La leche de vaca ha estado rodeada de controversia. Pero es una buena fuente de vitamina D, muy importante en la nutrición infantil. ¿Qué pasa si dejamos de tener esa vitamina?

La leche de vaca es uno de los alimentos más importantes en la niñez porque aporta calcio, minerales y vitaminas. La leche de vaca, por lo general, está adicionada con vitamina D que ayuda a que los huesos estén sanos.

La salud de los huesos es especialmente importante para los niños que están en crecimiento. El contenido de vitamina D que tiene la leche de vaca es esencial para que los huesos se desarrollen bien.

La falta de esta vitamina puede producir raquitismo, una condición que hace los huesos sean blandos y frágiles, y esto puede conducir a fracturas o deformaciones óseas.

En años recientes se ha puesto de moda sustituir la leche de vaca por bebidas de almendra, buscando una opción “más saludable”. Sin embargo, dejar de consumir leche de vaca solo es conveniente si se tiene intolerancia a la lactosa o alergia a la leche.

“Leche” de almendras

Las bebidas de almendra que se toman como sustituto de la leche de vaca, no aportan la cantidad de nutrimentos necesarios para el buen desarrollo de los huesos. Si se deja de consumir leche de vaca, es importante asegurar que se esté recibiendo la cantidad necesaria de vitamina D que el organismo necesita para tener huesos saludables.

Un estudio publicado en el Canadian Medical Association Journal, encontró evidencia de que los niños que tomaban bebidas de almendras en vez de leche de vaca, tenían el doble de probabilidad de desarrollar raquitismo, debido a la deficiencia de vitamina D. Lo mismo pasa con la leche de cabra y las bebidas de arroz o coco.

Los niños que no consumían leche de vaca y que no recibían una suplementación de vitamina D, presentaban una disminución de la vitamina del 5% cada mes. En el estudio participaron 3,821, de edades entre 1 y 6 años.

Otro estudio, publicado por la misma revista, analizó los niveles de vitamina D en 2,831 niños que tomaban leche de vaca o bebidas de almendra. Los que tomaban la bebida de almendra (el 10% de los participantes) tenían niveles bajos de la vitamina, poniéndolos en riesgo de padecer enfermedades y fragilidad ósea.

Con este par de estudios, queda indicada la importancia de la leche de vaca que, por lo general está fortificada con vitamina D (esta adición de vitamina es obligatoria en algunos países como EE.UU.).

Si se busca tener u ofrecer a la familia opciones “más saludables” dentro de la dieta, es importante, primero consultar a un médico o a un nutriólogo para asegurarse de que esa elección de verdad aporte los nutrimentos que necesita el organismo. Esto es mucho más importante en el caso de los niños porque están en etapa de desarrollo.

Hay que recordar que no hay alimentos buenos o malos, sino dietas correctas o incorrectas.

Fuentes:

 

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