Desde hace unos años, con la moda de los alimentos orgánicos, ha crecido la atención sobre los alimentos modificados genéticamente. Algunas personas quieren huir de ellos porque creen que son menos naturales que otros.

Uno de los alimentos de los que más se habla últimamente es el maíz. Mucha gente exige en redes sociales que el maíz con el que se hacen las tortillas, los tamales, etc., sea “natural”. Es decir, hay un rechazo casi automático al maíz transgénico.

¿Qué estamos rechazando?

Un porcentaje muy alto del maíz que consumimos está modificado genéticamente. Y esto no es, necesariamente, malo. Algo que es importante saber es que los organismos modificados genéticamente se crearon para mejorar las formas en que se cultivan los alimentos y para darles a estos beneficios extras. Con esto en mente, veamos las ventajas del maíz tal y como lo comemos hoy en día.

Para empezar, el maíz modificado genéticamente tiene un mayor rendimiento en la cosecha, mismo que aumentó del 5.6 al 24.5%.

Por otro lado, el maíz, de manera natural puede contener micotoxinas, es decir, sustancias producidas por hongos que son tóxicas para el ser humano. Con el maíz modificado genéticamente, estas sustancias llegan a disminuir 28.8%, y otras toxinas pueden bajar 30%, aproximadamente entre otras toxinas.

Cuidando el medio ambiente

Otra de las cosas que se dicen sobre el maíz transgénico es que afecta al maíz no transgénico, pero los datos de los estudios científicos no muestran ningún daño. Otra objeción es que afecta al suelo en el que siembra, pero, la evidencia científica indica que,  el impacto en el suelo y en el medio ambiente es menor.

Una de las características que tiene el maíz transgénico es que es resistente a plagas. Esto reduce el uso de pesticidas y, por ello, disminuye la contaminación del aire, agua y suelo. Además, sin el uso de pesticidas, los insectos que no son considerados plaga, no se ven afectados. Así que, en cierto sentido, este tipo de maíz los protege.

Aprender de la naturaleza

Es claro que cada uno de nosotros es libre para decidir qué comer, pero también es cierto que mucha gente no cuenta con información suficiente sobre los alimentos transgénicos.

Una de las cosas que hay que saber es que modificaciones genéticas hay en la naturaleza sin que el ser humano intervenga. Por ejemplo, el maíz original es el teozintle con mazorcas muy pequeñas y con muy pocos granos; la naturaleza hizo su trabajo de modificación genética y hoy tenemos maíces de mazorcas de varios tamaños y con muchos granos. Esto fue posible a través de los procesos de polinización, que favorecen las cruzas entre especies. La ciencia ha estudiado esos cambios naturales desde hace muchas décadas y ha logrado replicarlos en el laboratorio; la ventaja de esto es que puede tener control sobre esos cambios.

Los organismos genéticamente modificados son parte de una estrategia para lograr que siga habiendo la cantidad suficiente de alimento para la gente de todo el mundo. La población sigue creciendo y los recursos naturales no dan para más: no hay más agua ni más suelo del que tenemos ahora. Aprovechar los recursos de mejor manera es necesario y este tipo de tecnología puede ayudar, si se lo permitimos.

 

Fuentes:

http://foodinsight.org/corn-genetically-engineered-GMO-food-safety-health

https://www.nature.com/articles/s41598-018-21284-2#Sec7

 

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