L. en N. Griselda López Córdova

Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición

“Salvador Zubirán”

 

A lo largo de los años, el ser humano ha descubierto la importancia de la alimentación en su vida, puesto que le permite llevar a cabo todas sus actividades, además de ser capaz de encontrar en los alimentos formas divertidas, culturalmente aceptadas y sabrosas para disfrutarlos.

Los componentes de los alimentos que nos brindan efectos positivos en el organismo son llamados nutrimentos, y pueden ser divididos en 2 grupos: macronutrimentos (hidratos de carbono, lípidos y proteínas) y micronutrimentos (vitaminas, nutrimentos inorgánicos y agua).

El primer grupo, los macronutrimentos, son necesarios en mayor cantidad para que el organismo pueda obtener de ellos energía, llevar a cabo procesos de regeneración muscular, regulación de temperatura, procesos del sistema inmune, entre otros.

Por otro lado, los micronutrimentos, aunque requeridos en menor cantidad, participan en diversas funciones, desde el cuidado de piel, uñas y tejidos, hasta ser componentes de múltiples reacciones bioquímicas que permiten llevar a cabo el buen funcionamiento del cerebro, el corazón, y el organismo entero.

Dentro de los micronutrimentos, como se mencionó, se ubica a los nutrimentos inorgánicos, comúnmente conocidos como minerales. Estos elementos son diferentes sustancias, presentes en cantidades variables en los alimentos. Como se planteó anteriormente, son requeridos en cantidades muy pequeñas, por lo que una alimentación correcta puede permitir cubrir las ingestas diarias recomendadas.

Sin embargo, aun cuando el requerimiento sea bajo, el déficit de cualquiera de estos podría ocasionar daños a la salud, por lo que es importante mantener una alimentación saludable, y si se tiene dudas al respecto, recuerda que puedes solicitar la orientación de un nutriólogo, asegurando con ello ingerir las cantidades de nutrimentos que su organismo requiere, “ni de más, ni de menos”.

Si bien la orientación profesional es importante, a través de la siguiente tabla podrás conocer de dónde se consiguen los diversos nutrimentos inorgánicos y un poco sobre los efectos que estos tienen en el organismo, tanto en su ingesta diaria recomendada, como en su deficiencia.

Tabla 1. Función, fuentes dietéticas y deficiencia de los nutrimentos inorgánicos con mayor presencia en el organismo

Nutrimento inorgánico Función primaria Fuentes principales Efectos ante deficiencia
Agua Mantiene adecuada hidratación; regula temperatura corporal; impulsos nerviosos; procesos digestivos, cardiovasculares (presión arterial), celulares, estructurales, entre otros. Agua potable simple.

Frutas y verduras (en menor cantidad).

Deshidratación
Calcio Constituyente de estructuras óseas; contracción muscular; transmisión de impulsos nerviosos, entre otros. Tortilla de maíz, queso, leche, charales, sardinas, berro, epazote, chaya y verdolaga. Tetania, osteomalacia, osteoporosis y alteraciones del sistema nervioso.
Fósforo Formación de membranas; síntesis de proteínas, entre otros. Mayoría de alimentos (absorción favorecida ante buen aporte de calcio). Hipocalcemia, tetania e hiperparatiroidismo.
Potasio Balance electrolítico; transporte de nutrimentos, entre otros. Carnes, vísceras, naranja, plátano y mandarina. No se conoce deficiencia dietética.

La pérdida excesiva produce deshidratación.

Hierro Forma parte de la hemoglobina y mioglobina, entre otros. Moronga, hígado, carne magra de res, yema de huevo, cereales, leguminosas y oleaginosas. Anemia ferropriva, retardo del crecimiento, prematurez, fatiga, susceptibilidad a infecciones.
Magnesio Síntesis de proteínas; transmisión neuro-muscular, entre otros. Pescados, mariscos, habas, frijoles, maíz y avena. Disminución en respuesta motora, alteraciones de ritmo cardíaco, convulsiones, hipomagnesia, hipocalcemia e hipokalemia, cambios de personalidad.
Cinc Metabolismo de macronutrimentos; modulación del sistema inmune, entre otros. Vísceras, pescado, huevos y cereales. Anemia, retraso del crecimiento, hipogonadismo, hipoespermia, alopecia, ceguera nocturna, trastornos de conducta, hiperpigmentación, disgeusia, susceptibilidad a infecciones.
Cloro Electrolito; equilibrio ácido-básico; contracción muscular; transmisión nerviosa, entre otros. Mayoría de alimentos. No se conoce deficiencia.
Sodio Contracción muscular, conducción nerviosa, regulación a nivel celular, entre otros. Casi todos los alimentos, sal adicionada a los productos alimentarios. No se conoce deficiencia dietética.

La pérdida excesiva produce deshidratación.

Yodo Precursor de hormonas tiroideas. Productos del mar, sal yodatada y algas. Bocio, cretinismo, retraso del crecimiento fetal intra y extrauterino.

Así pues, existen también otros nutrimentos inorgánicos, tales como el cromo, flúor, molibdeno, selenio, cobre, entre otros, que, si bien son requeridos en menor cantidad, no dejan de ser de gran importancia para el organismo humano.

Entonces, es importante recordar que los nutrimentos inorgánicos son sustancias presentes en los alimentos, que si bien, su recomendación de ingesta diaria es en cantidades pequeñas, y muy pequeñas en algunos casos, estos son extremadamente necesarios para el buen funcionamiento del cuerpo humano, evitando con ello, alteraciones debidas a su deficiencia. Por lo que apegarse a un estilo de vida adecuado, dentro del cual se lleve una dieta correcta le permitirá consumir los nutrimentos indispensables que el organismo requiere para estar saludable.

 

Referencias:

  1. Fundación Eroski. Los minerales. España.
  2. Cuadernos de nutrición. (2018). Glosario de términos. México: Fomento de Nutrición y Salud, A. C.
  3. Vega Franco, L. e Iñarritu Pérez, M. del C. (2010). Fundamentos de nutrición y dietética. 1era edición. México: Pearson.
  4. Verdú, J. M. (2008). Tratado de nutrición y alimentación. España: OCÉANO/ergon.

 

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