QFB. José Antonio Maza

Universidad Westhill

Mtra. Lorena Patricia Mora 

Universidad Iberoamericana

 

La obesidad es un problema de salud a nivel mundial; desde 1975 se ha triplicado en todo el mundo. Según cifras de la OMS, el 39% del total de los adultos padecen sobrepeso y el 13% obesidad, afectando a 41 millones de niños menores de 5 años y a 340 millones de niños y adolescentes, entre las edades de 5 a 19 años (1). Esta enfermedad aumenta la probabilidad de padecer diabetes, hipertensión, cardiopatías crónicas, accidentes cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. (2) En México hay una prevalencia de sobrepeso y obesidad en adultos, de 20 años o más, de 72.5% y en adolescentes de 12 a 19 años de 36.3% (3).

Al planear intervenciones de salud para atender este problema, es importante descartar y diagnosticar otras enfermedades que se relacionan con la obesidad. Sin duda, los hábitos alimentarios están ligados con el sobrepeso y la obesidad, es por ello que, dentro de la evaluación del estado nutricio, se deben tomar en cuenta los hábitos dietéticos, el consumo y gasto energético, así como los requerimientos particulares de nutrimentos(4). Entender y personalizar el origen de la obesidad en cada persona, es clave fundamental en el tratamiento de la enfermedad.

Es recomendable realizar una evaluación e intervención multidisciplinaria para tener un diagnóstico médico, nutricional y psicológico (5). Es necesaria la colaboración entre un médico que diagnostique las enfermedades correlacionadas y prescriba medicamentos; un nutriólogo que diseñe intervenciones dietéticas, recomiende nutrimentos y modificaciones en el estilo de vida; un psicólogo para diagnosticar y tratar los patrones de conducta que llevaron a la persona a tener sobrepeso; un farmacéutico para hacer evaluaciones y seguimiento fármaco-terapéutico buscando interacciones entre medicamentos y medicamento-alimento; y un fisioterapeuta que establezca un plan de actividad física (5). Con esto, se realizaría una intervención integral basada en cambios en el estilo de vida (6).

Los medicamentos para la pérdida de peso son una herramienta terapéutica que siempre debe de ir acompañada por una intervención multidisciplinar. Los pacientes que podrían beneficiarse de este tipo de medicamentos son aquellos que tienen obesidad o quienes tienen sobrepeso con un IMC (índice de masa corporal) mayor a 27kg/m2 y sufren ya de otras enfermedades relacionadas con el sobrepeso.

Entre los fármacos que se han llegado a utilizar a lo largo de los años, se encuentran los extractos tiroideos y algunas sustancias derivadas como: la Levotiroxina (actualmente se usa como medicamento para otras enfermedades), las anfetaminas, la Fenfluoramina y sus derivados (7). Todos los anteriores, ya no se usan para el tratamiento de la obesidad, por los riesgos que presentan. Algunos que se utilizan actualmente son:

  • Mazindol: el cual puede ocasionar arritmias cardiacas como la fibrilación auricular y sincope en pacientes (7).
  • Fentermina: se utiliza en el tratamiento a corto plazo y puede ocasionar insomnio, sequedad de boca, ansiedad, constipación, euforia, nerviosismo, y aumento de la presión arterial (7).
  • Sibutramina: Originalmente desarrollado como antidepresivo, aumentando la concentración de neurotrasmisores y con ello genera un estímulo en las neuronas, disminuyendo así la sensación de hambre y alargando la saciedad después de comer. Este medicamento está contraindicado en muchos padecimientos; algunas reacciones adversas a este medicamento (RAM’s) son: taquicardia, hipertensión arterial, vasodilatación, constipación, náuseas, sequedad de boca, insomnio, aturdimiento, parestesia, cefalea y ansiedad (7).
  • Orlistat: Quizá es el medicamento más común para la pérdida de peso, evita la absorción de los lípidos provenientes de los alimentos. Es importante mencionar que puede favorecer un síndrome de malabsorción y que disminuye la absorción de algunas vitaminas. Las reacciones adversas más comunes son gastrointestinales (8) entre las cuales destaca la esteatorrea (que es diarrea con presencia de grasas, se presenta en el 31% de los pacientes (9)).

Por otro lado, están los tratamientos quirúrgicos que se recomiendan a aquellos pacientes con un IMC >40 que ya presentaron apego a los anteriores tratamientos; o aquellos con comorbilidades como hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo II, síndrome de apnea obstructiva del sueño o artrosis con gran limitación funcional. Estos pacientes deben  incorporarse a un programa interdisciplinario para realizarles una evaluación pre-quirúrgica, tomando en cuenta la salud psicológica del paciente (11) y dar seguimiento postoperatorio, ya que esto ha demostrado dar mejores resultados a largo plazo (10).

En la actualidad existen muchos remedios, dietas, técnicas y suplementos que supuestamente ayudan a la pérdida de peso y tienen gran difusión. Muchas personas buscan ayudarse con estos productos, sin embargo, no han comprobado su seguridad y eficacia; además de ser sensacionalistas, también pueden poner en riesgo la vida y salud de las personas.

El tema abordado representa un reto en todas las disciplinas de la salud requiriendo de un trabajo interdisciplinario y, más allá de eso, que el paciente esté comprometido con el seguimiento de su tratamiento. Abordar el problema paso a paso y tomando decisiones conjuntas entre los profesionales de la salud y el paciente, individualizando la terapéutica e iniciando siempre con el tratamiento nutricional, la actividad física, los cambios en el estilo de vida y, de acuerdo a los resultados, se puede decidir continuar con el tratamiento farmacológico y, en su debido caso, quirúrgico.

Nunca es recomendable iniciar una intervención a la inversa y siempre se deben de tener presentes los riesgos que el tratamiento farmacológico y quirúrgico representan, haciéndolos del conocimiento del paciente y permitiéndole ser partícipe de la decisión terapéutica.

 

Referencias:

  1. Obesidad y sobrepeso [Internet]. [cited 2018 Oct 14]. Available from: http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight
  2. World Health Organization. Informe sobre la situación mundial de las enfermedades no transmisibles 2014. WHO [Internet]. 2014; Available from: http://www.who.int/nmh/publications/ncd-status-report-2014/es/
  3. ENSANUT. Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016. (ENSANUT MC 2016). Inst Nac Salud Pública [Internet]. 2016;2016(Ensanut):151. Available from: http://promocion.salud.gob.mx/dgps/descargas1/doctos_2016/ensanut_mc_2016-310oct.pdf
  4. Suverza A, Haua K. EL ABCD de la evaluación del estado de nutrición.
  5. García García E. ¿En qué consiste el tratamiento multidisciplinario de la obesidad? [Internet]. Vol. 12, Revista de Endocrinología y Nutrición. 2004. Available from: http://www.medigraphic.com/pdfs/endoc/er-2004/ers043o.pdf
  6. The Look AHEAD Research Group. Look AHEAD (Action for Health in Diabetes): design and methods for a clinical trial of weight loss for the prevention of cardiovascular disease in type 2 diabetes. Control Clin Trials [Internet]. 2003;24(5):610–28. Available from: http://linkinghub.elsevier.com/retrieve/pii/S0197245603000643
  7. Mancillas-adame L, Morales-gonzález G. Tratamiento farmacológico de la obesidad. medigraphic Artemisa. 2004;140(150):91–5.
  8. Rivas-Vazquez RA, Rice J, Kalman D. Pharmacotherapy of Obesity and Eating Disorders. Prof Psychol Res Pract. 2003;34(5):562–6.
  9. Sjöström L, Rissanen A, Andersen T, Boldrin M, Golay A, Koppeschaar HPF, et al. Randomised placebo-controlled trial of orlistat for weight loss and prevention of weight regain in obese patients. Lancet. 1998;352(9123):167–72.
  10. Argentina M de S de. Guía de Práctica Clínica Nacional sobre Diagnóstico y Tratamiento de la Obesidad [Internet]. 2013 p. 1–143. Available from: http://www.msal.gov.ar/images/stories/bes/graficos/0000000302cnt-2013-11_gpc_obesidad-2013.pdf
  11. Mechanick JI, Youdim A, Jones DB, Timothy Garvey W, Hurley DL, Molly McMahon M, et al. Clinical practice guidelines for the perioperative nutritional, metabolic, and nonsurgical support of the bariatric surgery patient – 2013 update: Cosponsored by American Association of Clinical Endocrinologists, the Obesity Society, and American Society . Surg Obes Relat Dis. 2013;9(2):159–91.

 

 

 

 

 

 

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