L. en N. Griselda López Córdova

Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición

“Salvador Zubirán”

 

En los alimentos se encuentran algunas sustancias que son necesarias en el organismo para llevar a cabo reacciones químicas y proceso fisiológicos. Estas sustancias son llamadas vitaminas.

Las vitaminas son necesarias en pequeñas cantidades (miligramos o microgramos), pero sus funciones las vuelven indispensables para un adecuado estado de salud. Las vitaminas se dividen en dos categorías, de acuerdo con su solubilidad: hidrosolubles (solubles en agua, tal como la C y el complejo B), y liposolubles (solubles en grasa, como las A, D, E y K). De estas sustancias, solamente dos pueden ser sintetizadas por nuestro organismo, por lo que deben ser obtenidas a través de los alimentos.

Dentro de las sustancias que pueden ser sintetizadas, se encuentran la vitamina B3, obtenida a partir de un aminoácido llamado triptófano, y la vitamina D, sintetizada por la piel a partir de la exposición a la luz solar.

La vitamina D es una sustancia soluble en grasa, propiedad que afecta la manera en la que se absorbe, se transporta, almacena y se excreta del organismo. Suele ser conocida bajo el nombre de calciferol, y puede dividirse en dos estructuras: ergocalciferol (vitamina D2) y colecalciferol (D3). La primera es la forma química en la que es obtenida a través de los alimentos, mientras que la segunda es la forma en la cual la vitamina es sintetizada por el organismo.

La vitamina D en la salud

La función más conocida de esta vitamina es que se requiere para la absorción de calcio y fósforo, de manera que interviene en la mineralización de los huesos. Sin embargo, tiene más y diversas funciones:

  • En el sistema inmunológico: disminuye la probabilidad de presentar infecciones pulmonares crónicas e infecciones repetidas de vías respiratorias (gripe)
  • Favorece el funcionamiento del sistema nervioso
  • Contribuye a la cicatrización de heridas
  • Previene el desarrollo de algunos tipos de cáncer (colon, pulmón, próstata y mama, principalmente)

Efectos de la vitamina D: deficiencia y exceso

La deficiencia de la vitamina D, también conocida como “la vitamina del sol”, puede provocar algunas enfermedades, por ejemplo:

  • Sistema óseo: debido a la presencia de esta vitamina en el proceso de mineralización ósea, su déficit provoca raquitismo en niños, y reblandecimiento de los huesos (osteomalacia) en adultos

Además, su deficiencia provoca osteoporosis, debilidad muscular, y fracturas que, en muchas ocasiones, son de mayor gravedad que otras condiciones agudas o enfermedades crónico-degenerativas.

  • Sistema cardiovascular: se ha observado que ante deficiencias de vitamina D, aún en niveles bajos, existe un aumento en la probabilidad de presentar eventos cardiovasculares (infartos, insuficiencia cardiaca, entre otros) o la muerte
  • Otras afecciones: se ha observado que la deficiencia de esta vitamina está asociada a condiciones como síndrome metabólico, diabetes mellitus tipo 1 y 2, depresión, depresión y Alzheimer

Exceso

  • El exceso en el organismo puede conducir a la calcificación de los tejidos blandos, lo cual les impide funcionar correctamente

Si bien la vitamina D es importante en las diferentes etapas de la vida, es esencial en la etapa del embarazo, pues, en la madre, actúa evitando la preeclampsia. Esta vitamina es, además, importante para el bebé porque:

  • Actúa como regulador del crecimiento fetal (favorece un correcto peso al nacimiento)
  • Disminuye el riesgo de presentar sibilancias (ruidos al respirar a causa de tener los tubos respiratorios muy estrechos) y eccema
  • Disminuye el retardo en el crecimiento intrauterino y la prematurez
  • Favorece el desarrollo óseo fetal, en niñez y adolescencia

Ingesta diaria recomendada (IDR) a través de los alimentos

La ingesta diaria recomendada es de 400UI, sin embargo, no se considera que algún patrón de alimentación pueda, por sí solo, cubrir dicho requerimiento (vitamina D2) pues, para poder cubrir dicha ingesta, se requeriría consumir diariamente:

  • 16 litros de leche materna o
  • 2 litros de leche fortificada de vaca o
  • 20 cucharadas de margarina o
  • 580 gramos de salmón o
  • 25 piezas de huevo o
  • 33 gramos de hongo shittake

Además, del total diario requerido, se considera que solamente el 10% será obtenido a través de los alimentos, mientras que el 90% será obtenido a través de la síntesis del organismo gracias a la exposición a la luz solar.

Exposición solar: síntesis en la piel

Existe un mecanismo a través del cual, la piel, si recibe suficiente sol, puede sintetizar vitamina D3, debido a la exposición a la luz ultravioleta. Con esto podría cubrirse la cantidad recomendada diaria de vitamina. Sin embargo, no es tan sencillo, pues para poder llevar a cabo dicha síntesis, y que ello sea inocuo para el organismo, se requiere de 10 a 15 minutos de exposición segura al sol, cosa que no siempre es sencillo de conseguir.

Para poder llevar a cabo una exposición solar al sol, y obtener la síntesis de colecalciferol que el organismo necesita, se requiere considerar los siguientes factores:

  • Ropa: cantidad y tipo de prendas que se utilizan para cubrir la piel de la luz solar
  • La altitud y latitud en la que se encuentra ubicado cada individuo
  • La hora en la que se expone al sol y la duración de esta. De manera general, se recomienda una exposición de entre 10 y 15 minutos, en un horario de entre 10:00 y 11:40 horas, con un promedio de 3 veces por semana
  • Pigmentación dérmica de cada individuo
  • Envejecimiento de la piel de cada individuo
  • Zona corporal expuesta: se considera que debe exponerse la piel de la cara, brazos, espalda o piernas, sin uso de protector solar, sin embargo, la exposición sin protector solamente es posible durante pocos minutos.

Actualmente, y como alternativa, se considera que puede exponerse solamente brazos y cara, con las mismas recomendaciones de tiempo y horas de exposición

Suplementación de vitamina D

Si bien en ocasiones puede ser complicado su obtención a través de los alimentos, la suplementación de dicha vitamina, ya sea como D2 (ergocalciferol) o D3 (colecalciferol), solo está indicada en quienes demuestren no obtener las recomendaciones diarias a través de alimentos y de una exposición segura al sol.

La vitamina D es esencial para la vida, pues es un importante promotor y regulador de diversas funciones en el metabolismo humano. Por ello, es importante asegurar, en todas las etapas de la vida, su ingesta diaria recomendada a través de los alimentos, y la síntesis en el organismo a través de una exposición segura al sol.

 

Referencias

  1. Cuadernos de nutrición. (2001). Glosario de términos. México: Fomento de Nutrición y Salud, A. C.
  2. Flores M, Heller S. Embarazo y lactancia. Gac Med Mex 2016; 152 (1): 6 – 127.
  3. Javaid M, Crozier S, Harvey N, et al, Maternal vitamin D status during pregnancy and chilhood bone mass at age 9 years: a longitudinal study [abstract]. The Lancet 2006; 367: 36 – 43.
  4. Mannion C, Gray K, Koski K. Association of low intake of milk and vitamin D during pregnancy with decreased birth weight. CMAJ 2006; 174 (9): 1-5.
  5. Mason, R. Vitamin D: a hormone for all seasons. Climateric 2011; 14 (2): 197 – 203.
  6. Miyake Y, Sasaki S, Hirota Y. Dairy food, calcium and vitamin D intake in pregnancy, and wheeze and eczema in infants. Eur Respir J 2010; 35 (6): 1128 – 1234.
  7. Zuluaga Espinosa NA, Alfaro Velásques JM, González Balthazar V, et al. Vitamina D: nuevos paradigmas. Medicina y Laboratorio 2011; 17: 211 – 246.

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