.

Asimismo, es importante recordar que el niño y sus padres deben trabajar en conjunto con un equipo multidisciplinario que incluya un médico, un educador en diabetes, un psicólogo y, desde luego, un nutriólogo, quien será el encargado de la orientación alimentaria enfocada al desarrollo de hábitos de alimentación saludables, para lograr un buen autocontrol de la diabetes.

Referencias:

  • Instituto Nacional de Salud Pública. Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016 – Informe final de resultados. Salud Pública México. 2016.
  • American Diabetes Association. Children and adolescents. Sec. 12. In Standards of Medical Care in Diabetes—2017. Diabetes Care 2017;40(Suppl. 1): S105–S113
  • Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). (2017). Educación alimentaria y nutricional. Nutrición.
  • NORMA Oficial Mexicana NOM-043-SSA2-2012, Servicios básicos de salud. Promoción y educación para la salud en materia alimentaria. Criterios para brindar orientación.
  • MCV Hoey H. Empowering children with diabetes and their parents. Diabetes Voice 2004. 49: 25-27
  • DiSantis K. et al. Plate Size and Children’s Appetite: Effects of Larger Dishware on Self-Served Portions and Intake. Pediatrics 2013;131:e1451–e1458
  • Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). (2015). La alimentación de tus niños con diabetes. Nutrición saludable de la infancia a la adolescencia. Educación para la salud. 24-25
  • American Diabetes Association. Saludable hoy; saludable siempre. Información para niños, jóvenes y sus familias que viven con diabetes tipo 2.

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