Dra. Roxana Valdés Ramos
Centro de Investigación y Estudios Avanzados en Ciencias de la Salud Facultad de Medicina,
Universidad Autónoma del Estado de México

Los edulcorantes se pueden dividir a partir de su contenido energético en nutritivos o no-nutritivos o a partir de su origen en naturales o artificiales. Los edulcorantes nutritivos aportan cierta cantidad de energía a la dieta en tanto que los no-nutritivos no tienen contenido energético alguno. Mientras que los edulcorantes de origen natural provienen de plantas, los artificiales son obtenidos químicamente en laboratorios científicos.

El edulcorante nutritivo de origen natural más utilizado por el ser humano desde tiempos inmemoriales es la sacarosa o azúcar que proviene de la caña de azúcar o de la remolacha (esta última mayoritariamente utilizada en Europa). Otro edulcorante nutritivo de origen natural que se utiliza actualmente en grandes cantidades es la fructosa, que es el azúcar contenido en las frutas.

El ser humano tiene un gusto innato por el sabor dulce por lo que el uso de los edulcorantes se ha vuelto indispensable para la humanidad. Sin embargo, debido a que desde hace muchos años se identificaron enfermedades asociadas al consumo de grandes cantidades de azúcares, como la obesidad o alteraciones en el metabolismo de los hidratos de carbono, como la Diabetes Mellitus, algunos científicos se avocaron a la búsqueda de sustancias que pudieran sustituir el sabor dulce sin los efectos negativos de la elevación de la glucosa en la sangre o de la energía en la dieta.

El primer edulcorante artificial no nutritivo (es decir, que no aporta energía) autorizado para uso humano fue la sacarina, la cual se continúa utilizando en grandes cantidades a nivel mundial. Posteriormente surgieron el aspartame, el acesulfame K, y la sucralosa, los cuales se utilizan también de forma generalizada tanto en productos industrializados como para endulzar en la mesa.

Recientemente se inició la comercialización de dos edulcorantes no nutritivos que son obtenidos a partir de plantas y se consideran naturales, que son la estevia (de la planta Stevia rebaudiana) y el Luo han guo (de la fruta Siraitia grosvenorii), sin embargo su uso todavía no está generalizado. Existen otro tipo de edulcorantes naturales con bajo contenido nutritivo, entre los que se pueden mencionar los monosacáridos como el sorbitol, el manitol, el xilitol, el eritritol y la D-tagatosa; los disacáridos como el isomalt, el lactitol, el malitol, la isomaltulosa y la trealosa, y los polioles de polisacáridos como los hidrolizados hidrogenados de almidón y los jarabes de malitol y sorbitol. Todos éstos, aunque en muy baja cantidad, tienen la capacidad de aportar algo de energía y algunos de ellos ocasionan efectos secundarios pasajeros dependientes de la dosis de consumo como diarrea y náuseas.

Todos los edulcorantes disponibles en el mercado contienen diferentes poderes endulzantes y la dosis a la cual pueden ser utilizados depende principalmente de dicho poder, el cual generalmente se calcula en relación al poder endulzante del azúcar.

Se han realizado múltiples investigaciones con respecto a los efectos de los edulcorantes en el metabolismo del ser humano. Las agencias internacionales encargadas de la normativa con respecto de sustancias de uso común para el ser humano, han dictaminado que los edulcorantes son seguros para uso por la población general, indicando las dosis adecuadas en que pueden consumirse. Hace poco la Academia Americana de Nutrición y Dietética emitió su posición con respecto a los edulcorantes, indicando que son seguros para uso general, incluyendo niños, adultos mayores y mujeres embarazadas o lactantes.

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