Dra. Roxanna García López

Instituto Nacional de Pediatría

Gastroenterología y Nutrición Pediátrica

roxanna_garlo@hotmail.com

Aunque la decisión de cómo alimentar a nuestros hij@s es una opción personal, es importante considerar que los órganos reguladores, tanto nacionales como internacionales (la Organización Mundial de la Salud, OMS, el Fondo de las Naciones Unidad para la Infancia, UNICEF, con su Iniciativa Hospital Amigo del Niño, IHAN, el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva, CNEGySR, de la Secretaria de Salud en México), han desarrollado políticas, programas y una coordinación nacional para que la alimentación al pecho materno “inicie como primer y único alimento inmediatamente después del nacimiento hasta los seis meses y junto con otros líquidos y alimentos densos adecuados para su edad y cultura, hasta los 24 meses o más tiempo si ambos, la madre y el niño, así lo desean”.

¿Por qué sólo alimentar con leche materna los primeros 6 meses?

  • Incluye los anticuerpos específicos del lugar donde vive el bebé para protegerlo contra infecciones respiratorias y diarreas, así como sus posibles complicaciones
  • Contiene los nutrimentos y energía necesarios para mantener el crecimiento adecuado del bebé
  • Es de mejor digestión y aminora la aparición de cólicos, reflujo y estreñimiento
  • Sus proteínas son de menor tamaño que las de la leche de vaca (con la que se hacen las fórmulas infantiles). Esto previene algunas alergias (dermatitis, rinitis, asma, alergia alimentaria y a medicamentos)
  • Regula el ciclo de sueño y despertares (gracias a la melatonina), con lo que se reduce el riesgo de muerte súbita del lactante
  • Estimula los sentidos del tacto, vista, oído y olfato, permitiendo un mejor desarrollo de las capacidades del bebé
  • Los bebés lloran menos y las madres responden mejor a las necesidades de sus hijos

¿En qué favorece seguir amamantando más allá de los 2 años de edad?

Extender la lactancia más allá de los primeros 6 meses hasta los 2 años de edad, trae beneficios adicionales al bebé. Entre ellos están:

  • Una menor acumulación de grasa en su cuerpo, que reduce el riesgo de obesidad en la edad adulta, de hipertensión y de problemas del colesterol y triglicéridos
  • Incrementa el Coeficiente Intelectual, que repercute en actividades académicas como la lectura, las matemáticas y pruebas de aprendizaje
  • Consolida el sistema inmunológico, que termina de madurar por completo entre los 4 y 6 años. No solo protege contra infecciones, también reduce el riesgo de cáncer infantil (Leucemia) y de enfermedades autoinmunes (Lupus, Artritis, Esclerosis)
  • Los movimientos de succión-deglución promueven un crecimiento armónico de la cavidad oral, evitando problemas de maloclusión dental (mala posición de los arcos dentarios maxilar y mandibular)
  • Afianza la salud mental en la vida adulta

Los múltiples beneficios de la lactancia materna y de la lactancia materna exclusiva son tales que están presentes tanto en la infancia como en la vida adulta. Para finalizar, cito a Lavinia Belli de La Liga de la Leche en Noruega: “Puede ser que la lactancia materna no sea la mejor opción para todas las madres, pero es la mejor opción para todos los bebés”.

Referencias

UNICEF Ecuador. Lactancia Materna. Ed. 2012. Disponible en: https://www.unicef.org/ecuador/lactancia-materna-guia-1.pdf

Guía de lactancia materna para profesionales de la salud. Ed. 2010. Disponible en: www.aeped.es/sites/default/files/8-guia_prof_la_rioja.pdf

Reyes Vázquez H, Martínez González A. Lactancia Humana. Bases para lograr su éxito. 1ª ed. México: Editorial Médica Panamericana, 2011.

Guía para una lactancia materna feliz. Ed. 2010. Disponible en: www.ingesa.msssi.gob.es/estadEstudios/…/internet/pdf/Guia_lactancia_materna.pdf

 

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