Quizá para muchos, los insectos no sean lo más apetitoso que podemos comer, pero tienen propiedades nutritivas que podrían hacernos cambiar de opinión.

Los insectos pertenecen a la dieta de muchos pueblos antiguos en América Latina, y ahora los platillos que tengan gusanos de maguey o chapulines en su preparación, son considerados gourmet por muchas personas. 

Los insectos tienen un alto contenido de proteínas y pueden ser utilizados en la formulación de suplementos o para fortificar otros alimentos. En Europa, el interés en utilizar las propiedades nutritivas de los insectos, sigue creciendo.

Sin embargo, las investigaciones y los controles de calidad necesarios para garantizar la seguridad de usar insectos para la formulación de alimentos, es todavía insuficiente en el viejo continente. Por otro lado, aún no se diseñan los procesos adecuados para utilizar insectos en productos alimenticios a nivel industrial.

¿Por qué deberíamos querer comer insectos?

Los insectos pueden ser una alternativa a la carne para obtener proteínas en la dieta. La importancia de tener una opción distinta, radica en que, con el crecimiento de la población, cada vez será más necesario tener fuentes de nutrimentos tan abundantes que puedan alimentar a toda la población.

Además, la producción de alimentos nutritivos tiene que ser cada vez más eficiente porque no hay más recursos para cultivar. Entonces, si hay alimentos que pueden aportar cantidades importantes de nutrimentos y su producción es costeable, debemos considerarlas como alternativas. Sí, incluso si son insectos.

Los insectos pueden llegar a ser una fuente nutritiva tan importante que la OMS (Organización Mundial de la Salud) señaló que son un alimento adecuado para satisfacer las necesidades de proteína de personas que padecen hambruna e incluso para quienes son VIH-positivos, ya que requieren una nutrición de mayor calidad para compensar el deterioro de su sistema inmunológico.

Muchos analistas ambientales plantean que hacia el 2050 la crisis alimentaria alcanzará niveles muy preocupantes. Las razones principales de esa crisis son, como mencionamos, el aumento de la población y la insuficiencia de recursos (tierra y agua, en específico) para generar cultivos que alimenten a esa población.

Por ello, voltear a ver opciones para crear nuevos productos o considerar otras fuentes de nutrimentos, es importante. El consumo de carne, por ejemplo, es otro punto que trae problemas porque su producción implica un impacto significativo sobre el medio ambiente, debido a la contaminación por la producción del ganado y la utilización de recursos naturales para su alimentación.

Los insectos podrían ser una alternativa al consumo de carne, manteniendo un aporte adecuado y suficiente de nutrimentos, en específico de proteínas. Pero antes de que tengamos productos con grillos para el desayuno o hamburguesas de hormigas, es necesario que la industria de alimentos y las autoridades regulatorias correspondientes, establezcan los procesos, seguridad y riesgos de su producción. Así que aún tenemos tiempo para hacernos a la idea.

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