Las bebidas azucaradas están relacionadas con la diabetes, pero no son su causa. ¿Cuál es la diferencia?

Recientemente un artículo declaró que beber dos o más bebidas azucaradas al día está relacionado con un tipo de diabetes llamado diabetes autoinmune latente, (LADA por sus siglas en inglés) que es un subconjunto de diabetes tipo 2.

El artículo se basa en un estudio realizado en Suecia que analizó a pacientes con diabetes LADA y a personas sanas. Para saber cuántas bebidas azucaradas consumieron las personas que participaron en el estudio, se les aplicó un cuestionario en el que se les preguntaba qué comían y en qué cantidades.

Un cuestionario no es concluyente

El primer problema con esta forma de investigar es que confiar en la memoria de los pacientes no siempre es la mejor opción, al menos no para establecer una relación de causa-efecto que sea aplicable de manera universal.

En el cuestionario se les preguntó qué habían comido un año antes de ser diagnosticados con LADA. Por otro lado, los pacientes tenían entre 58 y 63 años, así que aunque su memoria estuviera en condiciones óptimas, es difícil recordar con precisión lo que uno ha consumido un año antes.

Además, en el caso de este tipo de diabetes, que tiene un componente autoinmune, establecer una causa específica es más difícil, porque ese tipo de enfermedades se dan cuando el sistema inmune de la persona ataca sus propias células u órganos porque los identifica como dañinos.

¿Qué dicen otros estudios?

Frente a estos resultados, la evidencia científica en general no ha concluido que haya una relación de causa entre las bebidas azucaradas y la enfermedad. Aunque sí se considera que el consumo excesivo de azúcar puede ser un precursor de diabetes.

El consumo de bebidas azucaradas se ha duplicado en los últimos años, sin embargo, no en todas las poblaciones se puede establecer este dato como una causa del aumento de casos de diabetes.

Lo que sucede es que se considera que las personas que consumen con frecuencia este tipo de bebidas, tienen también otros hábitos o estilos de vida que propician el desarrollo de ciertas enfermedades. Por ejemplo, se cree que quienes toman mucho refresco, llevan una dieta alta en grasas, baja en fibra, hacen poco ejercicio, etc.

Sin embargo, esto es una suposición y para verificar si es correcta o no, es necesario demostrarlo. Es decir, hacer pruebas, analizar a las personas, tener cuestionarios muy controlados y bien diseñados, etc.

¿Cuál es la diferencia entre causa y asociación?

Una dieta alta en azúcares está asociada a la diabetes tipo 2, pero no es una causa de esa enfermedad.

Una asociación significa que existe la posibilidad de que la presencia de un factor esté relacionada con la presencia de otro, pero no necesariamente van juntos. Por ejemplo: si veo el cielo nublado, pienso que podría llover y me llevo el paraguas, pero podría no llover. Porque la causa de la lluvia no es la nube, sino una combinación de cosas como el nivel de humedad, la cantidad de agua que haya en las nubes, etc.

Es decir, una asociación se refiere a la posibilidad de que algo ocurra. Pero cuando hablamos de causa, tenemos que estar seguros de que el efecto va a suceder. La asociación da una pista pero no una certeza, mientras que la causa da un alto nivel de confianza.

¿Por qué es importante saberlo?

Esto es importante porque cuando alguien nos dice: el consumo excesivo de azúcar está asociado a la diabetes, quiere decir que ciertas cantidades de azúcar podrían causar problemas de salud, pero también quiere decir que 1) no en todos los casos, y 2) podría no causar problemas.

En cambio, si alguien dice: el consumo excesivo de azúcar causa diabetes, esa persona debería ser capaz de darnos datos exactos sobre la relación entre la causa y el efecto. Y podría demostrar completamente que esa relación se cumple siempre.

Saber este tipo de cosas nos sirve para tomar decisiones que sean buenas para nuestra salud. Una asociación no significa causa, pero sí hay un nivel de riesgo que será mayor o menor dependiendo de cada persona.

Recuerda que no hay alimentos buenos ni malos, sino dietas correctas o incorrectas.

Fuentes:

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