Dra. Roxanna García López

Gastroenterología y Nutrición Pediátrica

 

La neurociencia ha demostrado que los 9 meses de gestación (270 días aproximadamente) y hasta cumplir los 2 años de edad del bebé, son un periodo crítico y muy sensible de crecimiento y desarrollo del humano que sienta las bases para la salud física, mental y emocional a corto y largo plazo. A este tiempo se le denomina “los primeros mil días”.

El estado de salud físico, emocional y nutricional de una madre, antes y durante el embarazo, la edad gestacional y el peso del bebé al nacer, así como la duración de la lactancia materna, el tipo de alimentos complementarios consumidos y la presencia de infecciones en la infancia (factores biológicos); así como el nivel socioeconómico, la educación de los padres y la estimulación física y mental (factores psicosociales), pueden o no provocar que los niños tengan bajo desarrollo cognitivo, pobre rendimiento escolar y escasa productividad económica en su vida adulta. Además, puede existir el riesgo de que tengan talla baja y enfermedades metabólicas (obesidad, hipertensión, triglicéridos y colesterol elevados, diabetes mellitus tipo 2 y/o enfermedades del corazón).

Es por ello, que muchas de las estrategias de salud materno–infantil para desarrollar políticas y programas en México se basan en el seguimiento meticuloso a embarazadas y niños pequeños.

¿Deseas embarazarte o ya estás embarazada?

Algunas recomendaciones puntuales que puedes seguir son:

  • Acude a tus citas programadas con el ginecólogo y, de ser necesario, al nutriólogo.
  • Si consumes alcohol, tabaco o drogas, abandona esos productos. Reduce la cantidad de cafeína. Además de impedir la concepción, predisponen a déficits nutricionales en la madre y el bebé, malformaciones congénitas, partos prematuros y retraso psicomotor.
  • Realiza actividad física moderada. El sobrepeso y la obesidad, antes y durante el embarazo, incrementan el riesgo de infertilidad, diabetes gestacional y malnutrición fetal.
  • Consume sólo bajo prescripción médica suplementos de hierro, ácido fólico, vitamina A, calcio, zinc y yodo. El déficit de alguno de ellos ocasiona anemia en la madre y el bebé, preeclampsia, malformaciones congénitas, parto prematuro, peso bajo al nacimiento y retraso psicomotor.
  • Lleva una dieta variada y equilibrada, que incluya el consumo suficiente de agua y alimentos frescos ricos en nutrimientos, vitaminas y baja en grasas.
  • Prepárate física, emocional y mentalmente para el nacimiento por parto. La recuperación para la madre es más rápida y el bebé tiene contacto inmediato con su madre. Esto favorece que reciba como primer y único alimento leche humana que fortalece su sistema inmunitario y respiratorio (sobre todo si el cordón umbilical es pinzado y cortado después de los 2 minutos de nacido).

Una vez que nace el bebé y por lo menos durante los 2 siguientes años:

  • Durante los primeros 6 meses, aliméntalo sólo con tu leche para protegerlo contra infecciones respiratorias y diarreas. Esto, además, favorece el crecimiento adecuado; reduce la presencias de cólico, reflujo y estreñimiento; previene las alergias (dermatitis, rinitis, asma, alergia alimentaria y a medicamentos); aminora el riesgo de muerte súbita; y estimula los sentidos del tacto, vista, oído y olfato. Lo anterior permitirá un mejor desarrollo de las capacidades de tu bebé.
  • Al cumplir los 6 meses, sigue alimentando al pecho a tu bebé e inicia alimentos locales que sean ricos en proteínas, vitamina A, zinc, hierro y calcio. Recuerda que una alimentación sana es variada, combinada, suficiente e higiénica.
  • Acude con tu médico de primer contacto en forma periódica para:
  • Favorece sus habilidades cognitivas, motoras y multisensoriales en programas de estimulación temprana.
    • Programar, realizar y revisar el tamiz neonatal y el auditivo
    • Aplicar las vacunas
    • Hacer el seguimiento de su peso, talla y perímetro cefálico (tamaño de su cabeza)
    • Valorar la presencia de habilidades motoras según su edad
    • Iniciar alimentos complementarios y, si existen, tratar oportunamente enfermedades propias de la infancia.

Para finalizar, cito a UNICEF en su campaña 1000 días para toda la vida: “Si priorizamos el comienzo de la vida, cambiamos toda la historia”.

Fuentes:

Berman-Parks I y cols. Los primeros mil días de la vida. Una mirada rápida. An Med (Mex) 2016;61(4):313-318.

Vigilancia de la nutrición y  crecimiento del niño. Dirección General de Promoción a la Salud de la Secretaría de Salud, México. Disponible en: http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/documentos/5813.pdf

Alimentación del lactante y el niño pequeño. Organización Mundial de la Salud, 2009. Disponible en:

http://www1.paho.org/hq/dmdocuments/2010/La-alimentacion-del-lactante–capitulo-modelo-para-libros-de-texto.pdf

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