Los omega 3 y 6 son dos tipos de ácidos grasos que cumplen funciones esenciales en nuestro organismo. Ayudan a la salud cardiovascular y al mantenimiento del cerebro. Además, su consumo está relacionado con una disminución de los síntomas de reumatismo y dolor en las articulaciones. También, ayuda a mejorar el síndrome de déficit de atención.

Actualmente, se está investigando la relación que hay entre los omegas 3 y 6 y otros aspectos de la salud del cerebro, por ejemplo, si ayuda a mantener las conexiones neuronales o si reduce el riesgo de presentar Alzheimer.

Grasas “buenas”

Estos ácidos grasos, son grasas poliinstauradas que son las que se recomienda tener en la dieta, en vez de las saturadas y las trans. Una de las diferencias entre estas grasas, es que las poliinsaturadas no se acumulan en las arterias ni suben el colesterol; de cualquier forma, no hay que abusar de su consumo.

Existen varios tipos de omegas 3, pero los más comunes son el DHA y el EPA. Se recomienda tener un consumo de más o menos 250mg por día de estos ácidos grasos, que se puede lograr con suplementos o bien con alimentos como atún blanco, salmón, arenque, anchoas, sardinas y otros pescados aceitosos. Otras fuentes de omega 3, de origen vegetal, son la chía y la linaza.

Los omega 3 son protectores del corazón y ayudan a bajar los niveles de colesterol. Por otro lado, algunos omega 6 son antiinflamatorios. Lo ideal es mantener un consumo equilibrado entre estos dos tipos de ácidos grasos.

Los omega 6 se encuentran en alimentos como cacahuates, nueces, aguacate, aceite de oliva, de soya, de girasol y de maíz, principalmente.

Grasas en la dieta

Durante algún tiempo se recomendó que el consumo de cualquier tipo de grasas debía ser restringido porque aumentaba el riesgo de enfermedades cardiacas. Sin embargo, ahora se sabe que los ácidos grasos, que también son parte de las grasas, funcionan a favor de la salud del corazón, protegiéndolo y reduciendo los niveles de colesterol.

Actualmente, se recomienda que entre el 20 y 35% de la alimentación esté compuesta de grasas y que sean mono o poliinsaturadas. Es decir, que la grasa no provenga de alimentos fritos.

Para mantener un consumo adecuado de estas grasas, se recomienda comer más pescados de aguas frías (atún blanco, salmón, trucha, sardina, etc.), más nueces y utilizar aceites de oliva, girasol, pepita de uva, etc., para cocinar o aderezar. Si, por alguna razón, no puedes incluir estos alimentos en tu dieta, puedes recurrir a suplementos de omega 3 y 6. Antes de comenzar a tomar cualquier suplemento, es recomendable consultar con un profesional de la salud.

 

Fuentes:

http://www.foodinsight.org/newsletters/food-insight-interviews-dr-bill-harris-omega-3-and-omega-6-fatty-acids

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