Las hormonas son un tema delicado porque, como consumidores, queremos comida “libre de hormonas”. Pero, ¿qué tan bien informados estamos sobre el tema?

Las hormonas son proteínas y grasas que produce el organismo de los animales de manera natural y regulan varias funciones, por ejemplo, el crecimiento.

Las vacas lecheras tienen de manera natural una hormona proteica que se llama BGH o somatotropina bovina, que estimula que produzcan leche. Con el fin de que la cantidad de leche aumente, a estas vacas se les puede administrar una versión sintética de la somatotropina bovina, conocida como rBGH.

El miedo a las hormonas

Algunas personas creen que si toman leche de vacas que han recibido tratamiento hormonal, estas hormonas afectarán su salud. Por ello, prefieren leche sin hormonas.

Pero tener leche sin hormonas es imposible porque la vaca, de manera natural, las produce. Es más, sin hormonas, no habría leche.

¿De dónde viene el miedo? Se cree que las hormonas de la leche aumentan el nivel de insulina en la sangre, que causan cáncer o desbalancean el propio sistema hormonal humano. Pero estas sospechas son falsas.

Desde 1990 la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos evaluó la seguridad del uso de la rBGH en vacas lecheras y concluyó que no incrementaba riesgo alguno en la salud del consumidor.

Esta hormona no es activa en los humanos y, adicionalmente, durante la pasteurización que se aplica a la leche antes de su consumo, se desnaturaliza, por lo que no la absorbe nuestro organismo.

¡Hey, yo también tengo esa hormona!

El ser humano tiene su propia versión de esta hormona proteica, la somatotropina, que se produce de manera natural. La leche materna tiene niveles importantes de esta hormona y su papel es esencial para el buen desarrollo del bebé. Después de la lactancia, nuestro organismo sigue produciendo la hormona hasta cierta edad.

Por otro lado, y esto es lo más importante, los estudios científicos muestran que si tomas leche de vaca con rBGH, esta hormona no tiene ningún efecto en tu organismo. Existen dos razones: primero, porque es una hormona bovina y no humana, por lo que no tiene ninguna influencia en nosotros. Segundo, porque en la pasteurización de la leche se desnaturaliza, es decir, pierde su estructura original. Al desnaturalizarse se inactiva, tu cuerpo no la absorbe y la desechas.

El incremento en los niveles de insulina en sangre, es otra de las preocupaciones sobre la rBGH. Pero, no suben lo suficiente como para causar problemas o ser un punto de riesgo para la diabetes. Además, se encontró que ese aumento en los niveles  insulina es el mismo que causa el consumo de “leche” de soya. Así que la causa del incremento podría ser otra.

En cuanto al temor de que la leche de vaca que recibió rBGH aumente el riesgo de cáncer, las investigaciones científicas más recientes no tienen motivos concluyentes para establecer una conexión entre la enfermedad y la leche.

Es muy normal querer estar seguros de que lo que comemos no nos hará daño. La mejor forma de hacerlo es estar informados y buscar fuentes que se basan en lo que la ciencia más reciente dice, porque ahí están los expertos en el tema.

Comer sin miedo es una libertad de la que todos deberíamos de gozar.

Fuentes:

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