Los niveles y la variedad de las bacterias intestinales infantiles, pueden ser usados para predecir las alergias alimentarias y el asma, según investigadores de la Universidad de Alberta en Canadá.

Según el estudio, publicado en la revista Clinical and Experimental Allergy, los niños de tres meses que tienen menos variedad de microbiota en su intestino, pueden estar en mayor riesgo de sensibilización a ciertos alimentos como el maní, la leche o el huevo.

Aunque la mayoría de los bebés con sensibilizaciones a los alimentos no necesariamente van a desarrollar alergias, son más propensos a experimentar el eczema, rinitis alérgica o asma.

La autora principal Meghan Azad, de la Universidad de Manitoba, dijo: “En última instancia, esperamos desarrollar nuevas formas para prevenir o tratar las alergias, posiblemente por la modificación de la microbiota intestinal.”

El Estudio

Los investigadores tomaron muestras fecales de 166 lactantes a la edad de 3 y 12 meses, y analizaron la microbiota presente utilizando secuenciación de Illumina 16S rRNA. La sensibilización alimentaria se determinó a los 12 meses de pruebas de punción cutánea.

Ellos encontraron que a los 3 meses de edad, los niños que tenían poca riqueza microbiana en su intestino, así como un desequilibrio de bacterias de enterobacterias y Bacteroidaceae (una alta relación de E/B), tenían una mayor probabilidad de desarrollar sensibilización a los alimentos a los 12 meses.

Los lactantes sensibilizados con edad de un año, también tenían bajos niveles de Ruminococcaceae.

Con cada incremento cuartil en esta relación E/B mezclado, se duplicó el riesgo de sensibilización. Por el contrario, cada incremento en la riqueza de cuartil microbiana a los tres meses, fue asociado con una caída del 55% en la sensibilización de alimentos a los 12 meses.
Azad (et al.) afirma que las asociaciones fueron independientes de la lactancia materna, del parto por cesárea y del uso de antibióticos, los cuales sabemos que reducen la riqueza y la diversidad de la microbiota intestinal.

El estudio excluyó a los recién nacidos con un diagnóstico previo de alergia a los alimentos, lo que sugiere que las diferencias de la microbiota ocurrieron antes de que la sensibilización se desarrollara. Sin embargo, los científicos han solicitado más investigaciones para demostrar un efecto causal.

“Nuestros hallazgos sugieren que la colonización del intestino durante la infancia, puede influir en el desarrollo de alergia a los alimentos y enfermedad atópica y podría presentar nuevos objetivos para la intervención”, dice el estudio.

Las implicaciones

El estudio es parte de un proyecto más amplio llamado Desarrollo Longitudinal del Bebé Sano Canadiense (CHILD, por sus siglas en inglés), que recogerá los datos de más de 2,500 recién nacidos con el objetivo de determinar la compleja interacción de factores genéticos y ambientales involucrados en las alergias alimentarias.

La co-autora Anita Kozyrskyj dijo: “Al final del día, queremos saber si los niños que muestran cambios en la composición normal de las bacterias del intestino, van a desarrollar alergias a los alimentos o incluso asma”.

Los autores del estudio dijeron que hasta el 28% de niños en edad preescolar en los EE.UU. son sensibles a ciertos alimentos.

El año pasado, un equipo de científicos de Estados Unidos identificó que las bacterias intestinales comunes, Clostridios, pueden proteger activamente contra las alergias alimentarias, fomentando el sistema inmunológico del cuerpo para evitar que los alérgenos entren en el torrente sanguíneo. Los investigadores de la Universidad de Chicago, han presentado una patente provisional para su uso en probióticos.

 

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